El futuro escenario para la banca

Menos depósitos, más fondos y tipos fijos

En la imagen, una cajera de un supermercado.
En la imagen, una cajera de un supermercado. EFE

El 15 de septiembre de 2008 Lehman Brothers se declara en quiebra y el sistema financiero global empieza a tambalearse. Exceso de complacencia, burbuja crediticia, productos tóxicos… Y sin embargo en España aún se pensaba que la crisis no cruzaría el Atlántico. Ese mismo mes, Caja Madrid lanzó al mercado su depósito Barrilete Cósmico, que ofrecía una rentabilidad del 6,5% TAE ¡por adelantado!

Durante años, los bancos españoles libraron una cruenta batalla por atraer el ahorro. Necesitaban crecer, dar más créditos, y la materia prima, el pasivo, lo sacaban de los ahorros de sus amplias bases de clientes. Con el comienzo de la crisis, la tendencia se agravó. Las dudas sobre la solvencia del sector bancario redujeron su capacidad de financiación mayorista, así que la única alternativa que les quedaba era seguir apelando a los pequeños ahorradores. En un plazo de cinco años, el volumen de depósitos bancarios de familias se duplicó, al pasar de 210.000 millones (enero de 2006) a 425.000 millones (enero de 2011). El negocio estaba en lograr prestar para hipotecas a tipos mayores que los que se pagaban por captar pasivo. Defender el margen de clientes. A toda costa.

Pero el sistema colapsó, la crisis cruzó el Atlántico, la economía española entró en barrena, y la mitad del sistema financiero español tuvo que recibir fondos públicos. Además, el BCE comenzó a reducir el tipo oficial del dinero, y el Banco de España dictó una circular para penalizar a las entidades bancarias que ofrecieran depósitos extratipados. En febrero de 2009, el tipo de interés que se pagaba aún por término medio en los depósitos aún estaba por encima del 4%. Un año después cayó al 2,33% TAE, y en la actualidad está en 0,65%, su mínimo histórico. El Barrilete Cósmico ya parece tan lejano como los buenos tiempos de Maradona.

En paralelo, la caída de los tipos de interés fue reduciendo los ingresos por prestar dinero. Una tendencia que se acentuó con la anulación de las cláusulas suelo en las hipotecas. Además, con las dos recesiones que ha sufrido España, la concesión de créditos cayó en picado. ¿La solución? Comenzar a comercializar hipotecas a tipo fijo (ante la perspectiva de que el BCE mantenga durante muchos años el tipo de interés en niveles bajísimos), y buscar fuentes de ingresos en la comercialización de productos financieros que generen más comisiones. Especialmente fondos de inversión y seguros.

En los resultados del año pasado, los ingresos por comisiones ya representaron cerca del 20% del total, y en algunas entidades, como Kutxabank o Banca March, ya representan un tercio.

En el caso de los fondos, la transición ha sido casi evidente. En los momentos más duros de la crisis, los bancos necesitaban financiación y para los clientes minoristas fue un refugio frente a los desplomes de las Bolsas mundiales. A medida que las imposiciones a plazo fijo fueron perdiendo atractivo, fueron cientos de miles los clientes que empezaron a apostar por los fondos de inversión. Desde los mínimos de volúmenes marcados en julio de 2012 (el verano durante el cual España solicitó el rescate financiero), los fondos de inversión crecieron en más de 100.000 millones a lo largo de 30 meses de llegadas ininterrumpidas de dinero.

Durante el año pasado, la última apuesta estratégica de los bancos fue apostar por los seguros. La Caixa ha derivado miles de millones de euros clientes a seguros de vida-ahorro, logrando desbancar a Mapfre como la aseguradora con mayores volúmenes en España.

La última vuelta de tuerca de las comisiones, también impulsado La Caixa, ha sido comenzar a cobrar en los cajeros a los no clientes.