Uber tiene poco fuelle para luchar en Londres

Su empañada imagen puede quitarle apoyos ante el veto de la capital británica

Hace dos años, un ataque del entonces alcalde Boris Johnson a la compañía fue respondido por pasajeros y conductores

‘App’ de Uber, con el Big Ben londinense al fondo.
‘App’ de Uber, con el Big Ben londinense al fondo.

Uber Technologies puede haber dado con un muro en Londres. La capital británica ha decidido no renovar la licencia de la app, aduciendo que tiene un enfoque irresponsable de la seguridad. Las turbulencias del consejo de la compañía hacen más difícil que aborde las problemas con mucha credibilidad. Y su mala reputación podría socavar el entusiasmo de los londinenses por ayudar a Uber contra la decisión.

Transport for London, el organismo encargado de gestionar la flota de autobuses, trenes y taxis de la ciudad, dijo el viernes que renovará la licencia de cinco años de Uber a finales de septiembre. Las preocupaciones planteadas por la policía sobre la denuncia de delitos graves influyeron, al igual que las presumiblemente inadecuadas explicaciones del grupo de tecnología sobre el uso de su polémico software Greyball, que puede ser utilizado para eludir el escrutinio regulatorio.

Son preocupaciones legítimas, aunque no es ningún secreto que los taxis y los trabajadores también han luchado contra el intruso. La decisión de TfL es un golpe serio en el mercado europeo más grande de Uber –conocido generalmente por una regulación relativamente suave. Incluso podría llegar a alarmar a Softbank, que está valorando una inversión de 10.000 millones de dólares en la compañía, según el Wall Street Journal.

Uber no parece preparado para la pelea. Los altos directivos están ocupados llenando los huecos de las filas ejecutivas, mejorando la gobernanza y manejando las consecuencias de una serie de controversias.

Cuando hace dos años el entonces alcalde de Londres Boris Johnson trató de atacar a Uber con propuestas que habrían hecho que los pasajeros tuvieran que esperar al menos cinco minutos para coger un coche, la compañía fue capaz de movilizar a los clientes para firmar una petición contra la amenaza. Uber ha respondido ahora con un llamamiento a sus conductores y pasajeros. Sumado a las promesas de mejorar su comportamiento, podría ser una táctica eficaz. Pero su empañada imagen puede tener como resultado que Uber no pueda confiar en su base de usuarios esta vez.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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