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Seis rutas como un castillo

Antaño fueron fortalezas inexpugnables o espectaculares residencias nobiliarias. Hoy, los castillos son pedazos de la historia de España que merecen una visita

Alcázar de Segovia.
Alcázar de Segovia. Thinkstock

Entre sus gruesos muros se han diseñado batallas, firmado tratados y celebrado fiestas y gestas, los castillos se esparcen por toda la geografía española como testigos de épocas pasadas que de cuento apenas tienen sus bonitas formas arquitectónicas.

A menudo estratégicamente situados sobre una atalaya, sus murallas y fosos los convertían en baluartes infranqueables y en una perfecta torre de vigilancia para controlar al enemigo. En tiempos de paz y sin adversario al que combatir, fueron residencia de nobles y familias de rancio abolengo.

Hoy forman parte de itinerarios turísticos que merece la pena visitar. ¡Ah del castillo! ¿Nos siguen?

El Alcázar de Segovia es uno de los castillos medievales mejor conservados y más suntuosos de España. Se construyó sobre una roca y en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores. De allí partió Isabel la Católica camino de la iglesia de San Miguel para ser coronada y en su capilla se casaron Felipe II y Ana de Austria.

El edificio, de estilo gótico, data del siglo XII y fue reformado varias veces. En su construcción se proyectaron numerosos pasadizos secretos que bajan hasta el río y comunican con algunos palacios de la ciudad. A destacar, la sala del trono que conserva intacta su decoración mudéjar original.

La silueta del Alcázar es lo más parecido a un castillo de cuento y dicen que inspiró a Disney para el palacio de la Cenicienta. Visita: 5,50 euros y otros 2,50 para acceder a la torre de Juan II.

Un plan. No se puede ir de Segovia sin recorrer su casco histórico, con el majestuoso acueducto romano, la calle Real, la Casa de los Picos, con sus características puntas de diamante en la fachada, la iglesia románica de San Martín y la catedral gótica de Santa María. Entre monumento y monumento, dese un homenaje y disfrute del celebre cochinillo de Segovia asado en horno tradicional.

Castillo de Bellver
Castillo de Bellver, en Palma de Mallorca. Thinkstock

La más bella vista en 360º

A tres kilómetros del centro histórico y a 112 metros de altura sobre el nivel del mar, la fortaleza gótica de Bellver (bella vista), construida como una circunferencia perfecta, domina la bahía de Palma y gran parte la isla, entre un bosque de pinos. Un lugar privilegiado teniendo en cuenta que la ciudad se fue construyendo en un lugar resguardado del clima, fácilmente defendible –salvo por poniente– y bien comunicado para el comercio.

Desde su construcción en el año 1300 sobre un cerro inexpugnable, el castillo ha tenido diversos usos. Residencia de Jaime II, de Juan de Austria y de Juan Carlos I y Sofía; sirvió de prisión y hoy es el museo de la ciudad. Destaca la planta del edificio, circular, con tres torres semicirculares adosadas y una separada unos siete metros del cuerpo del castillo, un fabuloso mirador. Entrada general: 4 euros, gratis los domingos.

Un plan. Con más de 300 preciosas playas y calas, Mallorca es uno de los destinos más exclusivos de sol y playa. Déjese seducir por su casco histórico y sus callejuelas y descubra los bares y pastelerías que solo conocen los locales.

Castillo de Manzanares el Real
Castillo de Manzanares el Real, en Madrid. Thinkstock

Estos son mis poderes

El castillo de Manzanares el Real (siglo XV) es el más conocido y emblemático de Madrid del que tan solo le separan 46 km. Conocido también como el palacio de los Mendoza, es una auténtica joya renacentista, con románticas vistas al Manzanares, a su paso por el embalse de Santillana, y a la sierra de Guadarrama.

Con la Reconquista casi finalizada, la construcción de este castillo obedece más al afán de transmitir riqueza y poder, los de los Mendoza, una familia noble, que a necesidades defensivas. Su construcción sobre una iglesia románico mudéjar, que se incorpora al edificio y aún se conservan restos, se debe en buena parte al arquitecto de los Reyes Católicos Juan Guas.

