La Bolsa ante las elecciones en Cataluña: los escenarios que barajan los expertos

El selectivo podría caer a mínimos de 2017 si vence el independentismo

El mercado descarta que llegue a producirse una ruptura total con España

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La crisis catalana se ha convertido en la piedra en el zapato para la Bolsa española. Desde que en septiembre el Parlamento catalán aprobara la ley de referéndum, el selectivo español se ha movido en la horquilla de los 10.000-10.200 puntos, llegando en momentos puntuales a caer a los 9.975 puntos o superar los 10.500, coincidiendo con la declaración de independencia y la aplicación del artículo 155, respectivamente.

Casi dos meses después de que el Ejecutivo nacional tomara el control de la Generalitat, los catalanes están llamados hoy a las urnas para elegir Gobierno. Las encuestas electorales arrojan unos resultados muy apretados entre las formaciones independentistas y los partidos constitucionalistas, algo que ha llevado a los inversores a apostar por la cautela.

Cataluña es identificada por las firmas de análisis como la principal amenaza a la que se enfrentan los inversores y hasta que no se conozcan más detalles optan por la calma, algo que se ha dejado sentir en las últimas sesiones en las que la incertidumbre ha impedido al selectivo español aprovechar el tradicional rally navideño

No obstante, algunos creen que si los partidos constitucionalistas sacan un buen resultado y consiguen formar Gobierno, la estabilidad regresará al mercado. Las compras, que hasta el momento han permanecido contenidas, podrían retornar en la última semana del año, algo que según los analistas de Orey iTrade llevaría al selectivo a “subirse al carro de las alzas bursátiles promovidas por la reforma fiscal de Trump”. Desde Bankinter, y ya con la vista puesta en 2018, señalan que superado el desafío independentista, el selectivo podría alcanzar los 12.200 puntos.

Pero este no es el único escenario que se baraja. Puede darse la situación de que los votos acaben muy repartidos, lo que llevaría a la formación de un Gobierno mixto (integrado por formaciones separatistas y unionistas) que aliviaría las tensiones y la incertidumbre en el corto plazo, pero la estabilidad estaría en una situación precaria. Otra opción pasa por un parlamento en punto muerto, que derivase en la convocatoria de nuevas elecciones. En este escenario, los expertos no descuentan una debacle en el Ibex 35, pero sí un incremento de la volatilidad, que mermaría el potencial del selectivo.

El peor de los escenarios pasaría por una victoria de los independentistas. Las incertidumbres crecerían, pero el consenso del mercado descarta una declaración de independencia, pues la respuesta más inmediata pasaría por la aplicación, una vez más, del artículo 155 de la Constitución Española.

De darse este resultado, el Ibex optaría por las caídas, perdiendo los 10.000 puntos y retornando a los mínimos del año registrados en enero (9.312 puntos), cuando todas las miradas estaban puesta en las elecciones holandesas y francesas ante el ascenso de los partidos populistas.

Desde la firma de análisis crediticio Scope señalan que sea cual sea el resultado de las elecciones, “este no conducirá a la independencia de la región”. Por varios motivos: la Constitución lo prohíbe expresamente, la opinión pública española es contraria a la secesión de Cataluña, la Unión Europea y Estados Unidos han rechazado la declaración de independencia porque provocaría una nueva fuga de empresas.

Hay que recordar que desde el referéndum ilegal del 1 de octubre, más de 3.000 compañías han trasladado su sede social y fiscal de Cataluña a otras regiones de España, incluidas seis de las siete firmas catalanas que formaban parte del Ibex 35.

Esta deslocalización empresarial, junto con la parálisis de inversiones y la cancelación de reservas turísticas ha hecho que las autoridades económicas revisen a la baja las previsiones de crecimiento económico.

El Banco de España, por ejemplo, ha revisado a la baja una décima la previsión de crecimiento para 2018, que pasa del 2,5% al 2,4%, y la de 2019, del 2,2% al 2,1%, en una decisión “que es consecuencia del aumento de la incertidumbre asociada a la situación en Cataluña”. El supervisor ya advirtió que tendría que rebajarla si se da “un hipotético rebrote de las tensiones” o si la incertidumbre se alarga.

En Europa, también miran de reojo a Cataluña, aunque los analistas temen más las elecciones italianas y la negociación del brexit.

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