Las últimas batallas de Uber

Tras la pérdida de la licencia en Londres, Uber amenaza con dejar de operar en la región canadiense de Quebec

La empresa responde en un tribunal de Reino Unido a la demanda de dos conductores por vulneración de derechos laborales

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Imagen de la aplicación de Uber en Londres

A Uber, la empresa de alquiler de coches con conductor por excelencia, se le acumulan las batallas. Este miércoles ha tenido que defender su modelo de negocio en un tribunal de Reino Unido por una demanda interpuesta el año pasado por dos conductores que declararon que se vulneraron sus derechos laborales. La vista de apelación llega tras la pérdida de la licencia para operar en Londres y la amenaza de abandonar la provincia canadiense de Quebec por una nueva regulación. 

En el tribunal británico, Uber a desautorizado a los conductores y ha asegurado que estos son autónomos y que operan dentro de la legalidad. La compañía ha asegurado que el régimen laboral de sus chóferes es el mismo que el del resto de trabajadores de otras empresas similares de minicab, como se conoce a los servicios de radiotaxi.

La abogada de Uber en este caso, Dinha Rose, no ha querido pronunciarse acerca de la retirada de la licencia por parte de la Empresa de Transportes de Londres (TFL, por sus siglas en inglés), salvo para decir que "Uber tiene razón al señalar las restricciones legales bajo las que opera". 

La compañía ha anunciado que está buscando un nuevo presidente no ejecutivo para la división en Reino Unido. Esta decisión, según la empresa, fue tomada mucho antes de que se conociese la resolución de Londres, pero diferentes medios británicos apuntan a una estrategia para recuperar la capital inglesa. Uber ha decidido apelar ante la TFL, pero ha entonado un leve mea culpa y ha asegurado que son "conscientes de que hay cosas que tienen que cambiar".

En Quebec, Uber ha iniciado una cruzada con la nueva regulación a la que deben someterse los conductores. La compañía ha lanzado un órdago y ha amenazado con abandonar la región si las autoridades siguen con su plan. 

Según la nueva normativa impulsada por el Gobierno de Quebec, los chóferes deberán pasar un cursillo obligatorio de 35 horas, en vez del de 20 impuesto hasta ahora. Además, los antecedentes penales deben ser revisados por organismos oficiales, no por empresas privadas y deberán revisar su coche cada 12 meses. 

Uber comenzó a operar en la región el año pasado y los portavoces han asegurado que dejarán de operar el 14 de octubre si no llegan a un acuerdo con las autoridades. " El objetivo es sentarnos con el Gobierno y buscar salidas. Pero sabemos que si nos imponen el curso de 35 horas tendremos que irnos", declaró un responsable al diario británico The Guardian.

Para entender la retirada de licencia 

El viernes los usuarios de Uber recibieron un correo electrónico diciendo que la compañía dejaba de operar en Londres. Muchos de ellos abrieron una petición online para impedir la prohibición de la aplicación en la capital inglesa, según una publicación especializada sobre el transporte londinense. Sin embargo, la decisión de la Empresa de Transportes no va dirigida a la aplicación. 

En el trámite de solicitar un Uber en Londres intervienen dos filiales, una en Holanda, Uber BV,  y la otra en Reino Unido, Uber London Ltd (ULL). La holandesa es responsable de la aplicación y ULL es responsable de los vehículos Uber en Londres. Cuando se pide uno de sus vehículos Uber BV, tramita la petición y recauda el dinero, y Uber London Ltd, gestiona el servicio con el conductor como otra compañía de radiotaxi. Esto permite a Uber esquivar algunos impuestos. 

Pero la verdad es que la decisión de la TLF afecta a la filial que opera en Londres y no a la aplicación en sí. Esta suerte de radiotaxi de Uber fue investigada e incurrió en diferentes irregulariadades, como ofensas criminales o anomalías en la obtención de los certificados médicos de sus conductores. Ahora ULL tiene un período para apelar la decisión y subsanar los fallos. Mientras, seguirá siendo operativa. 

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