Editorial

Un mercado laboral de nuevo perfil

Un grupo de personas hace cola en una oficina de empleo en Alcalá de Henares.
Un grupo de personas hace cola en una oficina de empleo en Alcalá de Henares. EFE

Cuando la recuperación del empleo empieza a manifestar muestras de consistencia equiparables a la bajada del paro, y aunque el aumento de uno y la reducción del otro permanezcan aún muy lejos de lo deseable, es un buen momento para analizar el mercado laboral desde nuevas ópticas y, entre estas, una de tanta trascendencia como la de la calidad. Partiendo de que para que haya un puesto de trabajo de calidad es necesario primero que este exista, tautología esta que olvidan a menudo ciertos agentes centrados recurrente y exclusivamente en calificar de precarios los nuevos puestos, conviene analizar el perfil laboral español desde todos los puntos de vista. Y, para ello, el informe anual sobre Oferta y demanda de empleo en España, elaborado por Adecco e Infoempleo, se ha convertido en una herramienta de máxima utilidad.

Conforme a las conclusiones de este estudio, el departamento de la empresa en que se trabaje es un aspecto determinante a la hora de obtener los mayores salarios y, de este modo, es en las áreas financieras y legales de las compañías donde se reciben mayores sueldos. Asimismo, algo que entra dentro de una lógica de mercado de trabajo tradicional, la antigüedad en la empresa influye más a la hora de percibir sueldos superiores que, por ejemplo, la formación. Aunque, lo cierto es que tras la del área, la siguiente mayor brecha salarial se da precisamente, como es lógico, en función del nivel formativo.

En un mercado de trabajo escaso y altamente tensionado, pero con abundantes prejubilaciones y entrada de nuevos empleados más jóvenes y con menor retribución salarial, la edad es la tercera característica en el orden de las que marcan una mayor diferencia salarial. Y lo hace en perjuicio de estos últimos. Algo que, según algunos expertos, se puede empezar a manifestar pronto también en términos de consumo. Además de constatar de nuevo las diferencias salariales entre hombres y mujeres, a favor de los primeros, y entre los directivos y el resto de los empleados, a favor porcentualmente también de los primeros, en el mercado español destaca la desventaja del sueldo de los trabajadores temporales frente a los fijos e, igualmente, el hecho de que la antigüedad en la empresa sea anterior o no al inicio de la crisis: el 51% de las más de 600 compañías encuestadas reconoció haber congelado los salarios en 2015, un 23% los redujo y seis de cada diez cree que en 2020 aún no se habrán recuperado los niveles salariales previos a la crisis, lo que dibuja un nuevo perfil del mercado laboral español. En este nuevo dibujo aparece como elemento esencialmente preocupante el dato de que siete de cada diez trabajadores no se sientan bien remunerados por su trabajo. Una percepción que, más allá de las meras reivindicaciones salariales, requiere una reflexión a fondo por parte de todos los intervinientes en el mercado laboral.

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