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Se complica el ‘post-brexit’

La depreciación de la libra aumentará el escrutinio de los planes de endeudamiento e inversión del Gobierno

Philip Hammond, en la conferencia del Partido Conservador, la semana pasada.
Philip Hammond, en la conferencia del Partido Conservador, la semana pasada.

El ministro de Finanzas británico, Philip Hammond, pretende impulsar la inversión para ayudar a amortiguar el golpe del brexit, pero el nerviosismo del mercado y la caída de la libra limitan el margen de endeudamiento.

Es probable que muchos ciudadanos británicos sientan que tienen menos ingresos disponibles que antes

La perspectiva de salir de la UE ha hecho caer la inversión privada, así que tiene sentido que el Gobierno intervenga. El aumento del gasto público ayudaría a impulsar la demanda. Y aunque los nuevos proyectos de infraestructuras pueden tardar un tiempo en despegar, acabarían por levantar la capacidad productiva de la economía. Con los bonos a 10 años con una rentabilidad inferior al 1%, el Gobierno nunca había podido tomar prestado de forma tan económica. Sin embargo, Hammond se enfrenta a varias limitaciones. Es parte de un Gobierno que lleva casi seis años advirtiendo de los peligros de un excesivo endeudamiento. El ministro dice ahora que los ingresos igualarán a los gastos “en un plazo razonable”.

Es poco probable que el dividido Partido Laborista presente mucha oposición. Los mercados financieros son una amenaza más potente. La libra cayó más de un 4% frente al dólar la semana pasada, ya que los inversores cayeron en la cuenta de que la primera ministra May puede poner en riesgo el acceso de Gran Bretaña al mercado único europeo al imponer controles más estrictos sobre la inmigración. La volatilidad ayudó a provocar el flash crash del viernes.

La depreciación de la libra aumentará el escrutinio de los planes del Ejecutivo. Con una deuda neta equivalente al 80% del PIB y un déficit presupuestario que llegará al 3,3% del PIB este año, según el FMI, Gran Bretaña no puede dar por sentada la confianza de los inversores internacionales.

Y aunque la caída de la libra ayudará a las exportaciones, también aumenta el coste de muchas importaciones. El resultado más probable es que numerosos ciudadanos británicos sientan que tienen menos ingresos disponibles que antes. Cualquier impulso post-brexit tendrá que luchar contra ello.

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