Santander prefiere su alianza con Aegon a la de Popular con Allianz

El banco anuncia que se reunirá en breve con los sindicatos para negociar un ERE en los servicios centrales

La entidad presidida por Botín llegará antes de fin de año a un nuevo acuerdo sobre cajeros

Banco Santander
La presidenta de Banco Santander, Ana Botín. EFE

Santander ha metido el acelerador para resolver en los próximos meses, en algunos casos antes de cerrar el año, las alianzas que tenía firmadas Banco Popular con diferentes socios para desarrollar distintos negocios. El objetivo es vender los negocios que no consideran clave y quedarse con los que sí lo son, como es el caso de la venta del 51% del ladrillo a Blackstone.

El consejero delegado de la entidad, José Antonio Álvarez, explicó que a Santander le interesa el negocio de tarjetas de Popular que está en manos de WiZink, banco especializado que comparte con Varder Partners, que tiene un 51%, mientras que Santander controla el 49% restante. Su objetivo es recomprar una parte de su actividad, la que corresponde a las tarjetas de la filial intervenida.

También negocia un nuevo pacto en cajeros, ya que los terminales de Popular están en una sociedad en la que el francés Crédit Mutuel tiene el 50% y la ahora filial de Santander el 50% restante. Esta sociedad mantiene un acuerdo con ING y con otros pequeños bancos por los que sus clientes pueden sacar efectivo de esta red sin coste alguno, mientras que si lo hacen de los cajeros de Santander deben pagar 1,8 euros por operación. Álvarez ha señalado a este respecto que está negociando un acuerdo. "Estamos en conversaciones exploratorias sobre qué podemos hacer con esa red de cajeros", ha explicado en la rueda de prensa de resultados de Santander correspondientes a los nueve primeros meses del ejercicio.

 El ejecutivo confirmó que ha retomado las negociaciones para vender la filial el Estados Unidos de Popular, TotalBank, una pequeña entidad con sede en Miami.

Pero las negociaciones más destacadas a las que tiene que hacer frente Santander es con la aseguradora Allianz. La compañía alemana mantiene un importante acuerdo de bancaseguros con Popular dese 1988, es el más antiguo de España en este segmento de negocio. La aseguradora, además, completo su alianza con su entrada en el capital de Popular, donde llegó a ser el principal accionista.

Santander, por su parte, mantiene otra alianza con Aegon, incompatible con Allianz una vez que la red de Popular y Santander se fusionen.

Pero Álvarez aclaró el futuro de estas alianzas. El ejecutivo fue tajante ante la pregunta de que iba a pasar con el acuerdo con la aseguradora alemana. “Santander ya tiene una joint venture en seguros”, respondió, con lo que dejó entrever que Aegon se convertirá en el socio de Santander, frente a Allianz, a la que tendrá que compensar por esta previsible ruptura, según explican varias fuentes, que recuerdan que Allianz ha sido uno de los pocos accionistas que no ha presentado una demanda por el proceso de resolución de Popular, pese a tener alrededor del 4% de su capital antes de ser adquirido por Santander.

Porpular y Allianz comparten una sociedad holding controlada en un 60% por el grupo alemán, de la que cuelgan filiales específicas para seguros. El acuerdo alcanza hasta el año 2016.

Álvarez también explicó que en unos días se reunirán con los sindicatos para negociar un ERE en los servicios centrales de Santander y Popular. El banquero no quiso anticipar ni el número de trabajadores que se verán afectados, ni la forma en la que se aplicará la reestructuración, dado que estas decisiones deben ser fruto de un acuerdo con los sindicatos. Lo único que ha avanzado es que se negociará, "básicamente", una reestructuración en los servicios centrales.

"El tema de la integración de sucursales requiere la previa integración tecnológica, lo cual nos lleva al año 2019", recordó. Los costes de reestructuración por la integración de Popular, cifrados en 1.300 millones de euros antes de impuestos, equivalen a unos 900 millones de euros con impuestos, es decir, 300 millones de euros en cada uno de los tres próximos años (2017, 2018 y 2019), dijo Álvarez.

