Ahora toca modificar las innumerables normas bancarias

Francisco González comunicará en 2018 quién será su sucesor en la presidencia de BBVA

A los inversores ya no les interesa la regulación

Ahora toca modificar las innumerables normas bancarias

El ejercicio que se esperaba que iba a ser el definitivo para la recuperación de la banca se acaba. En su camino deja en España dos entidades menos, BMN que será absorbida en los próximos meses por Bankia, y Popular engullido de la noche a la mañana por Santander tras una sucesión de acontecimientos que aún radiados no dejaron de sorprender al mercado ni más de seis meses después.

El Congreso abrió este año una comisión de investigación para esclarecer que pasó y quiénes fueron los responsables de la crisis financiera y de la caída de las cajas de ahorros con su posterior coste para el contribuyente. No estaba previsto, pero al final la resolución y posterior venta de Popular a Santander por un euro y en solo unas horas (en la madrugada del 6 al 7 de junio) también se sumó a los casos a investigar.

La lista de políticos, economistas, banqueros, funcionarios europeos vinculados al sector financiero, exgobernadores, exsubgobernadores, y otros cargos que pudieran haber tenido algún tipo de relación más o menos directa con la crisis han pasado o pasarán por esta comisión, cuyos resultados no se esperan que estén listos hasta dentro como mínimo de un año. Habrá que esperar que no se vuelva a caer por el camino algún otro banco de la ya menguada lista de entidades financieras españolas, aunque elevada si se tiene en cuenta las consideraciones de la responsable del consejo de supervisión del BCE, Danièle Nouy, quien reclama más fusiones bajo la justificación del que considera elevado peso del sector en el PIB europeo en general y español en particular.

De momento, los banqueros y los responsables de su vigilancia y regulación han decidido disfrutar de estas navidades como no lo hacían desde hace más de una década. Bruselas, el FMI y el Banco Central Europeo (BCE) no han escatimado en alabanzas por el cierre de una de las partes fundamentales de la regulación bancaria, Basilea III, o como se le conoce en el sector, Basilea IV.

Lograr un acuerdo internacional para aplicar las mismas reglas regulatorias de capital en la banca es todo un triunfo que ha costado más de lo esperado en aprobarse. El presidente del BCE, Mario Draghi, calificó como “hito fundamental” este refrendo conseguido hace solo unas semanas, en los primeros días de diciembre. “Es crucial para garantizar la estabilidad financiera y una igualdad de condiciones para los bancos a nivel mundial”, declaraba el vicepresidente responsable de Estabilidad Financiera, Servicios Financieros y Unión de Mercados de Capital, Valdis Dombrovskis.

Así, 2018 puede que pase a la historia del sector financiero internacional como el año en el que finalizará la regulación bancaria iniciada en plena crisis con el objetivo de reforzar el capital, la seguridad y el gobierno corporativo de estas entidades para evitar una nueva debacle.
El fin de la tan criticada por la banca “excesiva regulación” sectorial, ha sido ya tan asumida por el mercado, que “los inversores ya no acuden a escuchar a los expertos, banqueros o reguladores. Pasan”, señalaba la semana pasada un influyente banquero español, quien añade que ya en los actos en los que hay varias salas ahora la más grande se la conceden a los que hablan de tendencias, de posibles inversiones. Mientras que las salas pequeñas se las dan a los reguladores o expertos en legislación bancaria. “Al mercado ya no le interesa la regulación porque da por asumido que los cambios han finalizado”, sentencia este banquero.

Eso sí. Varias fuentes financieras consultadas aseguran que ahora “parece que se han invertido los papeles y son los inversores los que marcan el paso a los reguladores y sobre todo supervisores. Ahora el mercado reclama bancos sin ladrillo y el BCE a pedir que se venda ya aunque sea a pérdidas. No puede ser de forma constante, pero paulatina, te reclama que sea ahora”, mantienen varias fuentes.

