El 20% de los niños y adolescentes presenta algún tipo de estas patologías

La cultura del éxito perjudica la salud mental de las personas

20% han crecido las bajas laborales por depresión y trastornos de ansiedad en los últimos años.

La cultura del éxito perjudica la salud mental de las personas

Va a tener razón el refranero español cuando afirma que “cada hombre lleva un loco dentro”. Más de lo que pensamos. Un 15% han aumentado las consultas de psiquiatría en España en los últimos años. Todos los trastornos han crecido, pero la depresión y los cuadros de ansiedad se llevan la palma, habiéndose convertido actualmente en la segunda causa de baja laboral en España.

Las consultas están saturadas, pero Berta Cejas, coordinadora de la unidad de conductas adictivas, trastornos psicóticos, depresivos y bipolares del Institut Universitario Dexeus, dice que también son mucho más frecuentes las urgencias psiquiátricas y los ingresos hospitalarios, que actualmente suponen el 10% del total de las hospitalizaciones.

Curiosamente, explica José Luis Carrasco, jefe de sección del Hospital Clínico San Carlos, la mayoría tiene que ver con las emociones y conductas (trastorno bipolar y de personalidad; dependencias de alcohol, drogas y ahora, internet; trastornos alimentarios, tipo anorexia, bulimia, derivados de la obsesión por la estética; vigorexia, por el culto al cuerpo). Pero ¿qué provoca el traspaso de esa fina línea divisoria?

“La intolerancia a la frustración propia de la vida, derivada de la cultura del bienestar”, pero también la crisis han sido, a juicio de Carrasco, detonantes de este nuevo escenario, donde las pastillas de la felicidad (ansiolíticos) son las grandes protagonistas, siendo consumidas actualmente por más del 15% de los españoles.

El Estado del bienestar no da la felicidad, “porque ni el trabajo ni las parejas ni los hijos son perfectos” y ahora la sociedad gira en torno a la cultura del éxito y la competitividad; hay mucho menos apoyo de la familia y el aislamiento impulsa el consumo de tóxicos y los trastornos. “El individuo es fuerte por fuera pero más frágil por dentro y se rompe”, añade el jefe de sección del Hospital Clínico San Carlos.

La crisis también está jugando una mala pasada a la salud mental de muchos españoles. Desde 2011 ha aumentado el número de suicidios en España, reconocen en Sanidad.

“Es un tema tabú”, explica Jerónimo Saiz Ruiz, jefe de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal, pero aquí cada día mueren diez personas por suicidio, “lo que requiere planes de prevención y abordaje sólidos”, que pasan necesariamente por un aumento de los recursos. Las enfermedades mentales solo reciben en España el 5% del gasto sanitario frente al 10% en países como Reino Unido o Suecia.

Además ha sido un error recortar linealmente en todas las áreas, “cuando es palpable que el cáncer o la soriasis no crecen con la crisis, pero sí estas patologías”, explica Celso Arango, jefe de psiquiatría infantil y adolescente del Hospital Gregorio Marañón.

Junto a la crisis, la inmigración y el abuso de sustancias tóxicas también son precipitantes de muchos de los episodios, a juicio de Cejas, que tiene sus consultas repletas de pacientes con trastornos adaptativos, depresivos, psicóticos y todo tipo de adicciones.

Varón de clase media baja, de entre 45 y 55 años, sin empleo, es el perfil de paciente más proclive a los intentos autolíticos y los suicidios.

“Los niños también están siendo sufridores silentes”, dice Celso Arango. “Es necesaria una red para atender la psiquiatría de los más jóvenes” y potenciar las consultas, hospitales de día, rehabilitación psicosocial, etc., sobre todo en las comunidades donde están menos desarrollados, como Andalucía, Extremadura o Asturias.

En España, el 20% de los niños y adolescentes llega a presentar algún tipo de trastorno, entre ellos, los cada vez más frecuentes de déficit de atención y la hiperactividad.

El consumo de tóxicos (principalmente el cannabis) a edades cada vez más tempranas también ha impulsado el debut de trastornos como la esquizofrenia o trastornos bipolares en edades juveniles, incluso entre la población inmigrante.

Asimismo, como dice Carrasco, cada vez se tratan más pacientes con trastornos somatomorfes (dolor crónico, de cabeza, colon irritable, hipocondría, etcétera).

El cerebro de los hombres es más frágil

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Los hombres son más vulnerables a las enfermedades mentales que las mujeres. Ante el mismo daño –puntualiza Arango, jefe de psiquiatría del Gregorio Marañón– el cerebro del varón sufre mayores consecuencias porque el de la mujer está bañado de hormonas que son neuroprotectoras. Además, son menos proclives a tratarse y no piden ayuda. De hecho, en todo el mundo, nueve de cada diez pacientes varones con trastornos mentales no están tratados frente a siete de cada diez mujeres.
Pero la depresión es más frecuente entre las mujeres que entre los hombres. Los ciclos menstruales, el puerperio y la menopausia son tres características biológicas que impulsan su desarrollo entre las mujeres. El mejor tratamiento para la recuperación de los trastornos, cuenta Berta Cejas, es el abordaje biopsicosocial, que combina el psicofarmacológico (si es necesario) y el psicoterapéutico, sin olvidar el abordaje del entorno social y familiar del paciente.

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