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El temor sobre China no termina de pasar

Las reconfortantes cifras de crecimiento de China no apaciguan a los nerviosos inversores. Los datos oficiales muestran que la segunda mayor economía del mundo se expandió un 6,9% en 2015, tal y como se esperaba. Esa previsibilidad contrasta fuertemente con la reciente caída impulsada por el gigante asiático en los mercados mundiales. Pero parece que los números no alivian las preocupaciones sobre un yuan débil o la creciente deuda del país.

Las autoridades del gigante asiático insisten en que el valor del yuan se mantendrá prácticamente estable

Las estadísticas de los titulares apoyan la afirmación del gobierno chino de una desaceleración constante pero manejable. Aunque los impulsores tradicionales de crecimiento, como la manufactura y la inversión, se desaceleran, los consumidores chinos están tomando el relevo.

Para muchos, los números son solo otra razón para desconfiar de las estadísticas oficiales chinas. Sin embargo, las dudas sobre los datos chinos han estado ahí durante años. Nada ha cambiado en esta ocasión. Puede que sea más probable que el debilitamiento del yuan, y el temor de que aún pueda tener lugar una mayor depreciación tengan una mayor culpa de la ola de ventas a nivel global.

Aunque las autoridades chinas insisten en que el valor del renminbi se mantendrá prácticamente estable frente a una cesta de otras monedas, hay signos de que los inversores chinos están intentando mover dinero fuera del país. Otra devaluación, que también conduciría a la debilidad de otras monedas de mercados emergentes, sería un duro golpe para el crecimiento en la zona euro y Japón, según Oxford Economics.

El sistema financiero chino controlado por el Estado y relativamente cerrado debería dar a los planificadores más alcance para evitar una crisis de deuda desordenada. Pero sus esfuerzos fallidos para apuntalar los mercados de Shanghái y Shenzhen han minado la confianza en la burocracia financiera de China. Eso es algo que los datos supuestamente tranquilizadores no pueden restaurar.