Educación
Una de las aulas de Ciencias del Colegio SEK-El Castillo de Madrid.
Una de las aulas de Ciencias del Colegio SEK-El Castillo de Madrid.

Así funcionan las aulas de los colegios más innovadores

Hay menos de 20 centros disruptivos en España

No solo se definen por el uso de la tecnología

Si un médico que hubiese trabajado hace 100 años entrase hoy en un hospital, se perdería por los pasillos, no sabría utilizar los materiales y se sentiría tan maravillado como confuso entre tanta novedad. Sin embargo, si un profesor de la misma época cruzase la puerta de un colegio, no se encontraría tan fuera de lugar como el doctor. Suele recurrirse a estos ejemplos para ilustrar el estancamiento de la educación, que pese a haber avanzado en los últimos años, lo ha hecho a un ritmo mucho menor que otros sectores. Y aunque cada centro de estudios es un mundo, la tesitura general se define por el inmovilismo.

Por esa razón, entre tanta parálisis, es importante fijarse en las claves y pistas que ofrecen aquellos centros que rompen la media y marcan el camino a seguir. No son muchos. De hecho, no llegan a la veintena. Aunque, eso sí, su número avanza poco a poco. Microsoft, a través del programa Microsoft Showcase, de Microsoft Schools, por el que la compañía reconoce a los colegios más comprometidos con la transformación digital y la innovación, acaba de incluir un nuevo centro a esta selecta lista, que solo cuenta con seis miembros en España. El colegio San Agustín de Valladolid se une así al Colegio Marianista Hermanos Amorós (Madrid), a los Colegios El Valle, a los International School SEK El Castillo, al Colegio Julio Verne Bilingual School de Torrent (Valencia) y al San Jose Jesuitak Ikastetxea (Durango, País Vasco). A estos se les suman otros centros transformadores, catalogados como tal por la Fundación Telefónica a través de la investigación Escuelas21. Son el Padre Piquer y el Santa María la Blanca, ambos de Madrid, y el Montserrat y el Mare de Déu de Montserrat, de Barcelona. Y todos ellos se caracterizan por un esquema docente que rompe con los roles.

“Siempre hemos tenido en nuestro ADN la innovación educativa, muy ligada a la tecnología y a un cambio de planteamiento metodológico”, cuenta el coordinador TIC del Colegio Internacional SEK-El Castillo de Madrid, Jorge Moreno. Estar a la última en la introducción de nuevas tecnologías, como el aprendizaje móvil, con dispositivos que pueden usarse dónde y cuándo se quiera, o las pizarras digitales, es obligatorio para este centro. “El trabajo que antes se hacía sobre papel, ahora se hace en vídeo o audio, todo enfocado a generar y fortalecer las competencias que los alumnos necesitan hoy en día”. Para ello, continúa Moreno, el colegio cuenta con un departamento de innovación y tecnología que, además de trabajar con los propios estudiantes, se dedica a ver y analizar las tendencias y posibilidades que hay en el mercado, difundiéndolas de puertas hacia dentro del centro, con el fin de que se valore si interesa adoptarlas o no.

Fue así como la escuela comenzó su colaboración con, en este caso, Microsoft. “Nuestro objetivo es que la tecnología juegue un papel fundamental en la transformación total de las aulas”, prosigue el responsable de educación de Microsoft, Ovi Barceló. Y para ello, estas herramientas, por sí solas, no constituyen un cambio. “Ha habido muchos casos en los que las clases se han llenado de ordenadores porque se hablaba de la necesidad de digitalizarlo todo, pero esta transformación, para que sea real, requiere de un cambio de paradigma”, recuerda. Barceló se refiere, por ejemplo, a impulsar el aprendizaje ubicuo, “que gracias a la tecnología se produce en cualquier momento y lugar, para que sea el estudiante el que lidere su aprendizaje”. También hace hincapié en la obligación de desarrollar nuevas capacidades, tales como la comunicación, la colaboración, la automotivación y la autorregulación del estudiante.

