Editorial

Resolver de una vez el sudoku autonómico

El nuevo modelo debe tener la igualdad, el bien común y la eficacia como principales objetivos

Resolver de una vez el sudoku autonómico

El Gobierno de Mariano Rajoy iniciará mañana la negociación para la reforma del modelo autonómico en la VI Conferencia de Presidentes. Es una tarea tan pendiente como urgente. El actual modelo no funciona, es oscuro, complejo, arbitrario e injusto. Aprobado en 2009, durante el Gobierno de Zapatero, tras una dura negociación y con un acuerdo a base de poner más dinero y crear fondos adicionales para contentar a las distintas exigencias de las autonomías, la política mal entendida venció entonces a los criterios económicos y técnicos y al mismo sentido común, y su resultado ha sido un proceso de demandas continuas, insatisfacción general y perplejidad de los ciudadanos ante un modelo que además de ser abstruso genera verdaderas distorsiones.

De lo imprescindible de contar con un modelo estable, equitativo y suficiente da idea que el principal soporte del Estado de bienestar está en España en manos de las comunidades autónomas, porque la financiación autonómica determina cómo se reparten los ingresos tributarios entre estas, que tienen competencia sobre pilares del Estado de bienestar como sanidad, educación, servicios sociales y dependencia.

Lejos de ligarse, como ha venido ocurriendo, a intereses partidistas, el nuevo modelo debe tener la igualdad, el bien común y la eficacia como principales objetivos. La señal de que los administradores públicos cumplen con su cometido será que construyan sobre esos tres pilares. Es a los que deben atender la financiación de las autonomías y sus mecanismos de nivelación, tan necesarios en un país descentralizado, pero con importantes diferencias entre territorios que exigen un plus de solidaridad.

El Gobierno ya tiene planteadas algunas de las características del nuevo modelo, que aún sigue en fase preliminar. Entre ellas, un adecuado respeto al principio de ordinalidad, que concita un elevado consenso entre los expertos. Este consiste en algo tan sencillo como que los mecanismos de solidaridad y nivelación no alteren la lista de recursos per cápita de las comunidades. Madrid es hoy la comunidad con mayor capacidad fiscal, pero tras aplicarse los mecanismos de nivelación cae a la undécima plaza en el ranking de financiación por habitante ajustado. Esta idea, tan simple como que la solidaridad interterritorial no perjudique las posiciones de partida en ingresos per cápita, es defendida por el PP, el PSOE y Ciudadanos.

En todo caso, la pauta de las transferencias, horizontales entre territorios o verticales del Estado central a estos, dispone de modelos para cuantificar las necesidades. Es obligación de los políticos dar con el que module las naturales diferencias territoriales, sea inteligible para los ciudadanos y flexible para adaptarse a los cambios, especialmente los demográficos y, sobre todo, acabe con el uso de la financiación autonómica como arma arrojadiza entre los partidos.

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