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Cartel de BASF en la entrada de sus oficinas.
Cartel de BASF en la entrada de sus oficinas.

BASF debería olvidar a Monsanto

La oferta de Bayer por el productor de semillas de EE UU pone a su rival alemán en un compromiso.

Hay una cosa a la que los accionistas de BASF deben temer más que a la unión entre su rival Bayer y el productor estadounidense de semillas Monsanto: que su propio consejo haga una contraoferta.

La oferta de Bayer por Monsanto pone al consejero delegado de BASF, Kurt Bock, en una delicada tesitura. Con unos ingresos agrícolas de 5.800 millones de euros, el grupo con sede en Ludwigshafen es uno de los grandes en un sector donde todo el mundo parece estar uniéndose con entusiasmo. Basta con pensar en la fusión de Dow Chemical con DuPont y en el proyecto de adquisición de Syngenta por ChemChina. De las mayores empresas agrícolas, BASF se quedaría solo.

La alianza de la compañía de EE UU con Bayer podría poner en riesgo su colaboración de BASF en investigación y desarrollo

Por otra parte, una alianza Bayer-Monsanto podría poner en riesgo la colaboración de BASF con los estadounidenses. Ambos grupos trabajan juntos en investigación y desarrollo en biotecnología vegetal, lo cual supone una razón de peso que quizá echaría a perder los planes de Bayer.

Sin embargo, las matemáticas de una contraoferta de BASF serían una exageración. Edulcorar con un 30% la cotización de las acciones de Monsanto significaría que el intruso pagaría alrededor de 51.000 millones de dólares (unos 45.500 millones de euros). Eso es una prima equivalente a 12.000 millones de dólares. Los analistas de Jefferies calculan que BASF podría generar alrededor de 720 millones de dólares en sinergias de costes anuales en la fusión con Monsanto para 2020, pero su valor actual neto de 5.400 millones de dólares –lo que valdría hoy como una suma global– dista mucho de justificar tal generosidad.

A diferencia de BASF, Bayer vende semillas, lo que sugiere un mayor margen de sinergias. Sin embargo, el jefe de Bayer, Werner Baumann, ya está teniendo problemas para convencer a sus accionistas de que la oferta por el grupo estadounidense tiene sentido, incluso aunque las acciones de su compañía han caído un 10% en una semana. Bock se quedó de brazos cruzados cuando otros blancos potenciales para una fusión como Syngenta y DuPont volaron. Puede permitirse el lujo de hacerlo de nuevo.