A mayor felicidad de los trabajadores, mejor productividad

España es uno de los países más envejecidos del mundo y debe cuidar de los empleados

Por cada euro que las compañías invierten en salud, tienen un retorno de 3,5 euros

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Los trabajadores felices rinden más y mejor. THINKSTOCK

Para la directora del departamento de salud pública y medioambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), María Neira, la riqueza de las empresas se mide por la salud de sus trabajadores. España es uno de los países más envejecidos del mundo, la edad de jubilación ronda los 65 años y cada vez se retrasa más. Por lo tanto, hay que cuidar a los colaboradores para que se mantengan en buen estado, apunta Ángel Javier Vicente, director de recursos humanos de Cofesa. También remite a un estudio de National Geographic en el que se menciona que Japón y Cerdeña son dos de los lugares en los que mejor se llega a la vejez gracias a la importancia que le dan a las emociones.

Frente a esta recomendación, el 59 % de los trabajadores españoles sufre estrés en el trabajo, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Además, la OMS señala que los males relacionadas con la salud mental son la segunda causa de enfermedad relacionada con el trabajo, por detrás de las enfermedades musculares. Sin embargo, se prevé que en 2020, la salud emocional pase a ser el primer motivo de baja laboral. Según explica el director de canal alianzas, grandes cuentas y negocio directo de DKV Seguros, Javier Formariz, siete de cada 10 empleados dice tener algún problema de salud, y el 86 % de estos señala el trabajo como la causa de su dolencia, o de que esta se haya agravado.

Con el objetivo de concienciar sobre la importancia de tener a trabajadores sanos, tanto física como mentalmente, la fundación Salud y Persona, una entidad sin ánimo de lucro enfocada a las personas mayores, y el instituto de Vida Saludable de DKV Seguros han presentado la Guía para el Bienestar Emocional en las Organizaciones. El manual es una compilación de datos ya existentes, pero que busca contextualizarlos y ponerlos en relación para arrojar un poco de luz sobre la importancia del bienestar emocional en las empresas. De Vicente recuerda que, si hay que dormir ocho horas, pasamos la mitad del día en el trabajo y que, por tanto, lejos de ser una fuente de angustia, este debería plantearse como un lugar desde el que impulsar buenos hábitos y un estilo de vida saludable.

Por su parte, Joan Piñol, director de la fundación Salud y Persona, explica que los factores de riesgo que pueden provocar el estrés en el trabajo son las exigencias excesivas, la carencia de autonomía, la falta de apoyo y reconocimiento, las malas relaciones, la poca claridad en la distribución de roles y la gestión deficiente de los cambios. Para paliar estas causas, en la guía recomiendan promover la flexibilidad en la ubicación del trabajo y el tiempo asignado para realizarlo, esclarecer el reparto de responsabilidades, promover una comunicación clara y transparente, facilitar la conciliación y mantener una política de tolerancia cero con el acoso y la discriminación.

En general, se debe velar por el bienestar de los trabajadores dentro y fuera de la organización ya que no todos los problemas emocionales tienen su origen en el trabajo. También puede haber preocupaciones externas como el estilo de vida, la conciliación, las finanzas, una pérdida en la familia,... Sin embargo, Formariz recuerda que no preocuparse por la salud emocional de los trabajadores, se hayan ocasionado los contratiempos interna o externamente, genera a la empresa un gasto directo un 46% mayor, sin contar la sobrecarga indirecta que estos problemas originan en el resto de los empleados.

La Red de Empresas Saludables española apunta que “las personas saludables y felices son más productivas, permanecen el doble de tiempo en sus tareas, tienen un 65% más de energía y una mayor vinculación con su empresa”. Cuidar de la salud emocional de los trabajadores repercute en una mejora del rendimiento, manifiesta Piñol. Además, “cuanto más dure el estrés, más bajará la productividad”, continúa, “por eso es importante atajar la situación cuanto antes”. Las situaciones estresantes son las culpables del 30% de las bajas laborales y generan un gasto de 8.000 millones de euros. Sin embargo, cada euro que se dedica a programas de salud, tanto física como emocional, tiene un retorno de 3,5 euros para la compañía. Piñol admite que, con la crisis, muchas de las políticas que velan por el bienestar se han paralizado en favor de tratar de ofrecer estabilidad, pues esta también es necesaria para la felicidad. “Es como la pirámide de Maslow”, explica el director de Salud y persona, “primero hay que tener cubiertos los elementos de abajo, como la seguridad, y luego, ocuparse de la autorrealización, pero estas medidas se están recuperando poco a poco”.

Las situaciones estresantes son las culpables del 30% de las bajas laborales y en 2020 serán la primera causa

La guía sostiene que la mayor parte de las técnicas para la prevención del estrés deben aplicarse por un especialista, para lo que muchas empresas ya cuentan con servicios de atención psicoemocional. Sin embargo, también se dan algunos apuntes para mejorar el bienestar emocional que pueden gestionarse a título individual: descansar lo suficiente, hacer ejercicio, limitar el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, cuidar de uno mismo y tener buenas relaciones con los demás. De Vicente explica cómo mejoraron la salud física y emocional de los trabajadores de Cofesa a través del deporte: en la revisión médica vieron que más de la mitad de los empleados padecía sobrepeso así que pusieron nutricionistas gratuitos a disposición de los empleados y cambiaron la comida de las máquinas por opciones más saludables. Uno de los grandes éxitos del proceso fue la puesta en marcha del club deportivo, que patrocinaba las actividades deportivas de los empleados. Esta iniciativa es un ejemplo de cómo salud física y emocional van unidas. El club se ocupaba de realizar las inscripciones y pagar el material para los eventos deportivos, y a la hora de hacer las agrupaciones, trataban de emparejar gente de diferentes departamentos, con lo que se fomentaban las relaciones interdepartamentales y se rompió con la “estructura de silo con la que se suele trabajar en las organizaciones”, explica de Vicente. Estos cambios redujeron el absentismo laboral de la empresa de un 5,54% a un 2,9%.

En la presentación de la guía, hicieron mucho hincapié en que la comunicación juega un papel muy importante en estos procesos de concienciación ya que los colaboradores deben sentir de verdad que la compañía se preocupa por ellos. También es fundamental informar bien a todos los trabajadores cuando se implanta una nueva política, pues muchos de ellos no llegan a enterarse de las herramientas que hay a su disposición. El director de recursos humanos de Cofesa recalca que es primordial que esta comunicación sea bidireccional ya que, aunque los directivos puedan llevar a cabo buenas medidas, estas no serán útiles si no son las que los colaboradores quieren. Por tanto, se debe escuchar a los mismos y estar atentos a sus demandas.

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