La operadora cae un 2,4% desde el martes

La montaña rusa de la cotización de Telefónica

Cotización de Telefónica desde el anuncio del relevo en la presidencia
Cotización de Telefónica desde el anuncio del relevo en la presidencia

Las negociaciones para la integración de las operadoras Orange y Bouygues Telecom acabaron finalmente sin acuerdo. De haber prosperado la fusión el mercado francés habría reducido a tres el número de grandes grupos de telecomunicación. Esta fallida operación está penalizando a la mayor parte del sector europeo -el sectorial que más cae del Stoxx 600- con un recorte del 1,3%, salvo a Telefónica y a otras compañías como Deutsche Telecom, BT o KPN.

El que no vaya a salir adelante la operación entre Orange y Bouygues Telecom, “levanta temores sobre si podría pasar algo similar a Telefónica con la venta de O2 por parte de Telefónica. Esta operación es vital para poder reducir deuda y conservar intacta la retribución al accionista”, explica Victoria Torre, responsable de desarrollo de contenidos, productos y servicios de Self Bank. Sin embargo, tras comenzar la jornada con fuertes caídas -ha llegado a perder más del 1,8%- la operadora se ha dado la vuelta y avanza posiciones.

Desde que el pasado martes, la operadora anunciara el relevo en la presencia después de 15 años con Alierta como cabeza visible de la compañía de telecomunicaciones, la cotización de Telefónica es una auténtica montaña rusa. El anuncio del cambio en la presidencia fue recibido con alzas por el mercado, que en los dos siguientes días llevaron a la operadora a superar los 10 euros por acción. Sin embargo, entre el jueves y el viernes, las acciones de Telefónica dieron un paso atrás y cedieron un 5,9%.

  • ¿Pero que está pasando con Telefónica?

Los expertos señalan que la operadora se verá presionada a corto plazo por varios factores. Victoria Torre, de Self Bank, resume las incertidumbres que la rodean: su alto endeudamiento, la operación pendiente sobre O2 (de la que pende su plan estratégico) o la situación en Brasil.

Adrián Poyo, analista de XTB, explica que “el anuncio de la marcha de Alierta el pasado martes causó la sorpresa del mundo empresarial pero el relevo se había estado gestando durante el último año, pilotado por el propio presidente, que ha entendido que este era el momento propicio para que su hombre de confianza tomara las riendas de la compañía, de cara al desafío que tiene la misma en su transformación de operadora de redes a compañía digital y de explotación de contenidos”

En la caída de las acciones de Telefónica en las dos jornadas previas, “nada tiene que ver la marcha de Alierta de la presidencia del grupo ya que, a favor de su sucesor juega la recuperación del sector, en especial, en España, en el que la explosión de Internet móvil y las nuevas redes de fibra aseguran un crecimiento de los ingresos en los próximos años”, añade el experto de XTB.

Poyo explica que el nuevo presidente deberá consolidar esa base sólida, y rentabilizar las fuertes inversiones que está haciendo el grupo el mundo audiovisual con la compra de derechos deportivos y cine. No en vano, Alierta ha prometido que Telefónica estará entre los tres primeros grupos audiovisuales del mundo y el primero en lengua española.

La apuesta de Telefónica por vender determinados activos en Europa y centrarse en Latinoamérica parece clara. También su compromiso para permanecer en dos mercados donde tiene una presencia importante: España y Alemania. "La compañía se ha dado cuenta de que el mercado europeo está mucho más saturado y que aquí tendrá una mayor competencia por parte de las empresas tecnológicas norteamericanas. Por el contrario, Latinoamérica cuenta con un mayor potencial de crecimiento especialmente en el negocio de telecomunicaciones ‘tradicional", recuerda Torre, de Self Bank.

Algunas de las desinversiones en Europa han sido casi obligadas, especialmente la de O2 o su desvinculación de Telecom Italia. El negocio de Telefónica en Reino Unido no iba mal, pero debido a la concentración que se iba a producir en el mercado británico, tuvo que elegir si vender su filial o si comprar para poder ofrecer servicios como internet, fijo y tv, algo que no hacía en ese momento.

Entre medias, la compañía se había comprometido a comprar GVT en Brasil, por lo que no estaba en la mejor disposición de hacer mayores desembolsos. Tras ampliar capital para la operación en Brasil, no parecía la situación idónea para acudir de nuevo al mercado.

La compañía es consciente de que Latinoamérica no atraviesa un buen momento económico, pero confía en que esta situación no se prolongue eternamente. A nivel político, se están produciendo cambios que favorecen a inversores extranjeros como Telefónica. "La llegada de Macri en Argentina y las especulaciones sobre un cambio de gobierno en Brasil son noticias bienvenidas para Telefónica", recuerda la experta.

Otro de los temas más importantes es el de su política de retribución al accionista. Los expertos no descartan que tenga que revisarla. “Es inusual que ofrezca la mayor rentabilidad por dividendo de todo el sector. Aun así, todavía cuenta con el beneplácito de las agencias de calificación: Fitch le otorga un rating de tres escalones por encima del bono basura (BBB+) y Moody’s dos por encima (Baa2)”, explica Victoria Torre.

Asimismo, las incertidumbres en Brasil también implican una fuente de preocupación, si tenemos en cuenta que se espera una contracción de la economía cercana al 3,5% para este año y que los ingresos de la española en el país rondan el 25%.