EE UU toma el control de Bruselas en la visita de Trump a la UE y la OTAN

El intrusismo de la seguridad estadounidense abruma a las autoridades locales

La presencia de Erdogan añade tensión en una ciudad blindada

El presidente de EE UU, Donald Trump y su esposa, Melania Trump llegan (el martes) al aeropuerto de Roma, su escala previa a Bruselas.  REUTERSJonathan Ernst
El presidente de EE UU, Donald Trump y su esposa, Melania Trump llegan (el martes) al aeropuerto de Roma, su escala previa a Bruselas. REUTERS/Jonathan Ernst

El presidente de EE UU, Donald Trump, tiene previsto llegar esta tarde a Bruselas, una ciudad que ha sido tomada por los servicios de seguridad estadounidenses para disgusto de las autoridades locales.

Los hombres de confianza de la Casa Blanca desplazarán a los controladores aéreos de la torre del aeropuerto bruselense durante el aterrizaje y despegue del Air Force One, el avión presidencial.

EE UU ha exigido, además, información detallada sobre todos y cada uno de los habitantes de las calles por donde pasará el presidente para verificar su grado de 'fiabilidad'.

Y el perímetro de seguridad en torno a su gigantesco cortejo (se espera que llegue acompañado de unas 900 personas, como ya hizo Barack Obama en 2014) provocará previsiblemente un colapso de tráfico, atemperado en parte porque mañana es fiesta en Bruselas y porque los colegios europeos (donde estudian los hijos de los funcionarios) están de vacaciones esta semana.

Washington insiste en que se trata de la rutina habitual para los desplazamientos del presidente, similar a la de Obama. Pero el anterior presidente generaba en Europa entusiasmo o indiferencia, rara vez hostilidad. Contra Trump, en cambio, ya hay convocada una manifestación esta tarde en la capital europea y su presencia en la ciudad suscita más antipatía que expectación.

El rechazo se ha tornado inquietud tras conocerse que Washington ha requerido el listado de todos los habitantes de las calles que atravesará Trump durante sus 24 horas en Bruselas. Según la prensa local, la investigación no se ha limitado a los perfiles potencialmente peligrosos sino a todos los ciudadanos con domicilio en las calles afectadas.

La posible violación sobre las normas de protección de datos y de derecho a la vida privada podría generar protestas contra las autoridades locales que han accedido a facilitar a Washington esa información.

Trump en el infierno

Las autoridades belgas ya estaban incómodas por la visita de un presidente que despreció al país durante la campaña electoral del año pasado. "Estuve en Bruselas hace 20 años y era todo precioso. Ahora es como vivir en el infierno", aseguró Trump en enero de 2016.

La imagen internacional de Bruselas se había deteriorado gravemente en aquellos momentos por la implicación de varios terroristas belgas en las matanzas de París reivindicadas por el Estado Islámico. Poco después, el prestigio de la capital europea tocó fondo con los atentados del 22 de marzo de 2016 en el aeropuerto de la ciudad y en una céntrica estación de metro.

Bélgica vuelve a ser hoy y mañana centro de atención mundial por la presencia en la ciudad de los 28 líderes de los países de la OTAN que, con Trump a la cabeza, llegan para inaugurar la nueva sede de la Alianza Atlántica, un edificio presupuestado inicialmente en 460 millones de euros y que, como suele ocurrir, ha acabado costando más de doble.

La cumbre de la OTAN (mañana) apenas tiene contenido de fondo pero llega cargadísima de simbolismo. Bruselas se convertirá en el caótico resumen de un bloque occidental que atraviesa horas convulsas desde Silicon Valley hasta el Cáucaso.

Además de Trump, la estrella del encuentro es el recién elegido presidente francés, Emmanuel Macron, a quien se ha concedido un almuerzo bilateral con el presidente de EE UU.

La primera ministra británica, Theresa May, llegará, en cambio, desde un país en duelo por la matanza de niños, jóvenes y adultos en pleno centro de Manchester. Y la incombustible Angela Merkel sólo tiene puesta la atención en unas elecciones en las que dentro de cuatro meses espera lograr su cuarto mandato como canciller de Alemania.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, es la otra figura protagonista, tras su victoria en un referéndum constitucional que, según sus críticos, allana el camino hacia un régimen autocrático. El ayuntamiento de Bruselas le ha prohibido celebrar un mitin en la ciudad, aduciendo motivos de seguridad, lo que ha motivado las iras de Erdogan.

El presidente turco ha pedido al alcalde bruselense "que limpie las calles de la ciudad y deje de inmiscuirse en los asuntos de Turquía". El infierno sucio de Bruselas se dispone a vivir 24 horas más intensas de lo habitual.

El presidente de EE UU aprenderá a diferencia a Juncker de Tusk

Tras su elección como presidente de EE UU, Donald Trump, recibió la llamada de felicitación del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Poco después, en una entrevista, Trump no parecía muy seguro sobre si había recibido la llamada del polaco o del presidente de la Comisión Europea, el luxemburgués, Jean-Claude Juncker. Mañana se reunirá con ambos y podrá comprobar que su carácter tiene más que ver con la imprevisibilidad de Juncker que con la adustez de Tusk.

Bruselas confía en que la cita sirva para reconciliar definitivamente a Trump con la Unión Europea, una organización a la que ha vilipendiado, despreciado e ignorado desde que asumió la presidencia. Nada más llegar al cargo, Trump cesó al embajador de EE UU ante la UE y todavía no ha nombrado un sucesor.

Fuentes europeas aseguran que el tono de Washington ha cambiado en los últimos meses e, incluso, temen que Trump les sorprenda con alguna iniciativa de acercamiento. La administración estadounidense ya ha suavizado su posición en materia de regulación financiera (amenazó con boicotear los acuerdos de Basilea) y ha tentado a la Comisión Europea con la posibilidad de resucitar las negociaciones del TTIP (el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión). Bruselas, por ahora, no se fía, y prefiere conocer de primera mano las intenciones de Trump. Veremos si mañana lo consigue.

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