¿Cuánto puede apreciarse aún el euro antes de ser un problema para Draghi?

Los expertos ven próximo el nivel de 1,2 dólares, que puede rebajar las expectativas de inflación

Un retraso en el alza de tipos de la Reserva Federal podría pesar sobre el BCE

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Parqué de la Bolsa de Fráncfort REUTERS

Mario Draghi tendrá que andarse con pies de plomo durante su intervención del viernes en el foro de Jackson Hole, la cita que acoge a las grandes figuras de los bancos centrales y sobre la que los inversores ponen estos días toda su atención. El mercado ya asume que el presidente del BCE no dará grandes pistas en su discurso de mañana sobre cómo abordará la reducción de las compras de deuda. Y tiene buenas razones para hacerlo, puesto que Draghi hablará bajo la creciente presión que supone la apreciación del euro, que ya es objeto de debate en el consejo de gobierno del BCE –como revelaron las actas de la reunión de julio– y cuya fortaleza podría llegar a trastocar las previsiones de inflación, base para la toma de decisiones de política monetaria.

Un mensaje que apuntara con claridad a la reducción de las compras de deuda y al repliegue de los estímulos sería detonante para nuevas subidas del euro, en perjuicio de la inflación, y también para alzas de la rentabilidad de la deuda. Tal fue la reacción tras el discurso de Draghi en Sintra a finales de junio, que el propio BCE intentó suavizar días después. El euro se ha asentado en las proximidades de los 1,18 dólares, máximos de 2015, y el mercado lo sitúa más allá de los 1,20 dólares para el próximo año, según señalan desde BofA Merrill Lynch. “Los banqueros centrales podrían emplear Jackson Hole para calmar al mercado tras la robusta reacción de Sintra o retener información para evitar cualquier tipo de reacción”, explica David A. Meier, economista de Julius Baer.

Sobre la cotización del euro pesa además otro elemento que escapa al control de Draghi: el ritmo de subida de tipos en EE UU. La expectativa de una tercera alza este año se ha enfriado a la vista de los últimos datos de inflación en Estados Unidos, lo que también ha contribuido a reforzar el euro.

A esto se suman además las crecientes dudas de los inversores sobre la capacidad de Donald Trump de sacar adelante su reforma fiscal y el conjunto de medidas de estímulo económico, lo que tampoco favorece el avance del dólar. El mensaje que lance Janet Yellen en su intervención del viernes en Jackson Hole será clave para establecer el terreno de juego para el cruce del euro con el billete verde. De hecho, los expertos apuntan a la importancia de que Yellen y Draghi den una idea de cierta coordinación, que no abra aún más la brecha entre EE UU y la zona euro en sus niveles de tipos de interés y en la velocidad de retirada de estímulos.

“Es importante que el alza del euro no se deba a decisiones de la Fed, como una nueva subida de tipos este año”, apunta Víctor Echevarría, de AFI, que recuerda que una apreciación del euro debida a la mejora de los fundamentales de la economía no es motivo para que descarrile la recuperación. “El repunte del 11% visto en el euro desde abril podría llevar a revisar a la baja las previsiones de inflación del BCE”, añade Echevarría, que aun así afirma que Draghi se verá presionado para reducir las compras de deuda en 2018 ante la creciente escasez de activos disponibles en el mercado, de acuerdo con los límites marcados para su adquisición. “No quedará más remedio, otra cuestión es que la rebaja de compras se aborde también por la mejora económica”, señalan desde AFI, donde ven al euro en el entorno de los 1,19 ó 1,20 dólares en los próximos meses. En Julius Baer apuntan que “los precios de la zona euro no han subido aún lo bastante como para justificar un endurecimiento inmediato de la política económica”. 

En opinión de Daniel García, analista de XTB, “un euro en niveles de entre 1,17 y 1,24 dólares sería sostenible para el BCE”, sin que la fortaleza del euro fuera por sí sola detonante para prolongar los estímulos.  Para Manuel Ortiz-Olave, jefe de analistas de Monex Europe para España, “el euro aún tiene recorrido antes de poder plantear un escenario que se pueda denominar perjudicial para la economía. Todo depende del ritmo de apreciación, ya que el problema no es el nivel sino el shock de volatilidad. En este sentido, una apreciación paulatina pero constante del euro permite a las empresas reaccionar más adecuadamente”.

Aun así, como advierten en Deutsche Bank, “la incertidumbre sobre las perspectivas de inflación y el alza del euro podrían frenar las señales para un repliegue o para alzas de tipos por ahora”.

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