BCE

BCE: “No hubo que analizar la solvencia; el dinero estaba huyendo del Popular”

El supervisor recalca que el banco estaba a punto de no poder devolver sus deudas

Draghi retira el compromiso de dejar los tipos en su nivel actual o más abajo

El presidente del BCE, Mario Draghi, ha comparecido hoy ante la prensa con el rescate de Banco Popular y su traspaso a Santander por un euro aún caliente y, aunque ha evitado dar explicaciones sobre la decisión, sí ha querido agradecer la oportuna intervención de las autoridades europeas.

Más explícito ha sido el vicepresidente de la institución. Vitor Constancio ha señalado que la decisión de intervenir Banco Popular ha estado desatada por la huida de depósitos, que había provocado una emergencia de liquidez. "No hubo que analizar la solvencia, el dinero estaba huyendo de Popular", ha afirmado, explicando que, si hay perspectivas de que una entidad no vaya a satisfacer sus deudas, la normativa indica que esa entidad debe declararse como inviable.

Constancio no ha querido dar razones de por qué el banco ha sido adjudicado a Santander, argumentando que esta decisión corresponde a la Junta de Resolución Bancaria, el FROB europeo, no al BCE. "Hay que ser muy claro con las competencias legales", ha insistido, recalcando que el BCE se limitó a declarar la inviabilidad de la entidad.

El BCE ha evitado así entrar en polémicas sobre los términos en que se ha realizado el rescate de Popular, recordando que el papel de la institución es únicamente el de determinar si una entidad financiera es viable o no, dentro de su tarea de supervisión. Llegados al punto de confirmar que existe riesgo de quiebra o de colapso de liquidez, corresponde a la Junta Única de Resolución determinar cuál es procedimiento de rescate más adecuado, según recordó ayer Constancio.

Popular ya recurrió el lunes a las líneas de liquidez de emergencia que concede el BCE pero se habría quedado sin el colateral suficiente como para obtener más financiación, a riesgo de no poder abrir sus oficinas en la jornada del miércoles. La intervención sobre Popular ha sido el primer salvamento bancario en el que una entidad se ha rescatado a sí misma, con cargo a sus accionistas y tenedores de cocos y deuda subordinada (que lo han perdido todo), sin necesidad de ayudas públicas. Será Santander quien asuma las necesidades de saneamiento y capitalización de Popular, que se ha adjudicado por solo un euro, y para lo que tendrá que hacer una ampliación de capital por 7.000 millones de euros.

Política monetaria

El BCE ha hecho hoy un pequeño gesto en el largo camino que tiene por delante hacia la retirada de estímulos. Es la señal que esperan los inversores de que la lluvia de estímulos monetarios que ha regado la zona euro no durará para siempre y tendrá que empezar a remitir en algún momento.

La institución ha eliminado del comunicado posterior a su reunión de hoy la mención de que los tipos de interés podrían estar a niveles aún más bajos. Se limita a señalar que ha decidido mantenerlos al nivel actual durante un largo período de tiempo. Ha adoptado una posición más neutral, según esperaban los expertos. 

El BCE explica que los riesgos de la economía de la zona euro son ahora más equilibrados. Draghi ha asegurado que, de hecho, el crecimiento está siendo mayor de lo previsto y el BCE ha revisado ligeramente al alza las previsiones crecimiento económico. Su estimación es ahora de un crecimiento del 1,9% en 2017, del 1,8% en 2018 y del 1.7% en 2019. El presidente del BCE ha insistido aun así en la necesidad de abordar reformas estructurales con las que apuntalar la recuperación económica y complementar el efecto de las políticas monetarias. 

Los precios siguen en cambio sin repuntar pese a los esfuerzos del BCE, influidos por la marcha del petróleo que si bien tuvo un efecto alcista en el inicio de año, ese avance se está desinflando, hasta el punto de que la institución ha rebajado ligeramente a la baja sus previsiones de precios.

En marzo, la tasa de inflación prevista por el BCE para este año era del 1,7% y del 1,8% para el próximo, con el objetivo de alcanzar la estabilidad de precios en un nivel cercano al 2% y no de manera puntual sino generalizada y sostenible. En el mes de mayo, los precios crecieron en la zona euro al 1,4%. La estimación ahora es que los precios crezcan el 1,5% en 2017, el 1,3% en 2018 y el 1,6% en 2019, todavía lejos del objetivo cercano al 2%. 

Draghi ha insistido en que la tasa de inflación se mantendrá en los niveles actuales en los próximos meses, al tiempo que la tasa de inflación subyacente continúa sin repuntar. "Tiene un perfil muy bajo", ha señalado Draghi, que insiste en que la situación de fondo no ha cambiado demasiado. Y ha añadido que el diagnóstico sobre la situación de la economía de la zona euro es compartido de forma unánime por el consejo de gobierno del BCE. 

"Tenemos que ser pacientes y tener confianza", ha afirmado Draghi. Así, es necesaria la continuidad de los estímulos monetarios, al tiempo que llegará el momento de la recuperación de los precios. "El riesgo de deflación ha desaparecido definitivamente", añade.

El BCE se ha mantenido igual de firme en sus medidas de política monetaria, en las que hoy no ha movido ni una coma: tipos de referencia en el cero, facilidad de depósito en el -0,4% y compras de deuda hasta final de año por un importe de 60.000 millones de euros.

Los expertos prevén de forma generalizada que será ya en la reunión de septiembre cuando el BCE haga el anuncio de cómo será el repliegue de esas compras de deuda, ante la evidencia de la recuperación de la economía y los precios pero también de la escasez de deuda disponible para seguir comprando al ritmo actual.

Respecto a la posible escasez de deuda alemana disponible para la compra, Draghi ha afirmado que el programa de compras de deuda será lo suficientemente flexible para adaptarse a la realidad de mercado. Y a propósito del impacto que la retirada de las compras de deuda tendrá en la financiación de los países del euro, en especial de las economías más endeudadas como la italiana, Draghi ha advertido que "el mandato del BCE es de estabilidad de precios no de apoyo a los presupuestos de los gobiernos". "Siempre hay países que se anticipan y otros que van más retrasados. Aquellos países que tienen una alta deuda, bajo crecimiento y falta de reformas estructurales están en una posición más débil", ha sentenciado. 

En Deutsche Bank prevén que el BCE anuncie en septiembre la prolongación de las compras durante el primer semestre de 2018 pero por una cuantía, inferior de 40.000 millones de euros al mes. Y en Axa IM la estimación es que las compras se rebajen a los 40.000 millones al mes en el primer semestre y a los 20.000 millones de euros en el segundo semestre de 2018.

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