118.000 millones alcanzó la inversión en energías limpias en 55 países emergentes en 2014

China ya atrae más dinero en renovables que EE UU

Los países emergentes absorbieron en 2014,por primera vez, más inversión en tecnologías limpias que los industrializados, según BNEF.

Un operario supervisa un panel solar en una planta de Dunhuang, al noroeste de China.
Un operario supervisa un panel solar en una planta de Dunhuang, al noroeste de China.

Por primera vez, los países menos ricos del planeta atraen más dinero que los industrializados para el desarrollo de energías renovables. Un nuevo estudio de Bloomberg New Energy Finance (BNEF), la mayor consultora de inversión en tecnologías limpias, marca un récord: la inversión en 55 países fuera de la OCDE (el club de los 32 más ricos del mundo), alcanzó 126.000 millones de dólares (118.000 millones de euros), más de la mitad de la inversión anual mundial en tecnologías limpias y un 39% más que el año anterior.

¿Por qué esto es importante? A solo cuatro días de la decisiva Cumbre del Clima de París, desde BNEF matizan: “El cambio climático es un fenómeno global, y la demanda de energía está creciendo en los países emergentes. Es muy importante que estos satisfagan esta demanda con energías renovables”.

Hay que tener en cuenta que la cita climática que arranca la próxima semana en la capital francesa pretende marcar el camino hacia otro modelo económico y energético mundial, uno que sustituya la quema de energías fósiles (petróleo, carbón y gas), el principal causante del calentamiento global, por tecnologías limpias.

Y para ello, se necesita a los emergentes, que hasta ahora lo han tenido mucho más difícil para invertir en tecnología que haga posible esta transición. Uno de los puntos en el que suele encallar la negociación a 196 bandas es precisamente quién financiará y cómo se va a repartir el fondo de 100.000 millones de dólares (93.000 millones de euros) previsto para que estos países puedan adaptar su modelo energético.

La empresa de seguros Allianz ha anunciado que sacará el carbón de su cartera

En este sentido, el nuevo informe de BNEF es una señal de cómo el propio mercado se está desplazando. Solo el año pasado ya se superó el fondo anual previsto. Y es gracias, sobre todo, a la espectacular caída de costes de la energía solar.

Desde 2004, bajan un 15% cada año, según BNEF. Solo China, el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero después de Estados Unidos, instaló el año pasado 35 gigavatios de renovables, más que Reino Unido, Francia y Estados Unidos juntos. Esos otros 54 países que se analizan en el estudio (entre ellos Brasil, Chile, Sudáfrica e India) aportaron 50,4 gigavatios, el equivalente de energía eléctrica suficiente para abastecer a 9 millones de hogares estadounidenses.

En lugares como Tanzania, Bangladesh, Kenia, Nepal o Uganda, uno no le da al interruptor y la luz se enciende. Muchos de las regiones analizadas no tienen acceso a ninguna fuente de energía. Y aquí, las renovables de pequeña escala (minieólica, paneles solares fotovoltaicos) están demostrando tener un papel básico para estos países por sus bajos costes.

Haití, por ejemplo, instaló a principios de año la primera micro red eléctrica con energía solar, sin interrupciones en el suministro de electricidad. Llama la atención que el mercado de los diminutos dispositivos que funcionan con energía solar ya represente 250 millones de dólares y prevea seguir creciendo en estos países en los próximos años.

La agencia Bloomberg comparaba esta semana esta revolución renovable con el impacto de la telefonía móvil en los países emergentes. En muchos Estados africanos, los agricultores pasaron de no tener línea de teléfono fija a consultar el precio de las materias primas desde sus smartphones.

Algo así estaría pasando con las renovables. Es cierto que la infraestructura y los costes de la energía eólica o la termosolar no es comparable con la telefonía móvil, pero sí marca una enorme diferencia para millones de personas, las cuales sufren el efectos del cambio climático, al que no han contribuido.

La consultora autora del estudio, con sede en Londres llama la atención sobre cómo el enorme avance de las renovables en estos 55 países coincide con un enfriamiento de sus economías, es decir, crecieron menos. El PIB bajó del 6,4% en 2013 al 5,7% el año pasado. “¿Cómo es posible que las renovables crecieran tan rápidamente mientras las economías se deterioraban?”, se preguntan en BNEF.

