Deuda soberana

Portugal se la juega en una semana si cae a bono basura

Tranvías ante el Ministerio de Finanzas en Lisboa
Tranvías ante el Ministerio de Finanzas en Lisboa Getty Images

Portugal afronta días decisivos en los que se juega la estabilidad para sus cuestionadas cuentas públicas y para la sostenibilidad de su elevada deuda, que alcanza el 129% del PIB. El próximo 21 de octubre la agencia de rating DBRS anunciará el resultado de su revisión de la calificación financiera del país, que mantiene desde abril en BBBL con perspectiva estable. Es la única agencia que mantiene el rating de Portugal en grado de inversión, ya que Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s lo tienen bajo esa línea roja, con la consideración de bono basura. Y si DBRS decide una rebaja adicional de rating el día 21, Portugal ya no tendrá argumentos para que el BCE protega su deuda soberana.

Con todas las principales agencias de rating valorando a Portugal por debajo del grado de inversión, la banca portuguesa ya no podrá presentar la deuda pública del país como colateral con el que conseguir la liquidez ilimitada del BCE y la institución tampoco podrá incluir bonos soberanos portugueses en su programa de compras de deuda. Ese es el escenario más inmediato que se abriría de forma automática para Portugal, según la versión más ortodoxa de la política del BCE.

La posibilidad de una condena generalizada a la deuda portuguesa a grado basura es un elemento que viene pesando con fuerza sobre la cotización de sus bonos, hasta el punto de que la rentabilidad del bono luso a diez años se disparó la semana pasada al 3,579%. Pero el mercado ha comenzado a descontar un escenario más halagüeño para Portugal, en el que no se prevé un recorte de rating por parte de DRBS o, en caso de haberlo, no tendría las consecuencias extremas que se podrían temer en principio. Citi señala que un recorte de rating no es su principal escenario para Portugal, como tampoco lo es para Unicredit, que apunta que la presión que ahora soporta la deuda soberana lusa a cuenta de lo que puede decirdir DBRS se rebajará cuando el país presente a la Comisión Europea su presupuesto para 2017.

De hecho, el frente más inmediato para Portugal llega este mismo fin de semana, cuando entregue a la Comisión Europea su borrador de presupuestos para 2017. Bruselas ha abierto un procedicimiento a Portugal, como a España, por no haber cumplido su compromiso de recorte del défitic público para este año. Según lo pactado con Bruselas el pasado agosto, Portugal deberá reducir su déficit público al 2,5% del PIB este año y para ello tendrá que realizar ajustes equivalentes al 0,25% de su economía en este ejercicio.

La primera cita que los inversores seguirán con especial atención será por tanto la presentación de presupuestos ante Bruselas, para una economía que apenas crecerá este año el 1,1% de acuerdo con las previsiones del Banco de Portugal, que acaba de rebajar su estimación desde el 1,3%. Aunque las incertidumbres que pesan sobre la deuda lusa no se resolverán hasta conocerse el veredicto de DBRS el día 21. Para Nomura, incluso en el caso de que hubiera un recorte de rating al grado de bono basura, lo más probable es que el BCE pudiera hacer una excepción para seguir aceptando la deuda soberana lusa como colateral a cambio de liquidez para sus bancos. En la misma tesis está Citi, que apunta que los bancos portugueses tienen bonos soberanos por 32.000 millones de euros, el equivalente al 7% del total de activos bancarios.

Pero ambas firmas coinciden en que esa excepción no serviría sin embargo para poder mantener a la deuda portuguesa dentro del programa de compra de bonos del BCE. En ese sentido, Citi recuerda que no hay paños calientes para la deuda pública de Chipe, en bono basura, incluso aunque el período de rescate de su economía finalizó a principios de este año. Y la exclusión de los bonos soberanos portugueses del QE de Mario Draghi sí tendría un claro impacto en el mercado. El BCE tendrá incluso la oportunidad de debatir qué haría en respuesta en una rebaja de rating en la reunión sobre política monetaria que celebrará el día 20, un día antes del pronunciamiento de DBRS.

En caso de que Portugal cayera sin remedio en el grupo de países con deuda en bono basura, la volatilidad está servida, más aún para un activo como la deuda soberana portuguesa que se negocia en un mercado de pequeño tamaño y reducida liquidez, según advierte Citi. Pero los últimos movimientos de la deuda lusa apuntan a un desenlace favorable para Portugal.
El ministro de finanzas Mario Centeno declaró el lunes que el gobierno tiene impresiones muy positivas sobre la decisión que tomará DBRS respecto a su rating, después del encuentro que mantuvo con la agencia la pasada semana, y mostró la abierta confianza del ejecutivo en que se mantendrá sin cambios tanto la calificación financiera como la perspectiva.

Alivio en los últimos días

Sus palabras han servido para impulsar los precios de la deuda soberana y el rendimiento del bono luso a 10 años se ha moderado del 3,579% del viernes pasado al 3,4% de ayer, con un alza significativa de su precio. “Hay apetito por la deuda portuguesa, los últimos movimientos que vemos son de compra”, señala Javier Casal, director de la mesa de deuda pública de Ahorro Corporación. Su recomendación es de hecho comprar bonos soberanos portugueses en la creencia de que no habrá rebaja de rating, lo que puede dar lugar a un pequeño rally en los precios. Unicredit prevé que , si se salva el grado de inversión, el diferencial del bono portugués con el bund podría volver a los niveles previos al verano.

Además de la amenaza de degradación definitiva a bono basura, la deuda portuguesa viene afrontando la presión por la debilidad de su banca, después de que hayan quedado en evidencia las dificultades para privatizar Novo Banco y las debilidades del mayor banco del país, Caixa Geral de Depósitos. El gobierno portugués ha señalado que prepara la creación de un vehículo a través del que la banca pueda deshacerse de sus activos tóxicos, sin pasar por las ayudas públicas. El ejecutivo estima que la economía cerrará este año con un déficit del 2,4% y prevé en sus presupuestos de 2017 recortarlo al 1,7%, según adelanta la prensa portuguesa, en una nueva señal para recuperar la confianza de los inversores.

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