La banca europea emite deuda anticrisis por más de 60.000 millones

La banca española acapara el 20% de lo emitido este año por el sector en Europa

Bankia se ha estrenado hoy en el mercado de cocos, con un interés del 6%

emisión deuda banca Ampliar foto

La banca europea está acelerando la emisión de deuda con la que ir construyendo un colchón para crisis futuras, después de que la intervención de Popular y de dos bancos italianos del Veneto haya marcado el camino de cómo han de hacerse los rescates bancarios. La regulación establece que en 2022 las entidades deberán contar con un volumen considerable de activos capaces de absorber pérdidas, que en el caso de los bancos sistémicos será el 18% de sus activos ponderados por riesgo.

Pero el esfuerzo, en mayor o menor medida es común para todos, de modo que sea cual sea el tamaño del banco, cada entidad deberá ir rellenando esos colchones de capital anticrisis: un 1,5% de sus activos de riesgo con bonos contingentes convertibles (cocos) y el 2% con deuda subordinada, a lo que se añade la senior no preferente, una nueva modalidad que en España solo ha estrenado de momento Santander.

En lo que va de año, la banca europea –considerando zona euro, Reino Unido y Suiza– ha emitido 10.395 millones de euros en bonos contingentes convertibles (cocos), 16.710 millones de euros en deuda subordinada y otros 33.700 millones en senior no preferente, según datos recopilados por BNP Paribas. En total, 60.805 millones de euros que en caso de que la entidad fuera inviable, dejarían pérdidas para sus tenedores, tal y como se ha visto recientemente en Popular, donde los tenedores de cocos y deuda subordinada lo han perdido todo con la intervención del banco.

De la cuantía emitida en Europa, las emisiones de la banca española suponen alrededor del 20%, con 3.000 millones de euros en cocos -a los que se suman los 750 millones de la emisión de hoy de Bankia-, 5.600 millones en deuda subordinada y 3.712 millones de euros en senior no preferente. La última emisión, cerrada ayer mismo, ha sido la realizada por Caixabank, de 1.000 millones de euros en deuda subordinada en la que ha sido la primera colocación de una entidad española después de la crisis de Popular. Esta emisión, a once años de plazo, ha recibido una demanda de 2.800 millones de euros, lo que ha permitido rebajar el tipo de interés inicial en 25 puntos básicos, hasta fijar un diferencial de 235 puntos sobre midswap, la referencia habitual para estas colocaciones.

Bankia se estrena hoy en el mercado con su primera emisión de cocos y después de que se hayan estrenado también recientemente con este instrumento CaixaBank y Sabadell. La entidad pretende captar 750 millones de euros y está recibiendo una demanda de 3.500 millones de euros que va a permitir cerrar la colocación con un interés cercano al 6%. “Esperamos un gran éxito, y razonablemente debería alcanzar un nivel de cupón en el entorno del 6%”, explica Javier González, de BNP Paribas. La referencia más reciente es la emisión de 1.000 millones en cocos de CaixaBank del pasado 1 de junio, con un cupón del 6,75% anual y que en lo que va de mes se ha revalorizado en el mercado más del 4%.

La deuda corporativa de la banca, lejos de resentirse por el rescate de Popular y las pérdidas sufridas por sus bonistas, está en efervescencia y atrae la atención de los inversores, que muestran una notable demanda en cada emisión. La banca por su parte, está obligada a emitir por exigencias regulatorias y aprovecha a hacerlo antes de que suban los tipos de interés.

En la memoria del mercado va a quedar la intervención de Popular, la primera vez en que se pone en práctica la normativa europea de rescates bancarios, por la que son accionistas y acreedores quienes primero asumen el coste del rescate, no el contribuyente. Ha quedado a salvo el ahorro de los depositantes y de los bonistas senior, los propietarios de la deuda más segura, lo que ha servido de cortafuegos y de garantía para el conjunto del mercado de deuda. De hecho, fuentes financieras señalan que la aplicación de pérdidas también a la deuda senior sí habría sido un elemento desestabilizador para el mercado. “Si Popular hubiese tenido deuda senior no preferente, también habría sufrido pérdidas”, señalan en un banco.

La nueva deuda senior no preferente es la que acumula mayor volumen de emisiones en Europa en lo que va de año, con 33.700 millones de euros. Dentro del tipo de emisiones que permitirían absorber pérdidas en caso de rescate, la deuda senior no preferente es la más segura. En primer lugar, y solo detrás de los accionistas, estarían condenados a perder su dinero los tenedores de cocos y a continuación los de deuda subordinada.

“La nueva clase de deuda sénior no preferente es positiva para el crédito de los tenedores de estos instrumentos porque absorberá pérdidas antes que los depósitos y otros tipos de deuda sénior en caso de una resolución o una insolvencia” destacan desde Moody’s.

En espera de las primeras emisiones de senior no preferente

La banca española recibió luz verde del Gobierno el 23 de junio para emitir deuda senior no preferente, un nuevo instrumento capaz de absorber pérdidas y con el que responder a las exigencias regulatorias. Desde el punto de vista del inversor, tendrá el atractivo de ser más segura que los cocos o la deuda subordinada y tendrá menor coste de emisión por tanto para el banco.

Hasta el momento, solo Santander ha emitido deuda de este tipo, por su condición de banco sistémico. El resto de bancos estaba a la espera de que el Gobierno traspusiera la normativa europea que las regula. El país más activo y pionero en estas emisiones es Francia: BNP Paribas ha emitido este año 7.000 millones en deuda senior no preferente. También han emitido los holandeses ING y KBC.

En España, el sector aún espera para poder emitir esta deuda a que el decreto del Gobierno sea convalidado en el Congreso, lo que se prevé para la semana que viene. Esta luz verde definitiva coincidirá con las jornadas previas a las presentaciones de resultados del primer trimestre, lo que obligará a retrasar las emisiones de senior no preferente como mínimo a finales de mes o principios de agosto o, más probablemente, ya al mes de septiembre.

Normas