Editorial

En empleo solo se ha hecho un tercio del trabajo

El mercado de trabajo ha entrado en el miniciclo alcista anual de la primavera con un avance del 2,8%, con la concentración de la contratación ligada a la Semana Santa en marzo, lo que augura un buen número de meses de optimismo en las cifras de empleo. Marzo se saldó con 138.000 cotizantes más a la Seguridad Social (59.000 más con los datos desestacionalizados), y los parados inscritos en las oficinas públicas descendieron en 58.216 personas, con un crecimiento homogéneo por actividades, aunque con una concentración mayor en las ligadas al turismo, que registra variaciones interanuales cercanas al 10%. En todo caso, y despreciando el detalle de la calidad del empleo, que tiene una importancia capital para determinar el futuro del Estado del bienestar, la economía española ha recuperado 1,2 millones de puestos de trabajo de los cerca de cuatro millones destruidos durante la larga recesión de los años 2008 a 2013. Hoy hay 17,3 millones de cotizantes a la Seguridad Social, frente a los 19,3 millones que cotizaban en 2008, y pese a haber dejado atrás los 16,2 millones de cotizantes de 2013. Falta, por tanto, recuperar dos de cada tres empleos perdidos; faltan dos tercios del trabajo para que la economía devuelva a la sociedad los máximos de empleos registrados antes de que estallase la crisis, y cuando la actividad inmobiliaria y sus alrededores copaban cifras desconocidamente elevadas.
El ritmo de la recuperación de la ocupación es más elevado de lo que fue en el pasado, en ciclos pretéritos. La elasticidad del empleo ha cambiado con las reformas de los mercados laborales aplicadas y con el cambio de actitud ante el trabajo de determinados colectivos, antes insensibles a los periodos de crisis. Ahora es suficiente un crecimiento del PIB del 1% para que la ocupación crezca de forma parecida, y de hecho la relantización en la generación de empleo en marzo (un 2,8%, según la Seguridad Social) no responde a otra cosa que a la moderación en el crecimiento de la economía, y que el Banco de España ya ha situado en el 0,7% trimestral, compatible con un 2,7% internaual.
Para no quebrar el avance del empleo, que España no puede permitirse puesto que tiene una tasa de paro que sigue superando el 20%, deben respetarse la mayor parte de los cambios introducidos en los últimos años, y mantenerse los criterios de moderación de los costes que la negociación colectiva ha consagrado desde 2011. Es cierto que la inmensa mayoría de las contrataciones se siguen haciendo de forma temporal, y cierto es que las remuneraciones de entrada son ahora mucho más modestas que en el pasado, y que el trabajo a tiempo parcial es en buena parte una imposición empresarial. Pero el trabajo se dirime en un mercado y ahora rige con estas pautas. Ciertos abusos pueden y deben corregirse, pero nunca poniendo en riesgo el crecimiento de la ocupación.