Otras insisten en el mismo mensaje. “Ahora el mercado está muy interesado en invertir. Hay liquidez y busca oportunidades. No le preocupa otra cosa. Ya da por hecho que no habrá más sorpresas regulatorias”, explica el director general de uno de los grandes bancos españoles.
Aunque la regulación ya haya encontrado su techo, lo cierto es que “ahora quedan los retoques, y la lista es muy amplia. Tras el acierto fracaso hay muchas dudas y normas que deben pasar aún por la pulidora. Pero es lógico, la regulación ha entrado en mundos cuyos resultados son totalmente desconocidos. Hay normas que pueden llegar a ser bombas y antes de que exploten hay que limarlas”, reconocen varios expertos.

Entre las normas que los reguladores han reconocido que hay que mejorar, y en ello están, son las vinculadas a la resolución de un banco. El caso de Popular puso en evidencia la nueva norma de resolución ya que la falta de liquidez puede asfixiar a una entidad sin poder poner en marcha otra solución. La idea que baraja el BCE es congelar las fugas de liquidez durante la resolución de un banco, aunque, como es lógico, el sector es contrario a que se creen corralitos pese a que estos sean temporales con un periodo de días fijado.

El presidente del FROB, Jaime Ponce, reclamó en su paso por la comisión de investigación de la crisis financiera en el Congreso la necesidad de disponer de instrumentos de apoyo a la liquidez por parte de las autoridades de resolución. También pidió una reflexión “sobre el régimen del concurso ordinario de acreedores”. Considera necesario “reforzar la prelación concursal, no sólo de los depósitos de las personas físicas y pymes que ya recoge la ley, sino también de los depósitos de las grandes empresas. De modo que estos depósitos tuvieran un privilegio sobre los demás acreedores ordinarios”, como ocurre en otros países, explicó.

Ponce, como también lo han hecho otros participantes en esta comisión en el Congreso o la propia troika, han alertado sobre el cumplimiento de Sareb o banco malo para cumplir sus objetivo de liquidar sus activos en el plazo remanente de 10 años. “Una labor complicada y sujeta a importantes incertidumbres”, reconoce el responsable del FROB, aunque matiza que Sareb “va avanzando” en su cometido.

Cambios en la estructura de la supervisión en España también forman parte de los retos de 2018, como han reclamado otros expertos, entre ellos Fernando Restoy, exsubogernador del Banco de España, exvicepresidente de la CNMV y ahora responsable del Financial Stability Institute, organismo dependiente del Banco Internacional de Pagos (BIS). Economía y los distintos grupos políticos están también en ello.

La tan cacareada digitalización del sector será en 2018 más evidente que nunca. La entrada en vigor de la normativa sobre servicios de pago supondrá una auténtica revolución para la banca, que puede ser tanto la gran oportunidad de varias entidades como la sentencia de muerte para otras, como tanto insiste el presidente de BBVA, Francisco González. Este banquero insiste e insiste en que en pocos años pasaremos de contar con 20.000 bancos a solo 200 a nivel internacional. Y todo por la digitalización.

Y hablando de Francisco González. Es muy posible que ya en 2018 revele quién le sustituirá en el cargo en BBVA. En las quinielas aparece, como es lógico, Carlos Torres Vila, consejero delegado del banco, o José Manuel González-Páramo, consejero ejecutivo de BBVA y exconsejero del BCE. González dejará la presidencia poco antes de cumplir 75 años, lo que ocurrirá en octubre de 2019.

En las quinielas también aparecía el nombre de Jaime Caruana, exgobernador del Banco de España y también y desde hace unas semanas, expresidente del BIS. Pero parece que Caruana, ahora viajando por Estados Unidos, prefiere dedicarse a otra cosa, incluso a descansar. No hay que olvidar que Caruana , pese a su aspecto de joven cincuentón, ya tiene 65 años, una buena edad para jubilarse.

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