Uber logra más de 771.000 firmas para seguir operando en Londres

La empresa superó positivamente diez inspecciones entre 2013 y mediados de 2017, según ‘The Times’

Los problemas reputacionales podría restar apoyos a la compañía, aunque defiende que cumple la ley

Uber
El mensaje en Change.org a favor de salvar Uber en Londres en un móvil.

Contundente y rápida reacción de miles de personas contrarias a la decisión de la autoridad de transportes de Londres (TfL) de cancelar la licencia de operador de transporte a Uber. La noticia saltó el viernes y este lunes a media tarde más de 771.100 personas habían firmado una petición en internet pidiendo a las autoridades de la ciudad que reviertan su decisión. La campaña, alojada en Change.org, fue puesta en marcha por la empresa y recogía el siguiente mensaje: “Firma para asegurarte de que los londinenses tengan más, y no menos, opciones de transporte”. Hoy Uber tiene en Londres unos 40.000 conductores y 3,5 millones de clientes.

La BBC informó ayer que el alcalde de esa ciudad, Sadiq Khan, se ha quejado de que Uber ha ejercido una “presión injusta” sobre la autoridad de transporte de Londres, con “un ejército” de abogados y expertos en relaciones públicas. El alcalde criticó a la multinacional de llevar a cabo “agresivas amenazas para llevarnos a los tribunales”. Khan, que preside el consejo de TfL, no habría estado implicado en el proceso de decidir si se le renovaba o no la licencia a Uber, según la cadena británica.

La compañía pidió disculpas por boca de su nuevo CEO, Dara Khosrowshahi, que insistió en que apelarán la decisión, aunque aceptó que deben cambiar algunas cosas. “Uber ha revolucionado la forma en que la gente se mueve en las ciudades de todo el mundo, pero es verdad también que hemos cometido algunos fallos por el camino. En nombre de todas las personas de Uber, pido disculpas por los errores”, añadió Khosrowshahi, que subrayó que Uber “no será perfecta, pero va a escuchar” a todo el mundo.

Aunque ha habido voces que respaldan al alcalde de Londres y a la TfL, como la del líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, que dijo que la decisión era “correcta”, otros políticos, asociaciones empresariales, centros de estudios o expertos en urbanismo han defendido la licencia de Uber. Como recoge en su blog el profesor del IE Business School, Enrique Dans, estos hablan de decisión injustificada, de actitud contra la innovación o de daños reputacionales para la ciudad, y piden libre elección de los usuarios.

El ministro Greg Hands, por ejemplo, afirmó que “en un instante Khan está amenazando el puesto de trabajo de 40.000 personas y la forma de transporte de más de tres millones de londinenses”. Para muchos observadores, las bazas principales de Uber para defender su licencia es el gran número de conductores que se quedaría sin empleo y el enfado de los clientes de la firma, que muestran altos índices de satisfacción. Por contra, el punto más negativo estaría en la mala imagen que tiene Uber. Como recuerda Dans, la actitud “enormemente agresiva” de su fundador y anterior CEO, Travis Kalanick, “generó una cultura del vale todo que ha dado lugar a muchos escándalos y problemas reputacionales”, que ahora podría restarle apoyos.

Decisión polémica

La decisión de la TfL sorprendió a muchos expertos el viernes, pues Uber había pasado positivamente diez inspecciones antes de que el organismo de transporte británico tomara la decisión de no renovar la licencia de la multinacional, según informó este lunes The Times. El rotativo detalló que las inspecciones se llevaron a cabo entre 2013 y mediados de este año. Además, apuntó que en abril Uber superó con éxito su auditoría que involucró durante dos días a 20 funcionarios de la TfL. Estos hechos habría llevado a algunos observadores a tildar la cancelación de la licencia a Uber de decisión “puramente política”. Muchos ven en la medida la mano del lobby de los black cabs (los taxis negros), iconos de la ciudad de Londres.

Con todo, Uber deberá armar bien su defensa. Su licencia en Londres expira el 30 de septiembre, aunque tiene 21 días para recurrir la decisión. La firma podrá operar en la ciudad hasta que haya una sentencia firme. En ese proceso deberá demostrar que no es un peligro para la seguridad pública y que las acusaciones de la TfL no son ciertas. Este organismo acusa a Uber de no reaccionar suficientemente ante delitos graves, de obtener ilícitamente certificados médicos para sus conductores y de que estos no pasan los mismos controles de antecedentes penales que los taxistas. Igualmente, le acusan de utilizar un software denominado greyball para que las autoridades no detecten a los conductores cuando estos trabajan en zonas donde no pueden operar.

El pulso entre Uber y la autoridad de transporte de Londres está servida. Dans insiste en que Uber es una compañía enormemente polémica, que opera en un entorno regulado y con fortísimas presiones y cuya operativa ha sido suspendida con anterioridad en numerosas ciudades. "Pero, ¿qué ha pasado en esos casos? En prácticamente todos los casos, la compañía ha vuelto en un plazo relativamente corto, y la situación se normaliza (...) A Uber no la han aupado al lugar en el que está ni los alcaldes, ni los políticos, ni los reguladores ni los analistas: la han situado ahí sus usuarios", dice.

El profesor de IE Business Shool defiende que los usuarios prefieren tener más opciones de transporte, no menos. "Nunca jamás, en ninguna ciudad, se han visto manifestaciones de ciudadanos reclamando que haya menos opciones para moverse en ella".

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