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Un poco menos fanáticos del capital

Los guardianes del fanatismo del capital bancario están perdiendo fuelle. El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, que establece las normas mundiales, ha dado marcha atrás en su propuesta para evitar que las entidades utilicen las agencias de calificación para medir el grado de riesgo de crédito de determinados activos. Es a la vez un cambio de sentido y una señal de que los reguladores bancarios globales se están volviendo menos estrictos.

Aun así, los bancos se enfrentarán con Basilea IV a requisitos más estrictos que los actuales. Tendrán que llevar a cabo una due diligence sobre cómo las firmas como Standard & Poors y Moody’s calculan las calificaciones de las corporaciones y otras entidades a las que están expuestos. Los reguladores nacionales podrán imponer algunos requisitos extras de capital.

El Comité de Basilea ha cambiado de opinión, una señal de que los reguladores globales son algo menos estrictos

Sin embargo, gran parte de esta medida parece retrógrada. Permitir los ratings implica que podría decirse que el Comité de Basilea no ha pasado de Basilea II, el desacreditado predecesor del marco de capital actual. En Estados Unidos, la Ley Dodd-Frank prohíbe a los bancos usar evaluaciones de agencias de calificación. Como resultado, los bancos estadounidenses sufrirán más los cambios que sus rivales de otros lugares.

Había dos razones para recortar las agencias de calificación por completo: por lo general retrasan el juicio del mercado, además, su visión errónea de las titulizaciones y el riesgo soberano fue una de las causas de la crisis financiera. Pero el Comité de Basilea ha tenido en cuenta el punto de vista de la industria –que el rating de las agencias empresas de calificación de las instituciones financieras y otras corporaciones es admirable–.

Al menos Basilea se ha mantenido firme sobre el riesgo inmobiliario. La industria quería que se aplicara el criterio nacional. Habrá normas globales que podrían dañar a los bancos en países con mercados de vivienda en ebullición, como Australia, Suecia, los Países Bajos y Reino Unido.

Aun así, existe la sensación de que Basilea IV podría ser menos inofensivo de lo que parece.

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