Escapadas

Un rincón privilegiado en la sierra de Madrid

En Guadarrama, el monasterio de El Paular aparece perfectamente integrado en la naturaleza que lo rodea.

Visitantes en el entorno de la cascada del Purgatorio, en la sierra de Guadarrama.
Visitantes en el entorno de la cascada del Purgatorio, en la sierra de Guadarrama.

Es la joya arquitectónica del valle alto del Loyoza. El monasterio de El Paular, del siglo XIV, la primera cartuja de Castilla, se levanta majestuoso en un incomparable marco natural a solo dos kilómetros del municipio de Rascafría y a 92 del centro de Madrid.

Durante más de cuatro siglos, la cartuja alcanzó un gran esplendor económico y cultural, dio cobijo a 200 monjes y se convirtió en una de las más poderosas de toda Europa. De su molino de papel, el primero de Castilla, salió en 1604 el papel para imprimir la edición príncipe de la primera parte de El Quijote.

Siglos de historia se esconden tras los muros de este monasterio, declarado Monumento Histórico Artístico Nacional, desde que en 1390 el rey Enrique II de Castilla ordenara su construcción para la Orden de San Bruno.

En el antiguo claustro de Legos, sin uso durante años y recuperado ahora por el arquitecto Eduardo Barceló, se acaba de inaugurar el centro de interpretación donde paneles y vídeos repasan los hitos y vicisitudes de este cenobio cartujo –hoy habitado solo por siete monjes benedictinos– desde su fundación hasta su ruina, entre 1835 y 1976, tras la desamortización de Mendizábal, pasando por el impulso que le dio la Institución Libre de Enseñanza en 1918 y por su reciente restauración.

Vista de la sierra.
Vista de la sierra.

El principal tesoro de El Paular es el retablo mayor de la iglesia, una pieza de estilo gótico que data de finales del siglo XV, tallado en alabastro policromado y compuesto por 16 escenas, un maravilloso cómic de la vida de la Virgen María y la pasión de Cristo.

Además, gracias al ambicioso proyecto de restauración desde 2011 se pueden contemplar los 54 cuadros de Vicente Carducho (1576-1638), dedicadas a la historia de la Orden de los Cartujos y de su fundador, san Bruno de Colonia. Es uno de los conjuntos de arte sacro más sobresalientes de Europa.

La restauración no ha finalizado aún. Está pendiente, por ejemplo, la incorporación a la visita de los huertos y jardines, más de siete hectáreas que rodean la abadía, que mantuvo una intensa actividad agrícola, ganadera y comercial.

Al atractivo cultural del monasterio hay que añadirle un entorno esplendoroso. Por ejemplo, el río Lozoya forma unas piscinas naturales con inmejorables vistas al pico de Peñalara. Diferentes presas construidas sobre el río forman Las Presillas, unas agradables (y muy frías) piscinas de la sierra del Guadarrama.

El camino que lleva a ellas, que comienza en el Puente del Perdón, una hermosa obra barroca, justo enfrente de El Paular, se prolonga seis kilómetros a lo largo del río. Una agradable caminata. El recorrido discurre entre robledales y pinares y se adentra en la ribera del arroyo del Aguilón, una de las zonas de mayor valor ecológico del valle, y culmina en la Cascada del Purgatorio, idílico paraje rodeado de vegetación, uno de los más bonitos de Guadarrama.

Guía para el viajero

Imagen del monasterio de El Paular en invierno.
Imagen del monasterio de El Paular en invierno.

Alojamiento. Hasta 2011, la hospedería de El Paular recibía solo varones que se alojaban en la zona de clausura de la comunidad. Ahora, el monasterio cuenta también con habitaciones, fuera de la zona clausura, donde acoger tanto a hombres como a mujeres que deseen compartir una experiencia monástica. La estancia se rige por los horarios estrictos que sigue la comunidad benedictina y que los huéspedes deben mantener (entradas y salidas del recinto, rezos y comidas). 45 euros.

Visitas. Hasta el 28 de octubre, el horario de las visitas guiadas por el padre Martín es el siguiente: de lunes a viernes (excepto los jueves): 12.00, 13.00 y 17.00 horas. Sábados: 12.00, 13.00, 16.00 y 17.00 horas. Domingos y festivos: 13.00, 16.00 y 17.00 horas. El precio de la entrada es de cinco euros.

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