Entrevista

Albert Sasson: “La bioeconomía permite producir más con menos”

Para el presidente de BioEuroLatina, la agricultura debe incrementar el uso de energías renovables y reducir el gasto de agua, que supone el 70%

Albert Sasson, presidente de BioEuroLatina.
Albert Sasson, presidente de BioEuroLatina.

Albert Sasson, ex subdirector general de la Unesco y presidente de BioEuroLatina, defiende la bioeconomía como la mejor herramienta para aumentar la eficiencia en la producción de alimentos, bebidas, medicamentos y otros productos. El experto participó recientemente en un simposio internacional sobre los retos del planeta, organizado por la Fundación Ramón Areces en colaboración con BioEuroLatina.

Pregunta. ¿Qué es exactamente la bioeconomía?
Respuesta. Sus cimientos se basan en la utilización y aplicación en la economía de los recursos biológicos renovables, organismos, plantas, animales...

Solo la biotecnología médica representa unos 6.000 millones de dólares al año en el mundo, al igual que los alimentos fermentados y bebidas”

P. ¿Cómo se integra con la biotecnología?
R. La biotecnología es el pasillo que nos lleva a la bioeconomía. Su aportación al conocimiento biológico ha conseguido un desarrollo enorme en virología, inmunología, fisiología, y ha permitido conocer mucho mejor a los seres vivos, microorganismos, plantas y animales. Ese conocimiento se traduce en aplicaciones. Por ejemplo, sirve para extraer una enzima que cuaja la leche y produce un producto de mayor valor añadido, el queso.

P. ¿En qué otros ámbitos, además de la alimentación, se está avanzando?

“Crecerán los cultivos resistentes a plagas”

R. Las aplicaciones en diferentes sectores son numerosas y diversas. Hay bebidas procedentes de recursos renovables en las que se emplea biotecnología para obtener el producto final. Pero también existe una importante contribución de la bioindustria, por ejemplo, en el área de los combustibles, en la medicina.

P. ¿Cómo puede contribuir la bioindustria a generar riqueza y paliar el hambre?
R. Puede contribuir de forma importante a la economía de un territorio o de un país, y convertirse en ejemplo para otros, haciendo que los Gobiernos la tengan en cuenta cada vez más y pongan en marcha acciones, iniciativas y procesos que la desarrollen. Las cifras de negocio pueden llegar a ser muy importantes porque la bioindustria abarca alimentación, bebidas, antibióticos, biomedicamentos, una agricultura más sostenible. Se trata de producir más y mejor por menos, incluyendo el reciclaje y la reutilización de desechos.

Albert Sasson: “La bioeconomía permite producir más con menos”

P. ¿De qué cifras hablamos?
R. Solo la biotecnología médica representa unos 6.000 millones de dólares [unos 5.600 millones de euros] al año en el mundo y la producción de alimentos fermentados y bebidas, algo parecido. En otros ámbitos, los números son menores porque hay productos más económicos, como el maíz. La bioeconomía es la suma de esfuerzos en todos los campos, por lo que podríamos llegar a cifras equivalentes a las de la economía tradicional.

P. ¿En qué territorios del planeta se están aprovechando mejor los recursos biológicos?
R. Hay países que tienen una gran cantidad de recursos biológicos renovables y, en algunos, se siguen descubriendo nuevas plantas con genes útiles para crear nuevos cultivos. En este sentido, la riqueza del mundo tropical en comparación con la del europeo es enorme. Sin embargo, la bioeconomía en Europa es más importante, porque tenemos más maneras de desarrollarla, con la producción de biomedicamentos como la insulina a través de una bacteria. Además de contar con el recurso, es necesario tener tecnología para transformarlo en un producto que se pueda comercializar.

P. Usted ha advertido de que la población mundial pasará de 7.000 a 9.000 millones en 40 años y habrá que producir un 70% más de alimentos. ¿Podrá la bioeconomía acabar con el hambre?
R. No lo sabemos, pero todas las herramientas y soluciones para intentar resolver el problema deben ser utilizadas, incluida la bioeconomía. La agricultura no puede continuar como hasta ahora, sino que debe utilizar más energías renovables y reducir su impacto ambiental. Ahora consume el 70% del agua disponible y hay que minimizar esa cantidad utilizando en el riego, los controles informáticos.

P¿Existe aún cierto temor ante los cultivos modificados genéticamente?
R. Aunque están cuestionados en Europa por factores sociales, constituyen ya un 10% de la superficie total cultivable del mundo y podrían llegar a representar el 15% o el 20%. Ahorran pesticidas y otros gastos porque son más resistentes a las plagas.

P¿Cuál es la postura de la UE en transgénicos?
R. En general, está a favor de estos cultivos porque la Agencia de Seguridad Alimentaria dice que la modificación de los genes no produce ningún problema para la salud. Pero siempre hay una cláusula por la que, si un país estima que pueden dañar el ambiente o la salud de sus habitantes, puede rechazarlos.

P¿Se producirán diferentes modelos de bioeconomía en el mundo adaptados a las necesidades de cada país?
R. Probablemente, porque cada territorio tiene su dieta particular, unos viven más de arroz, otros de maíz, o trigo. En el Mediterráneo comemos más pan y en América del Sur, el frijol es fundamental. Precisamente, gracias a la publicación del genoma del frijol podemos modificarlo y adaptarlo para que el cultivo resista todas las enfermedades.

P¿Qué está haciendo España en este sentido?
R. El país cuenta con compañías semilleras y una buena organización de la agricultura, produce aceite de oliva y tiene la dieta mediterránea; por otra parte, importa soja para alimentar a su ganado. La situación española en términos de alimentación y ganadería es bastante satisfactoria.

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