Una energía limpia sale del vertedero como gas

Esta industria ha sido la segunda beneficiada, tras la eólica, en la última subasta energética

Vertedero de basura
Vertedero de basura

La producción de biogás en España necesita ir más allá. Con los objetivos impuestos por Europa (para el año 2020) aún por cumplir y sin casi presencia en el mix energético, este tipo de tecnología reclama su sitio.

“Se trata de una energía que hoy desperdiciamos pero que hace pocos años se aprovechaba; y que saldría fácilmente de las explotaciones ganaderas, principalmente porcinas, y de los vertederos urbanos. Un gas que, al transformarlo, es de composición similar al natural”, cuenta Margarita de Gregorio, responsable de biomasa de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA).

La generación de energía se produce a partir de la digestión anaeróbica de residuos: “Un proceso biológico mediante el cual la materia orgánica, en ausencia de oxígeno, se convierte en biogás”, explican desde la Escuela de Organización Industrial (EOI). “Además, obtenemos como subproducto un fertilizante rico en nutrientes, capaz de competir con los productos químicos que se encuentran en el mercado actual”, añaden los expertos. Dicho biogás puede ser utilizado para la producción de electricidad, calefacción o combustible para vehículos. Una versatilidad que ninguna energía renovable es capaz de dar.

Un dato llama la atención: el biogás no es una renovable simplemente, es una fuente de energía que, de incrementar su uso, evitaría la emisión de toneladas de CO2 a la atmósfera. La fórmula inagotable de producir electricidad y de evitar la emisión de contaminantes que sale de lo que ya no queremos.

Además, en ocasiones se ignora lo peligroso que pueden ser los residuos ganaderos, que arrojan metales pesados a campos y acuíferos, algo que ocurre actualmente y que, “con la simple instalación de los llamados digestores, cercanos a las granjas, se evitarían muchos desastres naturales”, señala la responsable.

“Si hablamos de residuos de vertedero, hay que tener presente que la mitad de lo que desperdiciamos, que está en nuestras basuras domésticas, podría ser energía con un simple proceso. Tras el recorte de las subvenciones, faltan ayudas, información y apoyo institucional”, pide De Gregorio.

Hace algunos días la noticia era que, por fin, las segundas beneficiadas en la subasta de potencia energética, tras la eólica, iban a ser las plantas de biogás. Eso sí, con 14 megavatios frente a los casi 3.000 adjudicados a la vencedora. Tras ello, la Asociación Española de Biogás (Aebig) pidió “prescindir de la limitación de horas que frena su potencial, ya que los procesos biológicos no se pueden interrumpir ni entienden de horario”.

La principal potencia europea en biogás es Alemania, “y ellos son solo el segundo país productor de productos porcinos. España es el primero, pero preferimos contaminar con los residuos que producir energía”, critica De Gregorio. Además, hay otro dato a tener en cuenta: somos la granja de Europa. A nuestras tierras vienen a criarse millones de cerdos procedentes de países europeos. El biometano, principal tipo de gas resultante, “se produce en 15 países europeos y es inyectado en la red de gas natural en la mayoría de ellos. En total, hay más de 200 plantas depuradoras en Europa”, confirman desde Aebig.

España, a la cola

Los últimos datos son de 2014, pero dicen los expertos que poco ha cambiado desde entonces. “España avanza ligeramente en el ranking mundial de productores de biogás y sube el número de plantas productoras, pero continúa a la cola de Europa”.

Para que esto cambie la solución es sencilla: “Hay que valorizar lo que va a vertederos y empezar a gestionar bien nuestros residuos”, comenta De Gregorio. Y añade: “El basurero no debería ser el final”.

La instalación de biodigestores en los vertederos municipales permitiría acumular gas, que, según la experta de APPA, “podría inyectarse perfectamente al gasoducto que atraviesa nuestro país”. Los países nórdicos llevan la voz cantante y en la mayoría de sus vertederos se fabrica gas, bajo el paraguas de residuos cero.

Desde Aebig indican que en Suecia el uso de biometano como combustible ya ha superado al gas natural comprimido, con una cuota del 57%, y en Alemania su uso se duplica cada año.
Mientras, en España, tanto productores como sectores afines como el ganadero siguen a la espera de políticas que incluyan este combustible. ElMAPA estudia la adopción de medidas ambientales eficaces y sostenibles económicamente.

Normas