Cambios en el parqué

La reforma del mercado amenaza la supervivencia de 50 intermediarios de Bolsa

La reforma de la caja negra de la Bolsa, que arrancó el 27 de abril, pone en jaque a unas 50 pequeñas firmas de intermediación de la Bolsa española, que no podrán asumir el incremento de los costes de liquidación, de hasta un 200%.

Elvira Rodríguez, presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV):
Elvira Rodríguez, presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV):

La reforma de la caja negra de la Bolsa, que arrancó el 27 de abril, pone en jaque a unas 50 pequeñas firmas de intermediación de la Bolsa española, que no podrán asumir el incremento de los costes de liquidación, de hasta un 200%. Una parte externalizará los servicios de compensación y liquidación a entidades expertas como Cecabank e Inversis. Otras serán adquiridas, fusionadas o cerradas.

La banca española ha sufrido una potente metamorfosis; de los más de 60 cajas y bancos de hace ocho años han quedado menos de 20. Pero esta concentración no ha ocurrido con la misma intensidad en otra de las patas del sistema financiero: el de los intermediarios bursátiles. El número de empresas de servicios de inversión (sociedades y agencias de valores, y gestoras de cartera) ha bajado desde las 110 de finales de 2007 a las actuales 80.

La reforma del sistema de compensación, liquidación y registro, que entró en funcionamiento hace un mes, será uno de los factores que propulse la consolidación del sector. La modificación unifica con el resto de Europa el funcionamiento de todo lo que ocurre tras la ejecución de una compraventa en la Bolsa. Pero este nuevo diseño implica más costes, de inversión inicial y de personal.

Las armas de la CNMV

El supervisor de los mercados tendrá una trazabilidad total de las operaciones realizadas en el proceso de liquidación, registro y compensación. La CNMV vigilará todo lo que ocurre a través de una ventana denominada interfaz de postcontratación.

Desde Cecabank señalan que el coste de liquidación ha subido un 200% y que, aunque no será asumido totalmente por los intermediarios, sí supondrá un duro golpe para las cuentas de las firmas de Bolsa más pequeñas o independientes.

A cierre del año pasado, 17 brókeres registraron pérdidas, más del 20% de total, y el porcentaje se incrementará debido a la reforma. “Los independientes serán los que más sufran; si no logran una masa crítica suficiente, en algunos casos deberán cambiar su modelo de negocio o buscar otras alternativas”, señalan fuentes de Cecabank.

El conjunto de empresas de servicios de inversión ganó el año pasado antes de impuesto 161 millones de euros, un 75% menos que los 631 millones de beneficio de 2007, y también por debajo de los 217 millones de 2014. La cifra continuará bajando en el futuro inmediato y expulsará a varios miembros del mercado, a través de fusiones, ventas o cierres. Los que están integrados en un gran grupo financiero o asegurador y los que sean capaces de asumir los nuevos costes sobrevivirán. Unos 50 intermediarios españoles son independientes o su tamaño es reducido, por lo que son la diana de futuras operaciones corporativas.

Los que no puedan asumir por sí mismos esos costes pero sí puedan externalizarlos capearán la crisis. Aquí entran en juego las entidades especializadas en servicios de postcontratación, como Inversis y Cecabank. Esta última ofrece servicios de custodia y liquidación de valores a más de 70 firmas y a cierre del año pasado tenía más de 110.000 millones de activos bajo custodia. Su objetivo es seguir creciendo y ampliar sus servicios a intermediarios a los que no les salga rentable cubrir las nuevas obligaciones. Inversis también jugará un papel clave en la metamorfosis del sector. Esta entidad ya da servicio a alrededor de 90 entidades y la reforma hará que el número de pequeñas firmas que externalice esta área crezca exponencialmente, explica Francisco Elías, director de operaciones de Inversis.

Santander, BBVA y Cecabank prestan ayuda

La gran novedad para los inversores de la modificación del sistema del registro, compensación y liquidación está en que la firmeza de una operación no se produce en el momento de la compraventa, sino cuando se liquida. Esto debe producirse tres días más tarde y, a partir del 27 de junio, si no se aplaza, el plazo se reducirá a dos días.

Así, hasta que el vendedor no desembolse las acciones, la operación no estará finalizada. Antes, la firmeza de una compraventa era incuestionable desde el mismo momento en que se cruzara.

BME, para prevenir errores, ha creado un sistema obligatorio de préstamo de títulos. Así, en lugar de esperar a que le entreguen las acciones, se fuerza al vendedor a que tome los títulos prestados si no los tiene para que los entregue en tiempo y forma. Las entidades que prestan los títulos en España son Santander, BBVA y Cecabank. Son los que dan el servicio de préstamo de última instancia. Si aun así no disponen de las acciones, hay un plazo de siete días para que se entreguen por parte del vendedor. Expirado ese periodo de gracia, la operación se liquidaría en efectivo. Fuentes próximas a BME señalan que antes de la reforma el porcentaje de operaciones fallidas rozaba el 0% y que ahora, tras la puesta en marcha está en torno al 2%. Un porcentaje que está en línea con el resto de las Bolsas europeas.

Los cambios afectan más a los fondos

Antes de que el 27 de abril entrara en vigor la reforma de la caja negra de la Bolsa española, varios intermediarios españoles había enviado a sus pequeños clientes cartas para avisarles de que el número de operaciones fallidas crecería con los cambios, como publicó CincoDías el 28 de abril: “Existe riesgo de fallidos en la entrega de valores, circunstancia que puede producirse con carácter excepcional, de modo que el comprador puede no recibir los valores en tiempo y forma, hasta el extremo que una operación de compra concluya con una recepción en efectivo en lugar de valores”, señalaban.

Pero el problema real no está en los particulares, en los que el impacto será mínimo, sino en los grandes fondos de inversión y de pensiones extranjeros. Los cualificados foráneos suponen entre el 50% y el 60% del volumen que se negocia en la Bolsa española. Si, por ejemplo, se cruza una adquisición de acciones de Telefónica y en esa transacción el comprador tiene derecho a cobrar el dividendo (fecha de registro o record date, en la jerga), pero no llega a liquidarse la operación, será la infraestructura del mercado la que compense al comprador de esos títulos con un importe equivalente a ese dividendo. Esto será así con los particulares en la mayoría de los casos. Pero con los grandes de fuera esa fórmula será excepcional: será el propio intermediario el que deba compensar.