Para ello, los colegios de estas redes cuentan con herramientas de apoyo como OneNote, “que ayuda a los alumnos a gestionar mejor sus apuntes, administrándolos de manera más rápida y sencilla”. U OfficeMix, una herramienta que hace posible convertir las presentaciones en vídeos en los que incluir explicaciones, preguntas, encuestas o aplicaciones externas, “además de permitir ver qué alumnos han visto nuestra explicación, cuánto tiempo han estado en cada uno de los apartados e, incluso, analizar el nivel de acierto a las preguntas formuladas”. Lo que está claro, reafirman los expertos, es que para que estas metodologías sean realmente efectivas es necesario un cambio de chip.

Podemos ver en tiempo real los ejercicios que hacen los alumnos

Iñaki Gorritxategi, profesor en uno de estos centros

El objetivo es fortalecer el trabajo en equipo y las estructuras colaborativas”, desarrolla Iñaki Gorritxategi, profesor de Matemáticas en el San Jose Jesuitak Ikastetxea. Pero también dar alas a la individualización de la educación, en el sentido de que la materia se adecue al estudiante según su nivel y su edad: “Gracias a estas herramientas puedo ver en tiempo real los ejercicios que hacen los chavales, sus correcciones, analizar los puntos en los que fallan o saber más fácilmente quiénes son los más aventajados y a quiénes les cuesta más entender algo”. Se trata, en definitiva, de revolucionar el sistema docente aprovechando el tirón que dan las nuevas tecnologías.

Eso sí, en esta transformación de la educación, cobran protagonismo otras partes que tradicionalmente han quedado relegadas a un segundo plano. “En el SEK, el propio entorno y el espacio se han convertido en un factor más de cambio. Hemos tirado las paredes, contamos con aulas comunes, mucho más grandes, con espacios colaborativos, etc”, apunta Jorge Moreno. “Si nos dedicamos únicamente a consumir contenidos y no desarrollamos una estructura docente novedosa, no estaremos transformando nada. La máxima es que un colegio no es más innovador porque tenga mucha tecnología, sino porque sabe dónde quiere llegar con su valor pedagógico”, resume Ovi Barceló.

Un colegio no es más innovador solo por tener tecnología

Ovi Barceló, responsable de educación en Microsoft

Otro de estos factores novedosos son las propias familias. “Suelen estar sensibilizadas con el avance tecnológico. Al principio a veces surgen miedos, relacionados sobre todo con la seguridad, pero generalmente, más allá de eso, no suele haber ningún tipo de problema”, apunta Gorritxategi. En opinión del director corporativo de tecnología de SM, Magí Almirall, “el objetivo es promover que todos los actores que, de una u otra forma, son parte del ecosistema docente, participen activamente en él”. También, por supuesto, los padres y madres, que pueden seguir la evolución y el rendimiento de sus hijos cada día, contactar con los profesores y ser una pieza más en la formación. “Todo esto sirve para aumentar la madurez de toda la comunidad educativa”, añade Almirall.

El paso a la universidad

El único problema de este sistema llega cuando los alumnos pasan a otros centros o se incorporan a la universidad, ya que cambia el paradigma. “Esto, eso sí, se va mitigando poco a poco, ya que cada vez más colegios y universidades están viajando hacia esta irremediable transformación”, recuerda Jorge Moreno. Hasta que esa brecha se reduzca, otras organizaciones trabajan para reducir el salto tecnológico. “Tenemos varios posgrados donde ayudamos a los titulados universitarios a tocar esas competencias que aún no se trabajan en la universidad”, explica la directora de talento de la Fundación Universidad-Empresa, Carmen Palomino. Esta organización trata de profundizar en aquellos puntos que son necesarios llegado el momento de trabajar en cualquier empresa, muchos de ellos similares a los que ya se tratan en los colegios más innovadores: “Hablamos del management, la programación, el liderazgo, el trabajo en equipo o la toma de decisiones, competencias todas ellas que la mayoría de universitarios ni siquiera las ve en sus carreras y titulaciones”. De una forma u otra, ya sea desde los niveles formativos más bajos o acabada la universidad, hay competencias indispensables para los nuevos tiempos. Toca esperar a que todo el sistema docente las adopte completamente para salvar la distancia entre el aula y el mundo laboral.

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