Datos macroeconómicos

El déficit comercial retrocede en febrero a mínimos de 1999

Las exportaciones crecieron un 2,4% entre enero y febrero

El sector exterior de España Ampliar foto

Las dudas con las que ha entrado la economía española en el inicio de 2016, como consecuencia de la falta de gobierno y de la desaceleración del crecimiento mundial, no han afectado a las empresas exportadoras, que han hallado en el exterior, y más en concreto en la UE, la seguridad que no encuentran en el mercado doméstico. Así se desprende de las cifras sobre comercio exterior, hechas públicas esta mañana por el Ministerio de Economía, en las que el déficit comercial hasta febrero retrocede un 10,5% anual y se sitúa en 4.147,6 millones de euros, lo que supone el nivel más bajo desde 1999.

¿Cuáles son las razones que han provocado esa mejoría de la balanza comercial? La mejoría de las exportaciones, con un incremento del 2,4%, el más elevado entre los países de la zona euro, y la contención de las importaciones, que tan solo avanzan un 1% por el desplome del precio de las materias primas, en especial el barril de petróleo. El barril de Brent, de referencia en Europa, cotizó a una media de 54,11 dólares entre enero y febrero de 2015; un año después ha retrocedido un 39,7% hasta los 32,67 dólares. El desplome del crudo supone un ahorro muy importante para economías netamente importadoras, como es el caso de España, que apenas produce el 0,2% del petróleo que consume. Las compras de crudo cayeron un 33% hasta los 2.791 millones frente a los 4.223 millones de euros, lo que supone un ahorro de 1.432 millones de euros. Solo en 2015, la factura por importaciones de crudo bajó en 12.500 millones de euros.

10 empresas concentran el 16,7% de las exportaciones

Los problemas del comercio exterior en España no solo se detectan en la excesiva concentración de las exportaciones por países y en sectores. La escasa diversificación también afecta a la composición de la base exportadora.

Los datos del Ministerio de Economía revelan que en los dos primeros meses de 2016 había 61.930 empresas que vendieron bienes al exterior, de las que 40.918 (un 66% del total) exportaron menos de 50.000 euros hasta sumar un valor de 285 millones, apenas un 0,7% del total. En el otro lado hubo 13 compañías con ventas superiores a 250 millones de euros que vendieron a terceros países 7.287 millones de euros (un 18,8% del total).

Un desequilibrio que no es nuevo y que ha motivado que muchas de las organizaciones que aglutinan a los exportadores hayan abogado por impulsar planes de la mano del Gobierno para que las empresas ganen tamaño y puedan ser competitivas en el exterior para luchar con firmas de otros países.

En 2010, las diez mayores empresas exportadoras concentraban el 14,9% del total de las exportaciones españolas. Ese porcentaje ha ido creciendo con altibajos hasta alcanzar un nuevo máximo histórico (16,7%) en los dos primeros meses de 2016. Si el número se eleva a 100 firmas, el porcentaje sube al 39,9%.

Los últimos datos del FMI y de la Comisión Europea confirman que España es el país de la UE que más creció el pasado ejercicio y este. Las cifras recopiladas por el Ministerio de Economía también constatan que es el país en el que las exportaciones crecen al ritmo más alto. El avance del 2,4% hasta febrero queda por encima del 1,4% registrado por Alemania o del 0,1% de Italia y más allá de los datos negativos que marcan Francia (-0,8%) o Reino Unido (-0,1%). El informe no ofrece ninguna justificación a esta divergencia, aunque tradicionalmente desde la Secretaría de Estado de Comercio se ha atribuido a las mejoras de competitividad (salarios más bajos y mayor flexibilidad laboral) y al desplome de la inflación, que hace más atractivas las ventas frente a las de otros países.

El repliegue de las empresas exportadoras hacia la zona euro y la UE vislumbrado a finales del pasado ejercicio ha continuado en los dos primeros meses de 2016. Las exportaciones a la zona euro crecieron un 4,6%, el doble de la media, mientras que las ventas a Asia y a América, donde se concentran los emergentes con más desequilibrios macroeconómicos retroceden un 3% y un 1,6%, respectivamente. En la zona euro, el comportamiento no ha sido igual por países, con dos bloques bien diferenciados. El primero, integrado por Alemania, Reino Unido e Italia, recoge a los países que más compran a España, con crecimientos del 7,9%, 6,7% y del 4,9% hasta febrero, muy por encima de la media del 2,4%. En el segundo aparecen Francia, con una caída del 0,7%, y Portugal, con un leve aumento del 1,2%.

Fuera de la zona euro, el desplome es generalizado. En América, las ventas caen un 11,6% en Canadá, un 23,5% en Argentina, un 22,2% en Brasil  y un 46,9% en Venezuela. En Asia descienden un 12,2% en Corea del Sur, un 14,6% en India, un 26,7% en Indonesia, un 10,9% en Japón o un 12,8% en Singapur. En África retroceden un 9% en Argelia y un 21,4% en Suráfrica.
La gran mayoría de ellos forman parte de los países que cuentan con Planes Integrales de Desarrollo de Mercado (PDMI), iniciados a principios de la crisis para trata de diversificar geográficamente y sectorialmente las exportaciones españolas, muy centradas en la UE y en actividades tradicionales como comercio y alimentación. En la actualidad hay dieciséis países (Argelia, Australia, Brasil, China, EE UU, Filipinas, India, Indonesia, Japón, Marruecos, México, Países del Golfo, Rusia, Singapur, Suráfrica y Turquía). Entre todos ellos suman 7.635,9 millones de euros, un 19,1% del total de exportaciones, con dos naciones en una posición destacada: EE UU, con 1.686 millones, y Marruecos, con 1.004 millones

El repliegue hacia la UE ha beneficiado a los tres sectores (bienes de equipo, automoción y alimentos y bebidas) que más intereses tienen en los grandes países de la zona euro. En el caso de los bienes de equipo, el crecimiento del 4,5% se ha basado fundamentalmente en las ventas de material de transporte a Reino Unido, Holanda, Italia y Alemania; en el de la automoción, el auge se debe al incremento de exportaciones a Alemania, Bélgica e Italia; mientras que la de los alimentos se debe al alza de compras desde Reino Unido y Alemania.