Julien Marcilly, economista jefe de Coface

“El proteccionismo es el efecto del bajo crecimiento”

Julien Marcilly, economista jefe de Coface.
Julien Marcilly, economista jefe de Coface.

El economista jefe de Coface fue el encargado de diseñar y presentar las ponencias el pasado martes durante la conferencia anual que la aseguradora de crédito francesa celebró en París. Marcilly destacó que es la primera vez en la que revisan al alza la calificación de riesgo de más países (11) frente a los que degradan (4) y que, aunque eso podría ser un síntoma de recuperación económica, subsisten importantes retos que pueden provocar un vuelco en las perspectivas.

Pregunta. Prevén un crecimiento del 2,7% para este año, con una participación desigual entre emergentes (4,1%) y desarrollados (1,6%). ¿Cuáles son los mayores riesgos a corto plazo?.

La relación entre quiebras e insolvencias empresariales

El informe presentado el martes por la aseguradora de crédito francesa ligaba en un apartado las insolvencias y los cierres empresariales. El primero de los indicadores ha mejorado sustancialmente, lo que ha provocado al mismo tiempo una rebaja sustancial de cierres de empresas. “En países donde las insolvencias son mayores de lo que lo fueron con anterioridad, vemos más espacio para recuperar tejido productivo”, resalta Marcilly. En el otro lado se sitúan EE UU y Japón, en los que las insolvencias empresariales “han sido muy bajas de forma histórica, por lo que va a ser muy difícil tratar de estimular la creación de firmas”

Respuesta. Las previsiones están sujetas a revisiones a la baja por las cuatro grandes incertidumbres que afectan a la economía mundial: el proteccionista anunciado por el nuevo presidente de EE UU, Donald Trump; el impacto de la salida de Reino Unido de la UE, el repunte de la inflación por el encarecimiento del petróleo y de las materias primas y la celebración de elecciones en Holanda, Francia o Alemania, que puede provocar el resurgir de movimientos antieuropeistas similares a los acontecidos en Reino Unido.

P. España ha sido una de las once naciones que ha visto revisada a la baja su capacidad de impago. ¿Por qué motivos se ha producido esa mejora?

R. Las noticias que llegan desde España son buenas. La tasa de paro se ha reducido, el crecimiento duplica al de la zona euro, los costes financieros van a seguir siendo bajos y la depreciación de la libra va a impulsar las exportaciones británicas. El Ejecutivo, sin embargo, tiene la tarea de mantener la estricta consolidación fiscal y consolidar la recuperación, pese a algunos gestos que van en contra como la subida del salario mínimo. El hecho de que esté en minoría le obligará a negociar cada una de las medidas, lo que puede ser un freno para las reformas estructurales.

P. ¿Cómo valora la irrupción del proteccionismo en EEUU y a qué cree que obedece?

R. El proteccionismo del que estamos hablando ahora con Trump no es nuevo. En la historia reciente de la economía mundial, cuando el PIB crece a un ritmo demasiado lento o incluso cae, el proteccionismo crece. El proteccionismo es el efecto del bajo crecimiento. Los cambios más importantes se han producido en EEUU, aunque la gran diferencia respecto al pasado es que el proteccionismo viene ahora de países emergentes, como Rusia, Argentina, India o Brasil, que han implantado medidas para frenar a China.

P. La zona euro vuelve a crecer y hay signos de recuperación de estabilidad. ¿Se puede dar por cerrada la crisis?

R. No puedo decir si es parte del pasado, pero sí creo que ya ha pasado lo peor. Si miras la situación en Grecia, todo son buenas noticias, especialmente en lo que se refiere a demanda interna. El crecimiento de la zona euro sigue siendo bajo, aunque es el mejor de los últimos años. Estamos en una transición porque tendremos que esperar a las elecciones en Francia y sobre todo en Alemania para calibrar cómo se resolverá el problema de la deuda. Una vez resuelto este punto sí se puede decir que estará encaminado.

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