La fortaleza es de planta cuadrada, con torres redondas en las esquinas y una torre del homenaje octogonal; consta de un patio porticado, un sótano y seis plantas. A destacar en el primer piso la galería gótica, considerada una auténtica belleza. Entrada general: 5 euros y visita al jardín renacentista, otros 3. No se pierda las visitas teatralizadas por sus estancias y trasládese a otra época.

Un plan. Subirse al tren de Guadarrama y alejarse del ruido de la capital para contemplar la espléndida naturaleza de la sierra de Madrid, distinta en cada estación del año. El tren es un cercanías que enlaza Cercedilla, el puerto de Navacerrada y Cotos, a 2.000 metros de altitud. 17,40 euros ida y vuelta. Precios especiales para adultos con niños.

Castillo de Peñafiel
Castillo de Peñafiel, cerca de Valladolid.

A por uvas

Desde el cerro donde se ubica el castillo de Peñafiel se dominan tres valles: el del Duero, el del Duratón y el del arroyo de Botijas, una posición defensiva incomparable tanto para cristianos como para musulmanes contra cualquier embestida enemiga. Este peculiar castillo gótico se empezó a construir en el siglo X, tiene una sola puerta y en la imponente fortaleza destaca su torre del homenaje de más de 30 metros de altura coronada por ocho torrecillas. Hoy alberga el Museo Provincial del Vino y recibe más de 100.00 visitas al año. Entrada general: 6,60 euros; grupos: 5, e incluye visita al museo donde se pueden realizar catas o asistir a cursos.

Un plan. No se puede marchar de la Ribera del Duero, donde se producen algunos de los mejores vinos del mundo, sin visitar alguna de sus bodegas, como la de Protos. Su antigua cava recorre el interior de la montaña sobre la que se asienta el castillo. Otro plan es dejarse mimar por la vinoterapia. Lavida Spa Hotel Rural ofrece más de 14 tratamientos derivados de la uva y el vino.

Castillo-Palacio Real de Olite
Castillo-Palacio Real de Olite, en Navarra, donde puede dormir en el Palacio Viejo, hoy parador de turismo.

Un real sitio

El Palacio Real de los reyes de Navarra de Olite fue uno de los castillos medievales más lujosos y bonitos de Europa. Sede de la corte del Reino de Navarra, se construyó entre los siglos XII y XIV, allí se celebraban justas y llegó a tener su propio zoológico. Destacan sus ventanales góticos, la puerta principal de estilo renacentista y la torre de la Atalaya. La visita se suele iniciar en el Palacio Viejo –hoy parador de turismo–, seguir por la iglesia gótica de Santa María, la iglesia románica de San Pedro, en la que destaca el claustro y una torre gótica rematada por una aguja, y el Palacio Nuevo.

No se pierda la preciosa galería del Rey. Si quiere viajar a la Edad Media, visite Olite en agosto durante el festival de teatro clásico. Entrada: 3,50 euros.

Un plan. Ir de poteo (tapas) por las calles más famosas de la cercana Pamplona como Estafeta, San Nicolás, San Gregorio o Comedia y disfrutar de los sabrosos pinchos del norte acompañados de una caña, un vino o el típico chacolí, sobre todo si viaja en primavera durante la Semana del Pincho.

Castillo de Peralada
El castillo de Peralada, en Girona, es propiedad privada y no se puede visitar en su totalidad.

Placeres terrenales

El castillo de Peralada, en Girona, fue construido en el siglo XV. Fue comprado en 1923 por Miguel Mateu Pla, que reunió una importante colección de arte. De estilo renacentista, alberga una gran biblioteca con más de 70.000 volúmenes, entre ellos, códices miniados y manuscritos góticos y también es la sede de una importante bodega del mismo nombre, cuya tradición se remonta al siglo XV. En agosto acoge un celebre festival de música. Entrada: 6 euros; grupos: 3,80.

Un plan. Visitar Girona, una coqueta ciudad con sus casas de colores sobre el río Onyar, donde recorrer las calles medievales de su judería, sus baños árabes o la catedral y su escalinata.

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