En realidad, la situación no empezó a decaer en esos países hasta la segunda mitad del año, de modo que aún queda pendiente comprobar si está relacionada con la mayor inversión en tecnologías limpias. “Las renovables suponen un enorme reto para estos mercados. El tiempo dirá si estos tiempos difíciles complicarán el crecimiento de las energías limpias o si las renovables saldrán resilientes a pesar de la situación”. 

Desinversión en energías fósiles

Mientras en los países emergentes se consolida la inversión en renovables, en los industrializados no para de crecer la desinversión en energías fósiles. Allianz, una de las mayores compañías aseguradoras del mundo, ha sido la última de decenas de inversores institucionales en anunciar que sacará de su cartera de inversión este tipo de activos.

La compañía ha anunciado esta semana que retirará sus inversiones en carbón. Pero no es la única. Hasta septiembre, un total de 436 instituciones, sobre todo fondos de pensiones, gobiernos locales, ciudades, universidades y congregaciones religiosas de todo el mundo se comprometieron a sacar de sus carteras sus activos en petróleo, gas y carbón. Un total de 2.040 inversores individuales se han sumado a este movimiento que ha prendido sobre todo en Estados Unidos.

Las cifras

100.000 millones de dólares (93.000 millones de euros) es el fondo anual previsto para ayudar a los países emergentes a invertir en renovables.

436 inversores institucionales de todo el mundo ya se han comprometido a desinvertir en energías fósiles, pues ya suponen un riesgo.

En total, estos inversores han desinvertido 2,6 billones de dólares (2,4 billones de euros). Y llegarán muchos más, como explican varios analistas. “El movimiento para salir de las energías fósiles y llevar el capital hacia las renovables se está acelerando de cara a la Cumbre del Clima de París.

Cada vez más instituciones están prohibiendo la inversión en energías fósiles. Allianz es el mayor inversor que se ha sumado”, comenta Nicolò Wojewoda, de la organización 350.org, la mayor red mundial que promueve la desinversión petróleo, gas y carbón.

El razonamiento que hacen todos estos inversores es sencillo:según el consenso científico, habría que dejar bajo tierra y sin quemar dos tercios de las reservas fósiles disponibles para desacalerar el cambio climático. De forma que, lo que hasta ahora se consideraba una inversión segura, ahora ya supone un riesgo para las carteras de estos inversores.

Fortunas tan sonadas como la de los Rockefeller, que se hicieron ricos con el petróleo, o el Fondo de Pensiones de Noruega, el mayor del mundo, ya han anunciado que sacarán su dinero que estos activos, pues podrían resultarles tóxicos. De hecho, el 95% de los inversores que han anunciado compromisos de desinversión son fondos de pensiones y compañías privadas, sobre todo empresas aseguradoras.

Lo interesante es que muchos de estos inversores están dando un paso más: no solo sacan su dinero de las energías fósiles, sino que lo reinvierten en tecnologías limpias. La consultora estadounidense Arabella Advisors calcula hasta 785.000 millones de dólares el valor de los activos que inversores institucionales e individuales han comprometido para el desarrollo de energías renovables.

En Europa, cada vez son más los ayuntamientos que avanzan esta medida. Oslo, París, Berlín y Copenhague ya están planteando esta alternativa. Según el movimiento 350.org, España es, junto con Italia, el país más rezagado. “Aún no hay un movimiento social”, dicen en 350.org.

Producir electricidad que no llega a su destino

Aerogeneradores en China.
Aerogeneradores en China.

Una cosa es producir electricidad, y otra que llegue a su destino. Solo China instaló el año pasado más renovables que Estados Unidos, Reino Unido y Francia. En total, 35 gigavatios.

El problema es, según Bloomberg New Energy Finance (BNEF), que “una parte considerable de la energía limpia que se produce nunca llega a su destino debido a problemas en la distribución”.

Durante los seis primeros meses del año, el 9,5% de toda la producción de energía solar se vio recortada por el cuello de botella que supone la distribución. El informe de BNEF señala que, las autoridades chinas preparan nuevas reglas para que al consumidor le llegue, de forma obligatoria, la electricidad que consume de fuentes renovables.

“Sin embargo, queda aún mucho trabajo por hacer para nacionalizar esta política”, matizan en la consultora con sede en Londres. Pero, a pesar de estas dificultades, “China sigue teniendo un papel crucial en la evolución de las energías limpias, no solo respecto a los países emergentes, sino en todos”, lanzan desde esta firma especializada. El país asiático atrajo únicamente el año pasado hasta 89.000 millones de dólares de inversiones para el desarrollo de todo tipo de energías de origen renovable.

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