Editorial

La exportación sigue dando buenas noticias

El sector exterior, que ejerció de motor durante los peores años de la crisis, sigue avanzando a un ritmo creciente también en la recuperación. España cerró el pasado ejercicio con un déficit comercial de 24.173 millones, lo que supone un 1,2% menos que en 2014. Las exportaciones de bienes tocaron máximos con una cifra que superó los 250.000 millones de euros. Las del sector servicios, a la espera de contabilizar los datos de diciembre, fueron casi de 120.000 millones. El total de ambas partidas suma unos 370.000 millones, algo más del 33% del PIB, lo que marca un nuevo máximo histórico.

Esa ligera caída del déficit comercial se debe a que la economía española ha aumentado sus exportaciones, pero también las importaciones, que suman ya dos ejercicios consecutivos de incrementos. Un cambio que se explica fundamentalmente por la recuperación de la actividad económica y por el tirón que están ejerciendo tanto la inversión empresarial como el consumo de los hogares. La recuperación de la demanda de las familias ha obligado al tejido empresarial español a volver a adquirir bienes de equipo para satisfacer esas necesidades. Es el caso de la maquinaria industrial, el equipamiento para oficinas y telecomunicaciones, el material de transporte o los aparatos eléctricos, que han crecido casi un 19% y que representan ya el 20% de las importaciones en España.

La radiografía que dibujan estos datos se corresponde con un sector exterior que ha ido ganando peso en los últimos años y que continúa comportándose como un motor en expansión. Si en 2009 las exportaciones de bienes y servicios equivalían a casi el 23% del PIB de España, el año pasado ese porcentaje ascendió ya a más del 33%. Un repunte de 110.000 millones de euros en solo seis años, de los cuales 85.000 millones se corresponden con los bienes y el resto con los servicios. Las ventas al exterior son pues ya un motor económico sólido y bien musculado, que ha aumentado de forma constante y planificada y cuyo ritmo de crecimiento es hoy superior al del PIB.

Pese a esa brillante hoja de servicios, las exportaciones se enfrentan a riesgos ciertos, derivados no solo de aspectos internos sino también de perturbaciones externas. El peligro de desaceleración de la economía global es una de las sombras que planean sobre la coyuntura económica actual, una amenaza a la que solo puede hacerse frente con una mayor diversificación de los destinos de exportación, todavía muy centrados en la zona euro. Al tiempo es necesario seguir flexibilizando las condiciones internas del propio mercado español para conservar e incrementar el plus de competitividad que ha logrado ganar en los últimos años nuestra economía gracias, entre otros factores, a una política de control de costes y a un paquete de reformas estructurales que es necesario mantener y ampliar.