Según el Índice de Gestión del Cambio

Un aprobado raspado en la gestión del cambio

El 90% de las compañías ha comenzado, está inmersa o ha finalizado un proceso

Al directivo le falta involucrarse, ya que el 90% de la estrategia es la ejecución

Un aprobado raspado en la gestión del cambio

Las organizaciones españolas aprueban, por los pelos, el examen de la gestión del cambio. Según los datos del Índice de Gestión del Cambio, presentado ayer en Madrid durante el XXIV Foro Anual del Club Excelencia en Gestión, obtienen una puntuación de 5,21 sobre diez, una nota por el momento suficiente, pero que con la mirada puesta en el largo plazo, requiere de un importante acelerón para no quedarse atrás. “La excelencia en la gestión de una compañía viene dada por la relación entre el ritmo en el que se producen los cambios y cómo se afrontan estos”, explicó Ignacio Babé, secretario general del Club Excelencia en Gestión.

De hecho, esta relación entre ambos factores es la que ha originado que unas empresas se hayan ido a pique, mientras que otras han conseguido sobrevivir. “La resistencia al cambio es algo habitual y comprensible, pero solo aquellas organizaciones que han sido ágiles y han tenido imaginación, han logrado salir adelante”, prosiguió Babé. Como datos positivos, las organizaciones españolas consideran la estrategia como un input del cambio en un 70%, capacitan a las personas a través de la implicación en el proyecto (70%), lideran el cambio a través de un órgano rector (50%) y revisan el grado de éxito de los cambios, en un 80%.

De izquierda a derecha, Ana Lledó, vicepresidenta de BT Global Services; Raúl Grijalba, presidente ejecutivo de Manpower Group; Nerea Torres, consejera delegada de Siemens España; Helena Herrero, presidenta de HP para España, y Urbano Santiago, consejero delegado de 3M España y Portugal.
De izquierda a derecha, Ana Lledó, vicepresidenta de BT Global Services; Raúl Grijalba, presidente ejecutivo de Manpower Group; Nerea Torres, consejera delegada de Siemens España; Helena Herrero, presidenta de HP para España, y Urbano Santiago, consejero delegado de 3M España y Portugal.

Sin embargo, aún quedan muchos aspectos por pulir. Seis de cada diez compañías no perciben carácter de urgencia por el cambio, el 50% no comunica sistemáticamente la visión del cambio a los grupos de interés y ocho de cada diez no realiza comparaciones con otras organizaciones para contrastar sus resultados. “Esto sucede, entre otras razones, porque mientras que antes se trabajaba el cambio por procesos, ahora ha pasado a ser una transformación constante. De hecho, el 90% de las compañías españolas ha comenzado, se encuentra inmerso o ya ha finalizado un proceso de cambio”, resaltó Babé. Por eso, las organizaciones que han comprendido que el cambio es un fenómeno continuo consideran, según el citado informe, que definir una visión estratégica, disponer de líderes que gestionen el proceso de forma eficaz y comunicar todo lo sucedido a los grupos de interés, son los tres aspectos más importantes en esta transformación.

El cambio es algo que, además de constante, ha de implicar a todos los niveles de la organización. “Por eso se debe escuchar y hablar con los clientes, partners y empleados, además de ver qué están haciendo los competidores y así poder anticiparse a las tendencias en el mercado. Todo se resume en estar siempre alerta”, comentó Helena Herrero, presidenta de HP para España y Portugal, que además recomendó salir fuera de las oficinas y de los despachos para así escuchar a los clientes y tener un ojo puesto en los competidores. “Y de esta forma estar atento a todo lo que está pasando en el mundo y a los competidores, intentando ver dónde está la próxima curva”, añadió el consejero delegado de 3M de España y Portugal, Urbano Santiago.

Sin embargo, aunque los directivos invierten mucho esfuerzo en tener una táctica para poder triunfar, muchas veces no consiguen ponerla en práctica, “y el 90% de una estrategia está basada en la ejecución”, explicó Raúl Grijalba, presidente de Manpower Group. “Muchas veces nos falta involucrarnos totalmente en ese cambio”. En este sentido, prosiguió Grijalba, se vuelve imprescindible que las compañías sean conscientes de que se debe liderar a las personas, y no a los proyectos. Y son muchas las ocasiones en las que un proceso de cambio no termina de consolidarse porque el propio equipo encargado de llevarlo a cabo, desconoce cuáles son sus cometidos y objetivos y ve con recelo la nueva etapa. “El ser humano tiene miedo al cambio”, afirmó Herrero, que ahondó en la importancia que tiene ilusionar a un grupo de profesionales frente a esta situación, manejando con pericia la incertidumbre y transmitiendo ilusión por este cambio de aires.

Por otro lado, la mejor forma de conocer una realidad es vivirla. La digitalización se ha convertido en el estandarte de esta transformación, “y muchas veces se tiende a pensar que se nos ha escapado de las manos y ya no podemos controlarla”, recalcó Ana Lledó, vicepresidenta de BT Global Services. “La tecnología no va cada vez más rápido, somos nosotros los que hacemos que así sea”. Por eso, y no solo con los cambios tecnológicos, se vuelve imprescindible conocer sus orígenes, porque muchas veces, aunque sean obvios, no se tienen en cuenta, y de ellos dependerá la respuesta a dar.