Tribuna

¿Está EEUU en la segunda mitad del ciclo económico?

Los beneficios trimestrales del S&P 500 se dirigen a una sexta caída consecutiva

Una cosa en la que me fijo mucho para saber en qué parte del ciclo se halla la economía de los EEUU es el diferencial entre la rentabilidad del capital de las empresas (ROIC) y el coste del capital (COC) y observo cómo se está reduciendo claramente. Atendiendo a pautas históricas, esta realidad sugiere que los beneficios fáciles quedaron ya atrás y que, por lo tanto, el ciclo de inversión, y la propia economía de Estados Unidos, podrían hallarse en la segunda mitad de su ciclo. Esto es importante para determinar qué margen tiene la Reserva Federal (Fed) para subir tipos (algo que, al parecer, interesa a todo el mundo).

Pues bien, si lo que digo es cierto, hoy hay escaso margen para que la Fed suba los tipos (puede subir algo, pero se me hace muy difícil pensar en un ciclo de subidas). De hecho, los miembros de la Reserva Federal no han concertado medidas para elevar las expectativas del mercado y el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) rara vez sorprende con una subida. En la historia moderna de la Fed, cada subida de tipos ha sido previamente descontada en, al menos, un 70%, sin embargo, observamos que las probabilidades asignadas para un aumento de tipos en la próxima reunión son del 9,8%.

Resulta curioso que la Fed quiere dar la impresión de que el marco de referencia (subidas futuras de tipos) no haya cambiado. Pues debo decirles que carecen en la actualidad de motivos suficientes para elevar los tipos.

Se plantea entonces un escenario curioso: No habrá aumento de tipos (por el momento), pero sin dejar de reforzar la propuesta de una subida. ¿Por qué es importante determinar las futuras acciones? Porque determinará la rentabilidad de la deuda del Tesoro que, al mismo tiempo, es el índice de referencia para la rentabilidad de todos los activos del mundo.

Si la TIR del bono a 10 años se mantiene baja, la TIR exigida a las Bolsas también será baja (es decir, el precio se mantendrá sostenido en la parte alta) ¿Cómo deben tomarse los inversores el impasse en el que se encuentra la Fed? Como siempre ocurre, la falta de claridad suele provocar falsos movimientos de ida y vuelta. Si la Fed se queda estática a medida que pase el tiempo (y mucho me temo que va a ser así), entonces veremos como la TIR del Tesoro de EEUU volverá a bajar (y la Bolsa volverá a subir). Pero si la Fed se queda estática, corre el riesgo de que el mercado interprete que la economía no tiene margen para una normalización de tipos. Correcto. En este entorno, lo que probablemente haga la Reserva Federal sea ir manteniendo sus previsiones de crecimiento para los próximos años, al tiempo que reduce ligeramente la de 2016, para evitar así el desasosiego. Pero todo esto son, al fin y al cabo, minucias.

Por el lado fundamental, con respecto a la renta variable, me llama la atención que los analistas estén prediciendo la mayor expansión de beneficios empresariales desde que comenzó el mercado alcista. ¡Más les vale tener razón!, pues la Bolsa norteamericana ha tenido históricamente muy poco éxito en ausencia de una expansión de los beneficios. ¿Dónde nos deja esto? Pues en que las empresas del S&P 500 tendrían que ganar un 13% si no quieren quedarse cortas (algo que no sucede desde 2011). Si no ocurre, las valoraciones actuales estarán sencillamente infladas (en estos momentos ya están en 20 veces sus resultados anuales, con lo que ya son las más altas desde el inicio de la crisis financiera).

Esa confianza ha ayudado hasta ahora a aguantar las cotizaciones, pero me temo que tales expectativas volverán a quedarse cortas (especialmente tras observar cómo, tras cinco trimestres consecutivos, cada previsión de mejora de los beneficios se contraía nada más llegar la temporada de presentación de resultados).

Mucho me temo que los beneficios trimestrales del S&P 500 se dirigen a una sexta caída consecutiva. Sin embargo, la esperanza no se extingue para el cuarto trimestre y los analistas aún predicen que los resultados anuales crecerán hasta alcanzar los 117 dólares por acción a finales de 2016 (hoy en 106)

¡Bendita ingenuidad! Eso, en mi humilde opinión, lo que provoca es que la Bolsa americana sea más vulnerable a las malas noticias que a las buenas.

Alex Fuste es Economista Jefe de Andbank

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