El borrador de la ampliación espera este mes el visto bueno de la CNMV

FCC pacta con sus bancos la recompra de deuda con descuento

FCC
Sede central de FCC en Madrid.

El grupo FCC tiene todo a punto para lanzar su ampliación de capital, anunciada en 709 millones de euros, antes de que finalice enero. Daría 15 días para que coticen los derechos y cerraría la operación en febrero. Eso sí, todo ha pasado por un acuerdo previo con la banca sin el que la empresa que preside Esther Alcocer no se habría lanzado a por nuevo capital. Y es que más de la mitad de los fondos entrantes tienen como destino la amortización de deuda con descuento, dedicándose el resto a acudir a la ampliación de capital anunciada por Realia el pasado 10 de noviembre y a apoyar financieramente a la filial Cementos Portland Valderrivas.

FCC ha tanteado la predisponibilidad de sus acreedores y, según fuentes financieras, forman amplia mayoría quienes están dispuestos a una quita mínima del 15%, descuento que había fijado la compañía para ampliar capital en busca de suprimir su tramo B de deuda convertible. La cifra a amortizar es de unos 500 millones de euros que paga un interés del 5% y las fuentes consultadas aseguran que las adhesiones al pacto con FCC suman cerca de 400 millones de euros. Una cifra que justifica la recapitalización aunque quede algún resto o remanente de deuda.

Una vez captados los 709 millones, para lo que no se esperan grandes aprietos, se ha optado por una subasta a la holandesa (FCC comenzará con un alto descuento hasta caer al 15% fijado de mínimo) con los acreedores, entre los que destacan Santander, BBVA, Popular, Bankia o CaixaBank, ante la mínima presencia de la banca extranjera.

El borrador del folleto de la ampliación lleva días en poder de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que debe aún devolverlo con las enmiendas que estime oportuno antes de que sea registrado el documento oficial para una recapitalización que vuelve a otorgar la opción preferente de suscripción a los accionistas de FCC. Entre ellos destacan el magnate mexicano Carlos Slim, con el 27,2% del capital, y la empresaria Esther Koplowitz, que cuenta con el 22,49%. Ambos han manifestado al consejo de administración, y han adelantado ya al mercado, que suscribirán la totalidad de las acciones que les corresponden. Slim ha ido más lejos al comprometerse a cubrir cualquier tramo que quede sin suscribir.

Es decir, el éxito de la ampliación está garantizado, así como la amortización de deuda por parte de FCC, que viene de una ampliación anterior en diciembre de 2015 por otros 1.000 millones.

La FCC que ahora controla Slim busca estabilizar el barco y aflojar corsés, como el que supedita el reparto de dividendos a determinados niveles de deuda. En esta ocasión se trata de despejar la deuda convertible en acciones, mientras la remuneración a los accionistas, que fue suspendida en 2012, depende aún de que las actividades del grupo reanimen tanto la generación de ebitda como el flujo de caja libre.

El reparto de dividendos es prioritario, pero no llegará con toda seguridad con cargo a 2015 y no hay compromiso de la dirección respecto al ejercicio recién comenzado.

Slim, con el 27,3%, cada vez más cerca de la opa

El primer accionista de FCC, Carlos Slim, sigue reforzándose en el capital del grupo español de infraestructuras y servicios. El magnate ha pasado de una posición del 26,1% al 27,2% en los últimos días, tras adquirir un paquete cercano a los tres millones de títulos. A precios de mercado, la participación global del mexicano está valorada en 490 millones de euros y le acerca a la obligación de opa. Especialmente cuando su brazo inversor Carso se ha comprometido a cubrir la ampliación de capital de FCC si no se suscribe al completo, un extremo que en FCC se ve poco probable.

Fuentes del mercado apuntan que el propio precio de 6 euros por acción fijado para los 118,2 millones de títulos que se pondrán en circulación, con la nueva ampliación, marca el nivel de una hipotética opa de Slim. Un precio, como ya sucedió en la opa que el mexicano lanzó el pasado verano sobre Realia, poco motivador para los accionistas. La cotización del grupo cerró ayer en 6,89 euros tras un avance del 0,7% en Bolsa.

Otro inversor que ha movido ficha en FCC recientemente es el estadounidense George Soros, quien abandonó el capital en diciembre colocando un 3,3% a través de un contrato de derivados, según consta en los registros de la CNMV.

Una vez estabilizada financieramente, se espera que FCC dé muestras de mayor pulso en la contratación e incluso lance un nuevo plan industrial que marque el cambio de etapa. De momento, su consejero delegado, el mexicano Carlos Jarque mantiene un perfil bajo de puertas hacia fuera y la empresa está manteniendo el paso en sus negocios de gestión del ciclo del agua y servicios urbanos, mientras tiene al ralentí la división de construcción.