El reto de reducir el océano de plástico

Cada año, ocho toneladas de basura van al mar

Los ecologistas cifran la contaminación de los mares en siete millones de euros.

Día Mundial del Medio Ambiente
Basura de las expediciones al Líbano en 2016.

Diez años han pasado desde que el oceanógrafo Charles Moore descubriese en el Pacífico norte una cantidad alarmante de plástico flotando en el agua y más aún desde que la revista National Oceanic And Atmospheric Administration publicara en 1988 un artículo en el que se vaticinaba la formación de una mancha de basura. Hoy esa masa se cuantifica en 1,5 millones de metros cuadrados, lo que equivale a una superficie comparable a tres veces España, y las llamadas islas de plástico campan a sus anchas en un planeta formado por tres cuartas partes de agua.

Cada año, ocho millones de toneladas de basura van a parar al mar; de ellas, el 80% es de origen plástico, y en total, un 70% se hallan en los fondos marinos, según un informe realizado por Ecologistas en Acción, tras revisar 300 estudios científicos. Lo más alarmante es que, según Naciones Unidas, la basura ha destruido un tercio de la superficie de hábitats marinos y se estima que el 35% de los ecosistemas marinos críticos han sido devastados.

“La contaminación marina de basura y plástico siempre ha existido, pero no nos hemos preocupado hasta que no ha comenzado a perjudicar económicamente. Playas turísticas y hélices de grandes barcos pesqueros son algunos de los afectados más visibles”, señala Tania Montoto, coordinadora del área marina de Ecologistas en Acción.

El coste asociado a esta problemática asciende a ocho millones de dólares al año (unos siete millones de euros). De ese monto, 622.000 son pérdidas para el sector turismo y 279.000 suponen daños en barcos, según esta organización.

“Es un problema del que durante muchos años no nos hemos percatado porque no está al alcance de la vista. Sin embargo, desde hace seis años en nuestras expediciones marinas, en las que viajamos a zonas muy profundas y nunca antes exploradas, nos hemos encontrado con basura: cristales, plásticos, latas...”, cuenta Pilar Marín, científica de la organización Oceana.
Marín relata uno de los casos más alarmantes: “Viajamos a la zona más oriental del Mediterráneo, a aguas del Líbano, a un lugar de cañones submarinos en búsqueda de núcleos biológicos, pero, para nuestra sorpresa, lo que encontramos fue toneladas de basura”.

La contaminación marina siempre ha existido, pero no nos hemos preocupado hasta que no ha comenzado a afectarnos económicamente"

Tania Montoto, de Ecologistas en Acción

Uno de los vertidos de plástico más perjudiciales son las micropartículas (de un tamaño inferior a cinco milímetro). Investigadores han encontrado 750.000 fragmentos de este material por kilómetro cuadrado en manchas de basura.

Con el tiempo, la radiación solar y otros procesos químicos, físicos y biológicos, el plástico pierde resistencia y se descompone formando fragmentos minúsculos que se integran en este entorno y son consumidos por los peces. Esta ingesta está provocando la muerte de especies , como el atún del Mediterráneo o el bacalao del Atlántico.

Iniciativas

Cuantificar la presencia de basuras marinas es una tarea muy compleja. Por esta razón las medidas propuestas por los organismos públicos son muy difíciles de llevar a cabo. La Directiva Marco sobre la Estrategia Marina y la Ley de Protección del Medio Marino persiguen su reducción para 2020.

La UE y 15 Gobiernos cooperan en la comisión OSPAR para proteger el medio ambiente marino del Atlántico nororiental . Su objetivo para 2020 es reducir la basura marina en esta zona “hasta niveles que no causen daño en el medio marino”.

Destacan otros proyectos como el de la plataforma Marnoba, que intenta caracterizar las basuras marinas a través de información recogida por los propios ciudadanos y pescadores, en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente.

España, rodeada


MEDITERRÁNEO. Los pesticidas de la actividad agrícola de la zona del mar Menor son uno de sus principales problemas. Vertidos al mar han aumentado las algas marinas, cuyo alto consumo de oxígeno provoca que no haya suficiente para los peces.

ATLÁNTICO. “En Canarias, la contaminación por vertidos ilegales, los combustibles de los barcos y los terrestres son alarmantes”, afirma Tania Montoto, coordinadora del área marina de la organización conservacionista Ecologistas en Acción.

CANTÁBRICO. El incremento de basuras y plásticos de la zona norte del país ya está perjudicando a la economía de los pescadores, que ven disminuir sus capturas.

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