Europa asume el liderazgo mundial contra el desafío de Trump

Merkel, Macron y Gentilloni plantan cara al presidente de EE UU

Europa asegura que el Acuerdo de París seguirá en vigor

acuerdo de parís
Proyección de Greenpeace crítica con Trump ("perdedor total, triste", imitando su estulo en Twitter) en la embajada estadounidense de Berlín.

La decisión del presidente de EE UU, Donald Trump, de abandonar el Acuerdo de París contra el cambio climático desencadenó anoche una inusitada reacción de unidad mundial, con decenas de países dispuestos a salvar los compromisos de reducción de emisiones. Pero Europa, con Alemania y Francia a la cabeza, no se conforma con preservar el Acuerdo de 2015 y aspira a demostrar que la ruptura unilateral del orden mundial no llevará al caos sino al aislamiento de EE UU.

El choque de Washington con la comunidad internacional podría convertirse en un patinazo histórico de EE UU que Bruselas espera aprovechar para asumir el liderazgo mundial no solo en temas medioambientales, sino también comerciales, de estandarización industrial, de propiedad intelectual o de derechos sociales.

El repliegue de la hiperpotencia abre un mundo multipolar en el que la Unión Europea se convierte en referencia de estabilidad y prosperidad para una gran parte del planeta. Minutos después de la decisión de Trump, la UE ya emitió un comunicado conjunto con la Unión Africana de apoyo al acuerdo de París. Y hoy, la cumbre UE-China en Bruselas escenificará también el apoyo del gigante asiático, el mayor emisor de CO2 del mundo, a unos compromisos que, con o sin EE UU, el planeta considera irreversibles.

"Se van a reforzar coaliciones inéditas en el orden mundial", ha señalado esta mañana el ministro francés de Ecología, Nicolas Hulot. Su presidente, Emmanuel Macron, se pronunció anoche desde el Elíseo, en inglés, para advertir a Trump que "ha cometido un error para el futuro de su país y de su gente y para el futuro del planeta".

El presidente francés, la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro Paolo Gentilloni, emitieron un comunicado conjunto para advertir al presidente de EE UU que el "acuerdo universal sobre el clima (...) no se puede renegociar" y para anunciar su decisión de mantenerlo a cualquier precio.

Trump parece haber errado el momento histórico en el que vive. Hace 15 años, su decisión hubiera resquebrajado el Protocolo de Kioto, el primer acuerdo internacional sobre limitación de emisiones. Aquel texto provocaba muchas dudas y reticencias tanto en los países emergentes como en la comunidad empresarial de los países más desarrollados.

Pero la lucha contra el cambio ha dejado de ser una reivindicación medioambiental para convertirse en uno de los ejes incuestionables de la política económica e industrial. Incluso la patronal europea, BusinessEurope, siempre temerosa del impacto del Acuerdo en la competitividad, ha afirmado que "a pesar de la decisión de EE UU, la marcha atrás en la protección del clima no es una alternativa". Y aunque piden a Europa que no endurezca sus objetivos para compensar la retirada de EE UU, secundan la continuidad del Acuerdo de París.

Sigue vigente

"El Acuerdo de París sobrevivirá", señaló el comisario europeo de Clima y Energía, Miguel Arias Cañete. "El anuncio [de Trump] nos une en lugar de debilitarnos", añadió.

El Acuerdo entró en vigor el 4 de noviembre de 2016 después de que el proceso de ratificación superase los dos umbrales fijados: 55 países con un nivel de emisiones total equivalente al 55% de las emisiones de todo el planeta.

Hasta ahora habían ratificado 144 de los 195 países firmantes, con un nivel de emisiones cubierto casi el 83%. A efectos de ratificación, según las cifras del Acuerdo, EE UU supone el 17,89% de las emisiones, por lo que su retirada no impide que el Acuerdo siga en vigor.

Bruselas, sin embargo, temía que la retirada de Trump provocase una estampida y que otros países también renunciasen, sobre todo, si hay menos dinero para ayudar a los emergentes a cumplir con sus objetivos.

El comunicado de Merkel, Macron y Gentilloni subraya su intención de "redoblar nuestros esfuerzos para apoyar a los países en vías de desarrollo", lo que podría suponer una mayor contribución presupuestaria por parte de la UE.

El movimiento de Europa parece haber logrado mantener la unidad, aunque cabe el riesgo de que se resquebraje si la factura se dispara y los países con menos recursos no reciben la ayuda esperada. Y algunas economías de envergadura, como Rusia (7,53% de las emisiones) y Turquía (1,24%) todavía no han ratificado y podrían resistirse a hacerlo si observan dudas en la comunidad internacional.

 

 

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