Fusiones en la banca de inversión, ¿por qué no?

Para mejorar los retornos, el sector europeo debe concentrarse

Los dirigentes de Deutsche Bank, Credit Suisse y UBS apoyan ya estas operaciones

Sucursal de Credit Suisse en Lucerna (Suiza).
Sucursal de Credit Suisse en Lucerna (Suiza).

Un grupo inversor activista ha pedido la división de Credit Suisse. Para impulsar las economías de escala y mejorar los retornos, sin embargo, es necesario apostar por las fusiones de bancos europeos.

La mera idea de fusionar entidades mayoristas es casi un tabú. Acuerdos anteriores beneficiaron a los rivales, ya que hubo fugas de personal clave y clientes. Los reguladores también se resisten a la idea de que los grandes y expuestos bancos de inversión se vuelvan aún más difíciles de manejar.

En los últimos meses, sin embargo, estas operaciones han recibido el apoyo de los CEO de Deutsche Bank y UBS, y del presidente de Credit Suisse. Los bancos de inversión europeos han perdido participación en los mercados globales de renta fija, materias primas, divisas y valores en cada uno de los diez últimos trimestres, principalmente en beneficio de rivales estadounidenses.

Los altos costes y la falta de escala hacen que ninguno de los tres mayores bancos de inversión de Europa por ingresos –Deutsche, Barclays y Credit Suisse– gane su coste de capital. Las fusiones podrían ayudar. Veáse la de las ramas de banca de inversión de Deutsche y Credit Suisse. Sus ingresos combinados en 2016 habrían sido de unos 25.000 millones, convirtiéndolo en el segundo banco de inversión más grande del mundo por ingresos. Tendría un mayor poder de fijación de precios en Europa y obtendría el 19% de sus ingresos en la prometedora región de Asia-Pacífico, en torno al doble que Goldman Sachs.

Las sinergias podrían ser de 37.000 millones, el 57% de su capitalización de mercado combinada. Si la lógica es convincente, también lo son los obstáculos, como integrar la tecnología y mantener al personal. Los conflictos de intereses y los límites de negociación de las contrapartes significan que perderían algunos ingresos. La propiedad y la gobernanza serían un desafío, mientras que los reguladores podrían imponer requisitos de capital más severos a una entidad más sistémica.

La alternativa son rendimientos bajos, independientemente de si se separan otras unidades, y un papel cada vez menor en las finanzas globales. Es hora de acabar con el tabú de las fusiones bancarias.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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