Datos de la OMC

El comercio mundial cae con fuerza por el menor crecimiento

El comercio mundial, en cifras Ampliar foto

El frenazo que han sufrido las grandes economías en el arranque del año se han dejado notar en sus intercambios comerciales. Todos los organismos internacionales lo habían vaticinado en sus últimos informes. Al enfriamiento de China, el hundimiento de los productores de petróleo y los graves desequilibrios detectados en algunos países latinoamericanos, encabezados por Brasil, se ha unido el estancamiento detectado en la UE y EE UU, cuyos crecimientos han sido revisados a la baja en los últimos trimestres. Y eso tiene una consecuencia inmediata: nadie compra a nadie.

La suma de todos esos factores ha producido un nuevo terremoto en los intercambios comerciales globales. Entre enero y marzo, las exportaciones de mercancías bajaron un 7,5% y se situaron en 3,08 billones de euros, lo que supone el nivel más bajo en este período desde 2009. Por su parte, las importaciones registraron un movimiento similar y descendieron un 8% anual hasta los 3,11 billones de euros. En ambos casos, es el segundo año consecutivo en el que descienden en el primer trimestre, aunque por distintos motivos.

España gana cuatro puestos; Rusia pierde cinco posiciones

Los datos del primer trimestre muestran cambios importantes en la clasificación de los países más exportadores. Y el gran beneficiado del retroceso generalizado es España. Entre enero y marzo de 2015, las exportaciones españolas rozaron los 63.000 millones, lo que le situaron en la decimoctava posición de la lista. Doce meses después, las ventas de bienes bajaron un 2,9% hasta los 61.000 millones. Esa caída, sin embargo, ha sido menos acusada que la de otros países, lo que le ha permitido escalar a la decimocuarta posición, superando a Suiza, Taiwan, India y Rusia.

En el otro lado se sitúa la economía rusa, situada en la decimotercera posición en 2015 y que un año después ha caído a la decimoctava, siendo superada por Singapur, Suiza, Taiwan, India y España. También han perdido una posición de un año a otro Corea, Canadá y Taiwan.

Las exportaciones retroceden por las restricciones presupuestarias de los compradores, mientras que el valor de las importaciones desciende en gran medida por la menor demanda interna y sobre todo por el desplome del precio del petróleo, que supone una parte muy importante de la compra de mercancías en muchos países. Si se suman exportaciones e importaciones, los flujos comerciales en todo el mundo entre enero y marzo fueron de 6,2 billones de euros, la cifra más baja desde 2009.

Los últimos datos mensuales de la Organización Mundial de Comercio, que recogen la evolución de los intercambios de 70 países que suponen el 90% del comercio mundial, presentan un panorama aún más sombrío. Entre las 20 naciones del mundo que más bienes venden a otros países, el retroceso ha sido generalizado en todas sin excepción, aunque las bajadas han sido mucho más contenidas en la zona euro que en Asia o América.

Entre todas ellas destaca el retroceso del 33,3% experimentado por Rusia, lo que supone una pérdida de 27.000 millones de euros respecto al primer trimestre de 2015. Como uno de los grandes productores de crudo, el abaratamiento del petróleo ha tenido un impacto directo en su economía. El PIB cayó un 3,7% en 2015 y el Fondo Monetario Internacional (FMI) augura que lo hará otro 1,8% este ejercicio. Las bajadas entre los seis países asiáticos (China, Japón, Corea, Singapur, India y Taiwan) que figuran entre los veinte mayores vendedores de bienes son generalizadas y muestran el impacto que ha tenido entre los grandes socios de China, el primer exportador y el segundo importador del mundo, la decisión de virar de un modelo económico basado en el empuje de los intercambios comerciales a otro alimentado por la demanda interna.

Las naciones de la zona euro han salido menos perjudicadas que el resto y a ello ha contribuido la endogamia comercial en la que viven desde hace décadas. Los últimos datos de Eurostat así lo avalan. El 63% de las exportaciones se destinan a países vecinos. Catorce naciones, la mitad de las que conforman la UE (Bélgica, República Checa, Estonia, España, Croacia, Chipre, Luxemburgo, Hungría, Holanda, Polonia, Portugal, Rumanía, Eslovenia y Eslovaquia) tienen a tres países europeos como sus tres principales socios comerciales.

España supera esa media. En el primer trimestre de 2016 destinó el 67,7% de sus ventas a la UE y el 52,6% a la zona euro. Una de las prioridades comerciales que establecieron los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y de Mariano Rajoy fue la diversificación geográfica de las exportaciones, muy volcadas tradicionalmente en los países de la zona euro. Los datos apuntan a que no se ha conseguido. Entre enero y marzo de 2008, las exportaciones a la UE supusieron el 64,5% del total, 3,2 puntos menos que en 2016, y las destinadas a la zona euro fueron el 52,2%, cuatro décimas menos.