Resultados

Santander cerró los nueve primeros meses del año con un beneficio atribuido de 5.077 millones de euros, de euros, un 10 % más que un año antes, tras destinar 515 millones de euros a cargos

extraordinarios, que incluyen los gastos de integración de Popular. Estos resultados, no obstante, son ligeramente inferiores a los que estimaban los analistas (esperaban 5.470 millones).

Solo en el tercer trimestre ganó 1.976 millones, un 17% más, excluidos cargos extraordinarios, en tanto que si se incluyen los citados gastos, el beneficio habría sido de 1.461 millones, un 14% menos.

El grupo destinó 300 millones por el proceso de Popular (anunciados tras su compra), 85 millones por la integración de la unidad minorista y de la banca de consumo en Alemania, y 130 millones de euros por empresas participadas, activos intangibles y otros conceptos. Excluyendo estas partidas, el beneficio ordinario se situó en 5.592 millones de euros, un 15% más.

En España, el resultado de banca comercial aumentó un 61%, hasta 914 millones. Aunque hay que restar 122 millones de pérdidas de Popular y 70 millones del área inmobiliaria y sumar 183 millones que ganó el área de crédito al consumo en España, con lo que el resultado total en el país es de 905 millones. El banco en España aún no consigue crecer en créditos, que caen un 2,7% en el año por las grandes corporaciones y la financiación institucional, según explicó ayer el consejero delegado, José Antonio Álvarez.

El margen de intereses en España (sin Popular) cae un 4,7%, y son comisiones y las menores provisiones, que bajan un 19,3%, las que impulsan el resultado.

El número dos del banco explicó que Popular poco a poco va ganando músculo comercial. En depósitos Álvarez recordó que se ha recuperado casi 11.000 millones de euros en Popular (entre la red de Santander y Popular han entrado unos 14.000 millones de julio a septiembre, que no se descarta que en una parte destacada procedan de clientes de entidades catalanas). En créditos la caída sigue siendo importante –pasa de 73.000 millones en diciembre a sumar 68.000 millones en septiembre–, sin embargo, Álvarez afirmó que desde septiembre (Santander adquirió Popular el 7 de junio) la actividad crediticia va recuperándose, una vez que Popular ya tiene liquidez para abrir el grifo del crédito. “Estamos contentos con la evolución de Popular (...). El banco va recuperando sobre todo depósitos de pymes (su principal segmento de negocio). La tendencia es buena”, aseguró Álvarez. Popular, de hecho, acaba de lanzar una hipoteca a tipo fijo con un precio muy competitivo.

El grupo siguió mostrando tendencias positivas en los 10 mercados en los que opera, con subidas en los ingresos en ocho de los principales. Brasil ha vuelto a ser el impulsor de los beneficios del grupo al sumar unas ganancias de 1.902 millones, un 49% más que en el mismo periodo de 2016 (+34% a tipo de cambio del euro constante). El gigante latinoamericano aporta al grupo el 26% de sus resultados.

Reino Unido suma un beneficio de 1.201 millones de euros, con una caída del 0,4% por la caída de la libra frente al euro. Sin el efecto del tipo de cambio la subida es del 8,4%. Este país aporta el 16% de las ganancias de Santander, porcentaje ya muy cercano al de España, que suma el 15% del beneficio.

La tasa de morosidad del banco bajó hasta el 4,24%, debido principalmente al acuerdo para vender 30.000 millones de activos inmobiliarios del Popular. Excluido Popular, el ratio de mora del Grupo Santander cayó hasta el 3,51%. Álvarez explicó que al grupo le queda aún un lastre en ladrillo (al margen de lo heredado por Popular y del que ya ha vendido el 51% a Blackstone) de unos 5.900 millones de euros, aunque espera que ya a finales del próximo ejercicio esta cifra sea menor a 2.000 millones.

La ratio de capital CET1 fully loaded (cumpliendo todos los requisitos de Basilea III de 2019) repuntó ocho puntos básicos en el trimestre, al 10,80%. El objetivo es alcanzar el 11% a finales del próximo año. Pese a ello, este ratio es inferior al que tienen sus más directos competidores internacionales, y que llega al 14% en varios casos.

 

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