Dueños de más del 75% de la deuda van al rescate

Abengoa evita el concurso

Abengoa ha salvado el punto de partido, tras recabar el apoyo de acreedores con más del 75% de la deuda financiera para el contrato de espera (stand still). El camino está expedito para que la compañía evite de una vez y para siempre el concurso de acreedores. El grupo que preside Antonio Fornieles llevará hoy al Juzgado de lo Mercantil número 2 de Sevilla adhesiones por más del 75% de su pasivo financiero que admiten la espera.

Los bancos aliados en el denominado G6 –Santander, Bankia, CaixaBank, Popular, HSBC y Crédit Agricole, después de la marcha de Sabadell, tras vender su deuda corporativa con un valor nominal de 75 millones de euros– y las gestoras de fondos representadas por Houlihan Lokey suponían más del 40% del pasivo financiero.

Pero todas las compras en el mercado secundario de deuda, incluida la efectuada por CVC a Sabadell– y los bancos que forman parte del siguiente comité de negociación con la empresa, el G6 ampliado o G14, suman más del 60%, como publicó CincoDías el 11 de marzo. En ese segundo nivel, aparecen entidades como Bank of America, el Sumitomo Mitsui o el ICO.

A comienzos de abril, cuando ya se había diseñado el plan de salvamento, no habían firmado el contrato de standstill pero ahora los papeles tienen el sello correspondiente. Esta es la primera fase del proceso de salvamento. Ante la duda de que pudieran lograr el 75% de adhesiones de entrada, el grupo solicitó el proceso intermedio de espera. 

Ahora, Abengoa dispone de un plazo de siete meses para conseguir la adhesión del 75%, pero teniendo en cuanta que ya han conseguido ese porcentaje en el acuerdo de espera, no se esperan problemas para lograrlo. Fuentes próximas a la proceso señalan que se obtendrá la adhesión definitiva al plan en los próximos cuatro a seis meses, si bien otras fuentes esperan que el plan de rescate esté ratificado a finales de abril. Posteriormente, Abengoa tendrá que solicitar la celebración de una junta de accionistas para su aprobación. 

Los grandes artífices del acuerdo son los fondos que compraron la deuda cotizada de Abengoa cuando comenzó la debacle. En el equipo de rescatadores aparecen nombres como el de BlackRock –la gestora más grande del mundo con un patrimonio bajo gestión que ronda los 4,1 billones de euros– y otras como Attestor, Centerbridge, Delta, D.E. Shaw, Elliott, Eton Park, Invesco y Värde. Ellas serán las que aporten la mayor parte de los hasta 1.500 millones de euros de dinero nuevo que requerirá el grupo para poner en marcha su plan de saneamiento. Las entidades financieras, tanto las que forman el G6 como todas las que han prestado dinero a la compañía, aunque no estén en ningún comité, pondrán hasta 800 millones en avales.

De entrada, Abengoa ya recibió la semana pasada una inyección de 137 millones de euros de emergencia para pagar las nóminas de marzo y otros gastos acuciantes. Los que pusieron ese dinero encima del tapete fueron los bonistas representados por Houlihan Lokey. Lo han hecho a cambio de un interés del 14,5%, que en lugar de pagarse con efectivo se saldara con la emisión de más deuda, más un 5% en caso de demora. También han logrado que los bancos que prestaron 231 millones a Abengoa los pasados septiembre y diciembre les cedan parte de las garantías que tenían en la filial Atlantica Yield como blindaje ante el eventual impago del efectivo que acaban de inyectar. Los nuevos prestamistas se quedarán en prenda con el 14,3% de Yield. Las entidades financieras mantendrán más del 11% de las acciones de la filial como garantía.

 

Cómo y cuándo se ejecutará la metamorfosis de los créditos

El proceso de rescate de Abengoa tiene que superar todavía varios hitos. Los fondos unidos en torno a Houlihan Lokey han mostrado su disposición a inyectar todo el dinero necesario a cambio de controlar la compañía (los que inyecten la liquidez nueva tendrán el 55% del capital), pero aún quedan por concretar los plazos y los precios.

La ampliación a través de la capitalización de créditos por unos 5.600 millones en capital se ejecutará a través de acciones de nuevo cuño –se eliminará la dualidad de títulos A y B, con diferentes derechos de voto–, a un precio previsiblemente superior a la actual cotización.

Los acreedores que no aporten dinero nuevo se quedarán con el 35%; los que den los avales, con un 5%;y los actuales, con otro 5%. Este último porcentaje se repartirá entre los 50.000 minoritarios y la familia Benjumea, con el 51% de los votos, aunque con menos del 19% de las acciones.