Google tiene ventaja fiscal frente a la UE

Puede pensar en global, a diferencia de los 28, que compiten entre sí

Los países insisten en mantener plena soberanía sobre sus impuestos

Felpudo de Google a la entrada de su sede francesa, en París.
Felpudo de Google a la entrada de su sede francesa, en París.

Google no tiene que pagar 1.115 millones de euros en impuestos atrasados, ha fallado un tribunal francés. No será la última batalla a la que se enfrente en torno a cómo gestiona sus ganancias. Las empresas gigantes de tecnología siempre tendrán ventaja respecto a las autoridades fiscales locales, sin embargo. A diferencia de los países europeos, que compiten entre sí, pueden anteponer su interés global.

Las autoridades francesas habían argumentado que Google debía pagar Sociedades y el IVA correspondiente a la actividad que afectaba a los clientes franceses, aunque se derivara a la filial irlandesa. A estas alturas, una historia conocida. Google, Amazon, Apple, así como grupos menos tecnológicos como Starbucks, suelen aprovechar las diferencias nacionales para minimizar la factura total. En algunos casos, eso beneficia a los países muy exportadores –que pueden cobrar impuestos según dónde se desarrollan y producen los productos, y no según dónde se venden.

La batalla ofrece pequeñas victorias y derrotas. Google pagó 147 millones de euros a las autoridades británicas en 2016, y 306 millones a Italia en mayo. Pero a menudo, tales decisiones se reducen a una cuestión de matices. Una gran empresa podría argumentar, como hace Google, que su negocio en Reino Unido simplemente ofrece servicios de marketing a una compañía de ventas con sede en Irlanda, lo que significa que es correcto que el beneficio de las ventas reales se grave en Irlanda. En algunos casos, se podría argumentar que ciertos empleados de Gran Bretaña estaban efectivamente involucrados en las ventas. Incluso entonces, sin embargo, el principio de que el impuesto se paga donde se contabiliza el beneficio –no donde está el cliente– sigue intacto.

Los Gobiernos siguen en desventaja porque las grandes empresas pueden pensar globalmente. Sacrificar un dólar en Irlanda para salvar dos en Francia tiene sentido para ellas –y es lo que los accionistas esperan. La UE encuentra difícil ese tipo de pensamiento. La idea de que los países deben mantener plena soberanía sobre sus impuestos ha resultado imposible de eliminar. Mientras siga así, aquellos que pueden poner lo global por delante tendrán ventaja.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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