Vicente Sánchez: “Hay que ponérselo difícil al ‘hacker”

La multinacional del derecho emplea a 800 personas en España

"Los pequeños despachos tienen futuro si abrazan la tecnología"

Vicente Sánchez, consejero delegado de Wolters Kluwer
Vicente Sánchez, consejero delegado de Wolters Kluwer

Desde hace cuatro años es el consejero delegado de la multinacional Wolters Kluwer en España. Vicente Sánchez, nacido en Vitoria hace 54 años, licenciado en Derecho y Económicas y Empresariales, y graduado en Derecho Internacional Privado por la Academia de Derecho Internacional de La Haya (Holanda), se incorporó como director general de servicios compartidos en 2005 a la firma de soluciones integrales de información, conocimiento, formación y software para profesionales y empresas del mercado legal, financiero, recursos humanos, sector público y salud. Anteriormente trabajó en KPMG y en el Grupo PRISA, donde fue director general comercial y de marketing de Prisacom y director comercial en El País.

En abril arrancó la alianza de Wolters Kluwer con PRISA Noticias para proveer de información jurídica especializada tanto a El País como a CincoDías. En este diario, el nuevo espacio Legal incluye contenidos actualizados a diario en la edición digital, recogidos con frecuencia en la impresa, además de un suplemento de ocho páginas que se publicará los lunes cada dos semanas.

¿Qué asignaturas pendientes tienen en estos momentos las organizaciones?

La transformación digital sigue siendo un tema pendiente, debido a que las empresas y los profesionales siguen siendo conservadores. Se han dado pasos importantes, pero hay que seguir trabajando, como también es motivo de preocupación la robotización, el intrusismo, en el sentido de que hay organizaciones que ofrecen, por ejemplo, servicios para facilitar el acceso a la justicia y que suponen una amenaza para los grandes despachos de abogados, aunque lo que se acerca es la justicia a los ciudadanos.

¿Por qué existe este desapego del ciudadano por las cuestiones jurídicas?

Existe un alejamiento tanto en concepto como en lenguaje. Existe una enorme fuente de información y lo que ha producido es una democratización del sector. En España hay muchos abogados, hay un abogado ejerciente por cada cien ciudadanos, y luego están los no ejercientes, yo mismo estoy en este último grupo. Producimos demasiados abogados, de ahí surgen muchos pequeños despachos, pero se tiende en paralelo, sobre todo con la crisis económica, a la concentración. La justicia, además, tiene una serie de debilidades que se intentan resolver, como es que los tiempos son largos.

¿Cómo está transformando la tecnología el desarrollo de la actividad jurídica?

La inteligencia artificial, la robotización... facilitan tareas de escaso valor añadido, a la vez que se crean perfiles nuevos en los despachos. Suponen una oportunidad más que una amenaza. En los despachos existe mucha más concienciación, pero el día a día es el que no permite tener una perspectiva amplia de por dónde ir. Una posición diferente es la que se tiene en los grandes despachos frente a los pequeños que sobreviven con enormes dificultades, siguiendo métodos tradicionales.

Producimos demasiados abogados, de ahí surgen muchos pequeños despachos, pero se tiende en paralelo a la concentración

¿Los pequeños despachos tienen futuro?

Lo tienen si adoptan métodos tecnológicos que les faciliten el trabajo, pero no tienen las mismas posibilidades.

¿El acuerdo que acaban de estrenar con el Grupo PRISA obedece a esa necesidad de acercar el mundo legal al ciudadano?

Tenemos una doble sección. Por un lado, con El País hemos creado la sección Mis derechos, con el fin de dar una visión de la realidad desde el punto de vista jurídico. Tiene como objetivo formar a la gente, decirle que hay una normativa, una jurisdicción que debe conocer y le puede ser útil. Por otro lado, con CincoDías ofrecemos la sección Legal, dirigida al profesional y a las empresas. Queremos ser el punto de referencia de los profesionales dentro de un medio de relevancia como es este periódico.

¿Cuáles son ahora los temas de mayor relevancia en el mundo de la empresa?

Hay dos ramas importantes: el cumplimiento y el ciberderecho. Los profesionales cada vez sufren más ataques, algo que no es ajeno a ninguno de nosotros. Hay que perder el miedo, mapear el riesgo. La protección total no existe, pero los que toman medidas minimizan el riesgo, hay que ponérselo difícil al hacker.

Otro de los temas que preocupa a la opinión pública es la excesiva politización de la justicia en España.

Creo que lo que ocurre son intromisiones aceptadas legalmente. No creo que esté demasiado politizada para el ciudadano. Pero fuera de cierto mensaje del ciudadano, esto no es una realidad, ya que la justicia se rige por un marco normativo y, si se vulnera la ley, proceden los tribunales.

¿Cómo debe ser el despacho del abogado del futuro?

Debe explotar el valor de los profesionales, a la vez que optar por automatizar algunas tareas de escaso valor añadido. Se va a necesitar un profesional capaz de entender al cliente y a las emociones de este. Soy partidario de la gestión emocional, algo que se debería fomentar. Una empresa exitosa en cualquier ámbito es aquella que gestiona bien sus emociones.

¿Qué retos tiene anotados en su hoja de ruta para Wolters Kluwer?

Todo sucede a una velocidad de vértigo, pero el objetivo es ser un proveedor integral de soluciones tecnológicas. Hemos dejado de ser una editorial para aportar este tipo de soluciones. Esto requiere un cambio de mentalidad de todos, de las 800 personas que trabajan en la empresa. Vendemos productos digitales, gestionamos miedos e incertidumbres.

¿Cuáles son esos miedos e incertidumbres?

Llevamos 30 años hablando de nuevas tecnologías, ya nos hemos adaptado a que forman parte de nuestra vida y vamos entrando en ellas, pero siempre hay una cabeza de lanza en cuanto a las novedades. El miedo es lógico, pero hay que saber ver lo positivo y gestionar lo negativo. De transformación digital nunca dejamos de hablar, es como las obras de una casa que nunca se acaban.

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