Repercusiones para el consumidor y la economía

Petróleo barato ¿Bendición o problema?

Petróleo barato ¿Bendición o problema?

Lo primero que tenemos que pensar como consumidores es que si sube el petróleo, pagamos más por la gasolina y si la subida es importante en muchos más productos: desde nuestro transporte colectivo (avión, autobús…), hasta el transporte de mercancías y con ello, prácticamente todo lo que compramos. Estos últimos se suelen aplicar con precios del barril muy elevados, especialmente, porque en los precios de los productos – servicios se incluye ya una estimación del coste de transporte con un precio del barril más elevado que el actual, con lo que las empresas manejan márgenes suficientes sin tener que subir el precio de sus productos.

Por ello, el efecto negativo del petróleo lo encuentra el consumidor de forma directa principalmente en lo que le cuesta llenar su tanque de combustible. Pero en la economía general si vemos los efectos que hemos mencionado anteriormente, multiplicado por todos los beneficios que consiguen casi todos los autónomos y empresas. España es un claro importador de petróleo y esta bajada está beneficiando enormemente nuestra balanza comercial.

  • ¿En qué nos afecta negativamente el petróleo tan barato?

Pero no todo es alegría. La depresión económica global tiene en parte origen y consecuencia el precio del petróleo con una principal y alarmante vía de contagio, los bancos. Uno de los principales focos está en Estados Unidos. Con un precio del barril que superó los 100 dólares el barril desde el 2011 y un programa claro de no tener dependencia energética se iniciaron inversiones muy importantes enfocadas a la producción de petróleo a través del tratamiento de arenas bituminosas. Este crudo, el petróleo de esquistos, se consigue extraer a un precio medio de 60 dólares el barril, por lo que con un precio superior se multiplicaron los proyectos hasta el punto que Estados Unidos se convirtió en el principal productor de crudo a nivel mundial.

Los primeros problemas lo han tenido las extractoras de petróleo con este método y las sociedades financieras que invirtieron y financiaron las operaciones. Si pierdes más dinero extrayendo petróleo que dejando de hacerlo, la decisión lógica es que muchas empresas dejaran de producir. Pero sin ingresos ¿Cómo se paga la deuda?. El problema es que rompiendo la barrera de los 40 dólares estos mismos problemas se extienden a casi todas las empresas petroleras, especialmente a aquellas que tienen sistemas más caros como la extracción a través de plataformas petrolíferas. Con ello, empiezan a entrar en juego más bancos, entre los que se incluyen todos los grandes europeos.

La falta de pago de las empresas de petróleo sobre grandes operaciones de inversión y préstamos sindicados –firmados por un consorcio de grandes bancos dada su importante cuantía- pueden volver a llevar a los bancos a grandes problemas, aunque todavía hay margen para llegar a este punto. Para “defenderse” de esta situación las empresas petrolíferas están utilizando diferentes medidas financieras para conservar lo mejor posible su estabilidad financiera en el largo plazo, desde refinanciaciones a desinversiones y ventas de negocios no estratégicos (distribución, electricidad…). Pero todas estas no pueden ser viables a largo plazo si la extracción del petróleo no es rentable.

La solución es llegar a un precio del petróleo en el que ganen todos. Los consumidores con precios de combustible asumibles, los importadores con aquellos que les permita fabricar y prestar sus servicios de forma rentable y los exportadores con un precio que al menos les permita cubrir todos sus costes.