El tablao más histórico de España

Un lugar para visitar antes de morir

El Corral de la Morería se reinventa y cumple 60 años como templo del flamenco

Blanca del Rey, en plena actuación en el escenario del Corral Ver fotogalería
Blanca del Rey, en plena actuación en el escenario del Corral

Quién le iba a decir a Manuel del Rey el 25 de mayo de 1956 que el tablao que inauguraba entonces en Las Vistillas llegaría a convertirse, según The New York Times, en uno de los lugares más emblemáticos del mundo. De hecho, el Corral de la Morería aparece en el libro 1.000 sitios que ver antes de morir (Martínez Roca) y lo coloca en el tercer puesto de las diez visitas imprescindibles en Madrid, junto con el Museo del Prado y el Palacio Real. Es el tablao más antiguo de la capital y está considerado como el mejor de España.

La historia de este lugar de culto está ligada a la de Manuel del Rey, fallecido en 2006, y su familia: su esposa, la bailaora Blanca del Rey, y sus dos hijos, Juan Manuel y Armando, que dejaron sus carreras profesionales para hacerse cargo del negocio familiar. El fundador creció en un entorno hostelero. Su familia era propietaria del restaurante Riscal, donde trabajaba y ejercía como relaciones públicas, hasta que un día decidió emprender su propio camino e instalarse en el número 17 de la calle Morería de Madrid, donde anteriormente existía un corral propiedad de los duques de Alba. Allí hizo realidad su sueño de levantar un tablao flamenco, un punto de reunión de artistas cotizados pero también de jóvenes promesas.

Tuvo claro, con la ayuda de un hermano anticuario, que deseaba recrear los genuinos tablaos de los orígenes del flamenco. Transformó el corral de animales en un espacio con suelos de baldosa rojiza, lienzos del pintor taurino José Puente, mobiliario rústico castellano y una gran obra como telón de fondo, Pelando la pava, del pintor Juan Barba.

Cronología

La actriz Jennifer Aniston, con Manuel del Rey, fundador del Corral de la Morería
La actriz Jennifer Aniston, con Manuel del Rey, fundador del Corral de la Morería

1956. El 25 de mayo Manuel del Rey inaugura el Corral de la Morería, que años más tarde se convertiría en el templo del flamenco en Madrid.

1957. Arruinado, el fundador tiene que echar mano de Pastora Imperio, ya retirada de los escenarios, a cambio de mil pesetas y cena diaria, para que atraiga a la clientela.

1965. Un año crucial en la vida de Manuel del Rey, de 47 años. Se casa con la bailaora cordobesa Blanca Ávila, de 19 años, con la que tiene dos hijos. Ella, premio nacional de flamenco, se convertiría en el alma y en la directora artística del tablao.

2006. Fallece el fundador, tras ver reconocida su labor empresarial: el Corral de la Morería es considerado el mejor tablao flamenco del mundo. Desde entonces, dirigen el negocio los hijos, Juan Manuel y Armando.

2012. Recibe el Premio Ciudad de Madrid, concedido por el Ayuntamiento de la capital.

A pesar de todo, el negocio no empezó bien. Tres meses después de la inauguración, el empresario se encontraba con el agua al cuello. Fue entonces cuando decidió contratar a una gran estrella como reclamo para atraer clientes. Pensó en Pastora Imperio, por entonces ya retirada, y a la que convenció, no sin dificultades, con mil pesetas y cena diaria. Accedió, y la clientela comenzó a llenar a diario el local. A su pequeño escenario se han subido artistas como La Chunga, María Albaicín, El Güito, Antonio Gades, Lucero Tena, Isabel Pantoja, Antonio Canales o la bailaora cordobesa Blanca Ávila, que con 14 años actuó en el Corral de la Morería, y con cuyo dueño, que tenía 47 años, se casó en 1965 con tan solo 19 años.

Las noches en este tablao han dado mucho que hablar. En sus rígidas sillas se han sentado todo tipo de personajes, desde artistas de Hollywood a reyes, cantantes, toreros, pintores... Esas oscuras paredes han sido testigos de numerosas anécdotas, entre ellas, la bofetada que le propinó Frank Sinatra a Ava Gardner o el flechazo del sah de Persia nada más ver a Soraya Esfandiary, que más tarde se convertiría en su esposa.

De la historia de este lugar dan cuenta las decenas de fotografías que adornan sus paredes: Marlene Dietrich, Ingrid Bergman, Alain Delon, Nicole Kidman, Ronald Reagan, Tina Turner, Jacques Cousteau, Gina Lollobrigida, Federico Fellini, Jack Lemmon, Sofía Loren, Pablo Picasso, Maria Callas... Tiempos de champán y desenfreno que ya son historia. Hace nueve años que falleció Manuel del Rey y hace cuatro que su esposa, Blanca del Rey, se retiró de los escenarios, aunque sigue ejerciendo como directora artística del Corral.

Hoy, la segunda generación de la familia Del Rey Ávila, los hijos Juan Manuel y Armando, continúan al frente del negocio, donde han decidido apostar, además de por el flamenco, por la gastronomía. “Nuestro objetivo es que el Corral de la Morería sea un tablao flamenco premium, con un restaurante gastronómico y el mejor servicio”, afirma Juan Manuel del Rey. Es el gran reto: combinar una cocina de nivel, dirigida por el chef José Luis Estevan, quien anteriormente había trabajado en Lágrimas Negras y en El Cenador de Salvador, que sirva de antesala a las actuaciones. Para ello han incrementado la plantilla, compuesta por 11 personas, y se ha aumentado la inversión en maquinaria para poder atender la cocina.

Esta nueva época va acompasada de cambios también en el espectáculo: Mosaico Flamenco es una colección de estampas flamencas, formada por primeras figuras, con una programación que cambia semanalmente y que quiere ser testigo del aire fresco de este arte. Renovarse o morir.

Los encargados de animar el cumpleaños del rey de Jordania

Era una tradición para el personal del Corral de la Morería viajar una vez al año, con Manuel del Rey comandando la expedición, a Jordania, con la única misión de animar el cumpleaños del rey Hussein, gran aficionado al flamenco. Mientras duraban los festejos, el cuartel general de la troupe española era el mismísimo Palacio Real.
Toda una aventura similar a la que vivió el abuelo de Del Rey cuando su clientela más famosa y pudiente en el extranjero le reclamaba sus famosas paellas del restaurante Riscal. Lo cierto es que las paredes y la memoria de los empleados más veteranos del Corral de la Morería están repletas de crónicas de una época irrepetible de la historia de España. Eran noches en las que se sabía cómo empezaban, nunca cómo terminaban. Como aquella en la que una princesa pidió al dueño del tablao un cura porque se quería casar con su novio antes del amanecer. Por supuesto, Manuel del Río fue a buscar al párroco, que convenció a los novios para que no se precipitaran.

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