La decisión de Trump sobre el Acuerdo de París será un anticlímax

Retirar a EE UU sería simbólico, pero afectaría a su reputación y su economía

Gran parte de la responsabilidad ambiental del país depende de las ciudades

Central térmica de carbón de Jänschwalde (Alemania).
Central térmica de carbón de Jänschwalde (Alemania).

La inminente decisión de Donald Trump sobre si mantener a EE UU en el Acuerdo de París será, digamos, anticlimática. Será una sorpresa que alguien que ha dicho que el calentamiento global es un engaño rompa su promesa de campaña. Si se retira del Acuerdo, sin embargo, el impacto real será limitado.

El acuerdo alcanzado hace 18 meses por casi 200 países debería tener impulso más que suficiente incluso sin Washington. Además, el papel del Gobierno federal dentro de los propios EE UU es parcial.

Trump puede favorecer al carbón o tratar de revocar los programas de aire y agua limpios. Eso puede empeorar las emisiones o frenar el despliegue de energía limpia y otras iniciativas verdes; pero gran parte de la responsabilidad está transferida a los Estados y las ciudades, muchos de los cuales han firmado sus propios objetivos. La Coalición Under2, por ejemplo, cuenta con 170 miembros que comprenden más de un tercio de la economía mundial. Fue creado por California y el estado alemán de Baden-Württemberg para alinear los gobiernos subnacionales con los objetivos de París.

Las empresas también desempeñan un papel importante. General Motors, Walmart o Apple se han comprometido a utilizar solo energías renovables en el futuro. A veces es voluntario; otras, se debe a la presión de los inversores. Fidelity permitirá a los gestores de cartera votar a favor de resoluciones de los accionistas sobre temas relacionados con el clima, incluso cuando los directivos no las apoyen, en la línea de otros importantes gestores como State Street y BlackRock.

Mientras, unos 280 inversores que representan más de 15 billones de euros en activos enviaron una carta al G7, reunido este fin de semana, instando a mantener el acuerdo de París.

La retirada de Trump sería en gran medida simbólica, pero afectaría a la reputación y la influencia diplomática de EE UU en el extranjero. Podría incluso perjudicar a su economía. El sector de las renovables emplea a muchos más estadounidenses que el carbón. Y el gasto en infraestructura para combatir el cambio climático podría impulsar la producción económica del G20 en un 5%, según la OCDE.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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