Renting | Consumo colaborativo

Ahora el coche de empresa se comparte

El ‘carsharing’ corporativo seduce en las compañías por el ahorro, control de gastos y menor huella ambiental.

Imagen del parking de vehículos eléctricos de la compañía energética Endesa.
Imagen del parking de vehículos eléctricos de la compañía energética Endesa.

Endesa se subió en marzo pasado al carsharing o coche compartido. La compañía eléctrica dispone de una flota eléctrica que ha alquilado a Alphabet-Alphacity a través de un contrato de renting. Compuesta por 18 vehículos BMW i3, con una autonomía de 130 km, funciona en sus sedes de Madrid, Barcelona, Sevilla, Palma de Mallorca, Las Palmas y Tenerife.

El proyecto, que forma parte de su plan de sostenibilidad, busca promover el coche eléctrico entre sus empleados, reducir la huella de carbono y los costes de desplazamientos. A la fecha, son ya 90.000 km recorridos que han evitado 10 toneladas de CO2 a la atmósfera, calcula la empresa, que prevé integrar otras 10 unidades a finales de año.

El coche compartido ha llegado a las empresas para quedarse y deja de ser una práctica exclusiva entre particulares. En propiedad o renting, es una fórmula en crecimiento. “El coche es hoy día caro de adquirir, mantener y aparcar”, señala Joan Cavallé, director general de automoción de Accenture. El 96% del tiempo está parado y el 4% restante tiene muy baja ocupación (1,2 personas en promedio), precisan en la Asociación Española de Carsharing (AEC).

El ahorro puede alcanzar hasta el 40% en la factura empresarial, calculan en Roland Berger

Más allá de ser una alternativa a la compra y a otros medios de transporte (autobús, tren, taxi), el carsharing es la solución privada de bajo coste, considera Cavallé. “Las empresas ahorran hasta un 40% porque es la opción de renting más flexible”, añade María Márquez, experta en economía digital de la consultora Roland Berger.

Y es un patrón que viene con la digitalización. Por ejemplo, los empleados de Endesa hacen la reserva por internet o la app de Alphabet. El usuario introduce su nombre, correo y número de teléfono; elige el vehículo, día y hora disponible, y la notificación se envía al móvil. Y con solo deslizar su tarjeta de usuario por un dispositivo electrónico en el parabrisas, puede acceder al auto. “El pago por uso, utilización versus propiedad, movilidad y facilidad se extenderán al automóvil”, auguran en Accenture.

  • Una industria atractiva

El interés por el sector crece cada vez más, a juzgar por los movimientos registrados en los últimos ocho años. Y no solo los usuarios se ven seducidos por esa mayor flexibilidad y ahorro, también las compañías tradicionales de rent a car, autobuses y fabricantes quieren un trozo del jugoso pastel, creando sus propias plataformas para crecer y avanzar hacia la reclamada sostenibilidad.

En junio, Europcar adquirió la startup de carsharing Bluemove mediante su filial Ubeeqo. “Apreciamos una expansión importante en España, aunque va con retraso frente a Norteamérica o el centro de Europa”, comentan en Bluemove, que, como Europcar, no quiso dar más detalles.

Tarjeta de usuario Alphacity, de la empresa Alphabet.
Tarjeta de usuario Alphacity, de la empresa Alphabet.

Otro caso reciente es la irrupción en la industria del operador de transporte Alsa, después del acuerdo comercial con la empresa Respiro, que ofrecerá a los viajeros traslados puerta a puerta, promociones y descuentos.

O el convenio de esta última con el Consorcio de Transportes de Madrid, donde los usuarios utilizarán su tarjeta de metro o autobús como llave para abrir los vehículos de Respiro, a cambio de publicidad en sus soportes de información.

“Gracias a la tecnología, el coche se ve como un servicio todo incluido con seguro, gasolina, GPS, sillas para bebé...”, opinan en Respiro. También influye la reducción del número de pasajeros. “El transporte interurbano ha caído un 5%, frente a 2009, por la bajada del 19% del transporte por carretera; igual que los márgenes, tras el endurecimiento de las condiciones de los concursos públicos. El carsharing es un mercado muy atractivo para el autobús; se complementan”, cree Márquez.

Pero no son los únicos. En 2008, Daimler-Mercedes Benz lanzó Car2Go, que opera en Madrid con 500 vehículos biplaza y más de 112.000 usuarios. En 2011, BMW y la alemana de rent a car Sixt presentaron DriveNow, con 4.000 unidades y medio millón de socios. Pero BMW no pudo resistirse y en abril creó el servicio premium ReachNow, con 500 coches y 13.000 clientes, que estudia su desembarco en España.

En 2013, Avis compró la estadounidense de carsharing Zipcar: 10.000 coches y 90.000 usuarios. Pero los movimientos, que indican una diversificación, no terminan aquí. General Motors se apunta a la moda con su plataforma Maven –5.000 socios– y Volkswagen acaba de anunciar en el Salón del Automóvil de París que estrenará su marca en noviembre.

Un mercado de 1,1 billones

Vista de la flota de Car2Go en Madrid.
Vista de la flota de Car2Go en Madrid.

El carsharing promueve el uso racional del coche para utilizarlo solo cuando se necesita, defienden en la Asociación Española de Carsharing (AEC). El mercado global ascendía el año pasado a 1,1 billones de euros y la previsión es que llegue a 6,5 billones en 2024, según Roland Berger.

En España, el sector aspira a alcanzar una penetración similar a la de Alemania, Reino Unidos y Suiza, que juntos concentran el 75% de los usuarios en Europa. Pero aún está lejos. La AEC calculaba en 2015 unos 33.000 clientes, con un parque de 500 vehículos aproximadamente. Para el cierre de este año, la previsión es que ascienda a 77.000 socios y 1.000 coches. Madrid, Barcelona, Sevilla y Bilbao aglutinan el grueso de la actividad. Pese a que los particulares son el canal de mayor volumen, el futuro pasa por el corporativo.

Entre sus aportes al medioambiente están la disminución en un 64% del consumo de energía y de las emisiones, así como la reducción en al menos un 70% del espacio público dedicado al aparcamiento, porque cada vehículo compartido sustituye a entre 4 y 20 coches privados, dependiendo de la ciudad, apunta la AEC.

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