referéndum cataluña
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. AFP

Puigdemont reclama la mediación, pero no renuncia a la independencia

Reclama que el Gobierno retire a los efectivos de la Guardia Civil y la Policía

Defiende la validez de los resultados del referéndum

La resaca del 1-O será larga y las réplicas de la jornada de ayer se dejarán sentir durante semanas. Un día después del referéndum de independencia, ciudadanos se concentraron en la Plaza Sant Jaume de Barcelona para apoyar al Gobierno catalán, reunido en el Palacio de la Generalitat, y pedir que se avance hacia la secesión. También hubo manifestaciones en la Plaza Universitat y, en un hecho sin precedentes, incluso trabajadores de La Caixa se concentraron ante la sede de la empresa para protestar por “la represión policial”y formaron un grupo tan numeroso que llegaron a cortar la Diagonal.

El presidente catalán, Carles Puigdemont, compareció con el mismo discurso que el día anterior. Pidió nuevamente la mediación internacional para superar la crisis política e institucional abierta en Cataluña. Insistió en la validez del referéndum celebrado ayer en la que participaron 2,2 millones de personas, según datos de la Generalitat.

A pesar de las múltiples incidencias ocurridas, la utilización de un censo universal y las irregularidades que siguieron tras las actuaciones de la Guardia Civil y la Policía Nacional, Puigdemont aseguró que el referéndum avala que el proceso siga su curso tal y como marca la Ley de Transitoriedad. Esta normativa establece que el Parlamento proclamará la independencia si gana el sí, tal y como ocurrió. El 90% de los votos fueron favorables a la independencia, lo que refleja también que los partidarios del no optaron por quedarse en casa.

Las llamadas al diálogo de Puigdemont reflejan que es consciente de que el Estado no permitirá que una proclamación de la independencia tenga efectos reales. El Gobierno aún tiene la carta del artículo 155 de la Constitución Española que contempla la suspensión de la autonomía y una declaración unilateral conllevaría probablemente nuevas detenciones. De alguna forma, el Ejecutivo catalán busca una vía para no declarar la independencia y, al mismo tiempo, no romper con la CUP. La unidad de los independentistas ha sido una de las claves para llegar a celebrar una consulta.

El Gobierno catalán insistió en denunciar las cargas policiales efectuadas por la Guardia Civil y la Policía Nacional, y reclamó que se retiren de Cataluña. Puigdemont anunció la creación una comisión especial de investigación sobre la “brutalidad policial” .

La convocatoria de una huelga general prevista para este martes puede derivar en nuevos momentos de tensión. “Creo que un paro general ayuda a reforzar lo que hicimos el domingo y lo que queremos hacer en los próximos días”, dijo Puigdemont. La idea de la Generalitat es que las movilizaciones sean constantes y multitudinarias para que el caso catalán se mantenga en la agenda internacional y ello sirva para presionar a la Unión Europea a intervenir.

El movimiento independentista se siente fortalecido por el 1-O. En primer lugar, porque hubo colegios, urnas y votaciones. Las múltiples irregularidades impiden que pueda hablarse de un referéndum y que sus resultados sean válidos, pero el mero hecho de que la mayoría que quisiera votar lo hiciera ya se considera una victria. Aunque el principal triunfo del independentismo es haber logrado que su causa entre en las agendas internacionales. Cataluña fue el tema principal en las ruedas de prensa rutinarias de Bruselas.

Además, las imágenes de guardias civiles y policías nacionales cargando contra ciudadanos ha reforzado la narrativa de los independentistas.

La oposición acusa al Gobierno de haber llevado a Cataluña al borde del abismo. De hecho, la líder de la oposición y responsable de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, recalmó ayer la activación del artículo 155. "Una huelga gubernamental: ¡esto ya supera todos los limites que hemos visto en democracia!”, señaló acerca del paro convocado por Òmnium Cultural y la ANC y que tiene el apoyo del Gobierno de la Generalitat.

 Menos duro fue el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, que reclamó ayer iniciar un diálogo sin condiciones para evitar el “desastre inminente” que supondría la declaración de independencia.

Junts pel Sí (JxSí) anunció ayer que el miércoles propondrá, conjuntamente con la CUP, un pleno específico que podría celebrarse a finales de esta semana o principios de la siguiente para debatir los efectos del “referéndum vinculante”. Los resultados definitivos de la consulta no se conocen todavía.

Este hecho es importante porque las leyes de desconexión contemplan que se proclame la independencia 48 horas después de que se conozcan los resultados oficiales. Y, en teoría, el recuento aún no ha acabado.

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