Tribuna

Los fondos cotizados de renta fija, al rescate

El cuasi colapso del sistema financiero en 2008 hizo que todos seamos más cautos ante los riesgos ocultos. Algunos comentaristas se preguntan si los fondos cotizados de renta fija suponen el siguiente peligro para los mercados financieros. Lo que nosotros sugerimos, en cambio, es que los ETF (fondos cotizados) de renta fija promueven la estabilidad del mercado, aportan liquidez y mejoran el establecimiento de precios.

Al igual que los fondos de inversión, los fondos cotizados están compuestos por un paquete de acciones o bonos. Pero a diferencia de los fondos de inversión, operan durante la jornada como una acción, y no una vez al día con un determinado valor liquidativo. En total, los ETF a nivel global representan 3 billones de dólares y los ETF de renta fija, 460.000 millones de dólares, menos del 1% del mercado de bonos, valorado en 100 billones de dólares. Algunos estiman peligrosos estos fondos de bonos.

El problema es que operar en los mercados de bonos se ha vuelto más complicado, en especial con los bonos corporativos. ¿Qué pasará con los ETF de renta fija en periodos complicados, cuando los inversores venden en masa?

Si echamos la vista atrás, el panorama resulta alentador. En períodos de estrés, cuando los precios de los bonos se tornan más volátiles y es más complicado negociar con ellos, los ETF de renta fija han supuesto un factor positivo de estabilidad, al aportar liquidez y transparencia de precios a los mercados de bonos.

Tradicionalmente, los bonos no han contado con un mercado central en el que compradores y vendedores se encuentren, establezcan precios y operen de forma anónima. En su lugar, los bancos han servido de intermediarios entre los inversores, poniendo en riesgo sus balances al mantener bonos. Tras la crisis financiera, el incremento de los costes de capital necesarios para cumplir con las nuevas exigencias normativas hizo que la titularidad de bonos, sobre todo los bonos corporativos, resultase mucho más cara para los bancos. Las existencias de deuda corporativa en los balances de los bancos se han reducido a la mitad desde 2008, mientras que la oferta total de bonos corporativos es ahora de más del doble, según el Banco de la Reserva Federal de Nueva York.

Los ETF de renta fija operan de manera diferente. Los compradores y vendedores se encuentran directamente en la bolsa y sus transacciones muestran a todos los inversores, tanto particulares como instituciones, lo que sucede verdaderamente dentro del –en ocasiones– opaco mundo de la negociación con bonos. Al operar en un mercado bursátil transparente, los ETF de renta fija contribuyen a mantener la liquidez. El volumen medio de negociación con ETF de renta fija cotizados en EE UU supera los 4.500 millones de dólares al día, y por término medio, más del 80% de las operaciones ocurren sin que un bono físico tenga que cambiar de manos.

Los intermediarios bursátiles (aseguradoras, bancos, gestores de activos) mantienen la sincronía de los precios de los ETFs de renta fija y el valor de los bonos subyacentes. Si las participaciones del fondo operan por debajo del valor de los bonos en los que invierte el fondo, un creador de mercado comprará las participaciones y venderá los bonos subyacentes obteniendo un beneficio. Si las participaciones se negocian a un precio elevado, el creador de mercado hará lo contrario.

Si un impacto financiero alterase los precios de los bonos, a los inversores podría resultarles complicado negociar con determinados títulos. Pero pueden acceder a la liquidez de la que adolecen los mercados de bonos negociando con participaciones en ETF de renta variable en bolsa, donde los precios pueden establecerse de un modo rápido y abierto. Por eso, cuando los mercados de bonos se ven presionados, las instituciones se fijan cada vez más en los ETF de renta fija.

De hecho, hemos visto en múltiples ocasiones un incremento de esta liquidez adicional en coyunturas difíciles. Los ETF de renta fija facilitaron mercados con liquidez durante la crisis financiera de 2008, la crisis de la deuda pública europea de 2010, la rebaja de la calificación de la deuda pública estadounidense en 2011 y las reacciones adversas ante la posible retirada de estímulos por parte de la Fed en 2013. En todos estos episodios, los inversores recurrieron a los ETF. Las negociaciones con ETF de renta fija aumentaron drásticamente, en contraste con la falta de liquidez de los mercados de bonos subyacentes.

Centrémonos en el ejemplo de las reacciones adversas de los mercados a la posible retirada de estímulos a las que asistimos del 29 de mayo al 24 de junio de 2013, después de que la Fed anunciase el final de su programa de compra de bonos. Los precios de los bonos high yield oscilaron enormemente. Negociar con bonos de alto rendimiento pasó a ser más difícil. El ETF de renta fija high yield de BlackRock, el HYG, negoció 15.000 millones de dólares en bolsa y solo 1.800 millones de dólares en los propios bonos subyacentes. Esos 15.000 millones de dólares suponen una liquidez adicional, que alivia la presión sobre los balances de los bancos y permite operar eficazmente a los inversores.

Los ETF de renta fija son solo un ejemplo de la dirección en la que ha de evolucionar el mercado de bonos. Necesitamos unas emisiones más predecibles y consolidadas por parte de los emisores más frecuentes. También necesitamos recurrir más a centros de negociación electrónica para mejorar la liquidez y la transparencia de precios para todos los inversores en bonos. Pero, cuando los tipos de interés empiecen a subir y los precios de los bonos presenten más volatilidad, cabe esperar que los ETF de renta fija ayuden a los inversores a capear el temporal.

Mark Wiedman es director global de iShares y la división de ETFs de BlackRock.

Richard Prager es director global de estrategias de negociación y liquidez en BlackRock.

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