Wallbox reduce pérdidas un 32% con un fuerte recorte de costes mientras busca cerrar la refinanciación de su deuda
Los ingresos de la compañía de soluciones de carga para vehículos eléctricos caen un 11%


Wallbox, proveedor global de soluciones de carga para vehículos eléctricos y gestión energética, cerró el ejercicio fiscal 2025 con unas pérdidas de 103,19 millones de euros, un 32% menos que en el año anterior. Los ingresos cayeron un 11%, hasta 145,1 millones. La firma llevó a cabo un fuerte ajuste de gastos. Así, los costes laborales y operativos se redujeron un 25%, hasta 94,4 millones.
El resultado bruto de explotación (ebitda) ajustado alcanzó fue negativo en 29,5 millones de euros, según la empresa, mejorando un 51% interanual, mientras que el margen bruto se situó en el 38,3%, frente al 34,2% de 2024, “reflejando el impacto positivo de las medidas de optimización operativa, mejora de procesos y eficiencia implementadas”.
La compañía señala que sigue trabajando en el cierre de la refinanciación de su deuda. Wallbox explica que, tras el acuerdo comercial indicativo alcanzado en diciembre con sus principales entidades financieras y accionistas estratégicos, sigue avanzando en la implementación de la nueva estructura de financiación, cuyo cierre se espera en las próximas semanas, sujeto a la finalización de la documentación definitiva y aprobaciones correspondientes.
Este acuerdo contempla una extensión de los vencimientos de la deuda y una inyección de liquidez propuesta de 22,5 millones de euros mediante una combinación de deuda y capital, para proporcionar una estructura de capital renovada para la compañía.
El acuerdo incluye un nuevo préstamo a plazo sindicado de 55 millones de euros, con un programa de amortización retroactiva, y vencimiento en 2030; un nuevo instrumento de pago único de 63,2 millones con vencimiento en diciembre de 2030 y que utiliza intereses de pago en especie (PIK) para preservar la posición de efectivo inmediata; y una nueva línea de capital circulante sindicada de 52,3 millones, con vencimiento en diciembre de 2028, e incluyendo dos prórrogas automáticas sucesivas de 12 meses para respaldar el escalamiento operativo.
El acuerdo se alcanzó mediante la firma de un pliego de condiciones indicativo con los principales socios bancarios de la compañía, Santander, BBVA y CaixaBank, que juntos representan en torno al 65% de su deuda existente, describiendo los términos comerciales clave para una propuesta de estructura de capital renovada; y una carta de intenciones no vinculante con ciertos accionistas clave como Inversiones Financieras Perseo (del grupo Iberdrola), Orilla Asset Management (el vehículo inversor de Francisco Riberas, presidente de Gestamp), AM Gestió, Consilium y Mingkiri, en relación con una propuesta de nueva inversión de capital.
La firma, que cotiza en Wall Street, explica que está reforzando su eficiencia operativa y avanzando en la construcción de una organización más resiliente y enfocada en mercados clave. El refuerzo de su estructura financiera incluyó la incorporación de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) como accionista.
Las acciones de Wallbox, que han sufrido un duro castigo en los últimos ejercicios, viven un periodo de fuerte volatilidad. Así, este miércoles han pasado de rebotar cerca un 12% en la preapertura de Wall Street a perder más de un 5% a media sesión.
En términos generales, desde el punto de vista geográfico, Europa se mantuvo como el principal mercado del grupo a lo largo del ejercicio, mientras que Norteamérica fue la región con mayor crecimiento interanual, con un avance del 16%, impulsado principalmente por el desempeño del negocio en Estados Unidos, a pesar de un entorno de mercado más exigente.
De cara al primer trimestre, Wallbox prevé unos ingresos entre 33 y 36 millones de euros, con un ebitda ajustado negativo entre tres y cinco millones.