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El final de la odisea lusa de CaixaBank

La problemática exposición de BPI en Angola podría quedar resuelta al cerrarse la operación con la entidad española.

CaixaBank

CaixaBank podría finalmente salirse con la suya en Portugal. La larga pelea del banco español para controlar el 55% que aún no poseía en Banco BPI está tocando a su fin, pero a cambio de un acuerdo poco óptimo en Angola.

Hasta ahora, el principal escollo para CaixaBank en Portugal era la también accionista de BPI Isabel dos Santos, hija del presidente de Angola. Ella posee alrededor del 20% de BPI y se opuso a la eliminación del límite de voto. Ahora ha cedido, permitiendo a CaixaBank proceder con una oferta ligeramente mejorada. A cambio, dos Santos se haría con el control de la unidad angoleña de BPI.

El verdadero interés de la entidad española se encuentra en Portugal, aunque su atractivo no es algo evidente

Es un intercambio desordenado, pero dos Santos tenía la sartén por el mango. BPI estaba bajo presión para reducir su exposición a Angola a través de su participación del 50,1% en el Banco de Fomento Angola (BFA), un importante prestamista para el estado de Angola, al haber incumplido las normas del Banco Central Europeo sobre la concentración de riesgos.

La mejor solución habría sido una escisión o una venta directa, pero dos Santos, que controla el otro 49,9% de BFA a través de la compañía telefónica nacional Unitel, objetó. Al final BPI ha propuesto vender a Unitel una participación del 2%. No es lo ideal, ya que el banco portugués se queda con una gran participación illíquida en un banco que no controla.

En cualquier caso, el verdadero interés de CaixaBank se encuentra en Portugal. El atractivo no es evidente: la economía portuguesa es frágil, y con una valoración de en torno a 0,7 veces su valor en libros, BPI no es barato. Pero el banco español ha señalado suficientes sinergias con BPI como para ofrecer un rendimiento del 12% del capital invertido en el primer año, asegura. Hay un precio: en función de la subida de la oferta, el acuerdo podría reducir el core capital de CaixaBank a alrededor del 10,5% –por debajo de su zona de confort de entre el 11% y el 12%–. Por ello, sacará a la venta un 9,9% de su capital.

Si la oferta prosperase se acabaría otro quebradero de cabeza del débil sector bancario luso. El gobierno acordó el mes pasado una inyección de capital de 5.000 millones de euros para la estatal Caixa Geral de Depósitos. Aún tiene que vender Novo Banco. Algunos podrían pensar que el propio BPI pudiera estar interesado. Pero tras la tortuosa historia de CaixaBank en Portugal, parece difícil imaginarlo de nuevo de compras allí.

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